Mega Zoé
Estudio #1004Iglesia en las casas

Sirviendo Con Humildad

Sirviendo Con Humildad enseña a servir con humildad y permanecer firmes en las pruebas.

Nuevo TestamentoHechosSEMANA DEL 6 @ 12 NOVIEMBRE DE 20184 min lectura

Humildad es la virtud que consiste en poder CONOCER LAS PROPIAS LIMITACIONES Y DEBILIDADES Y ACTUAR DE ACUERDO A TAL CONOCIMIENTO. La humildad es la ausencia de SOBERBIA (que es un apetito desordenado de ser preferido a otros), es la ausencia de ALTIVEZ (que es un sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato despreciativo), es la ausencia de ENGREIMIENTO (que es un envanecimiento que lleva a mostrar superioridad y desprecio a los demás) y es la ausencia de PRESUNCIÓN (que es un elevado concepto de sí mismo). La humildad está en aquellos que no se sienten más importantes o mejores que los demás, independientemente de cuan lejos hayan llegado en la vida.

Hay una línea muy delicada entre la humildad y la ostentación de ser humilde (exhibirse como si lo fuera). ¡La vida diaria, el comportamiento, la actitud de la persona es lo que deja ver si es humilde o no!

I. Pablo dice de sí mismo: "Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo…" "…sirviendo al Señor CON TODA HUMILDAD…" (Vs.18,19)

A. Tú eres humilde cuando reconoces tus propias limitaciones y debilidades.

No dices con tu boca que eres humilde, sino que te comportas, actúas como humilde, vives como humilde tal como lo hizo Pablo, ¡TODO EL TIEMPO!

La persona humilde tiene por completo ¡la ausencia de ostentar sabiduría!

La persona humilde ¡vive SIEMPRE humilde!

"…y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos…" (Vs.19) En el ministerio del apóstol Pablo hubo una constante tensión que golpeaba su naturaleza emocional, atacaba su constitución de apóstol (lo que de Dios había en su vida, la esencia de Dios en él), su humildad.

Hubo en él muchas lágrimas de dolor y pruebas.

Constantemente, el apóstol, sufría persecuciones y asechanzas de sus enemigos.

Pero, mejores son las lágrimas y el dolor ¡que la soberbia!

En la persecución Pablo no dejaba ver una pizca de soberbia.

El humilde no es grande; el soberbio es el que se siente grande, es engreído y presuntuoso.

A pesar de todas las circunstancias adversas del apóstol, su ministerio había sido intrépido (haciendo frente sin temor a las situaciones y al peligro) y valeroso (con valor y determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles).

El humilde es el único que vence en la tierra, sus armas son las lágrimas de dolor y en sus pruebas deja ver su constitución (su esencia), ¡de qué está hecho! ¡De humildad o de soberbia!

¡Tú dejas ver de qué estás hecho! De humildad o de soberbia (si eres engreído, altivo, si piensas de ti que eres superior; si eres así ¡no puedes padecer!).

Los verdaderos y fieles siervos de Dios ni se hinchan con los halagos, ni se atemorizan con los insultos y persecuciones, pues, ¡sólo se preocupan en salir aprobados ante su Señor!

Examinemos como vivimos, abramos el entendimiento y veamos lo que hay en cada uno de nosotros: humildad o altivez. ¡Según actuamos sabremos lo que hay en nuestro corazón! ¡Esa es nuestra constitución! ¡Eso es de lo que estamos hechos!

Cada cual tiene según ha buscado, porque poderoso es Dios para darnos lo que queremos. Nos puede dar de su gracia, amor y poder para que nuestra esencia sea de humildad y no de altivez.

Cuidémonos porque las pruebas están detrás de las puertas para descubrir que hay en ti, no en los demás.

Una vez escuché que la fiebre está en uno y no en la sábana que nos arropa. Las luchas, las pruebas y los problemas siempre dejarán ver cuán humildes o altivos somos.

B. (Filipenses 3:18) "…lo digo llorando…" (Hechos 20:31) "…de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno."

Esto fue lo que llegó para nuestras vidas: ¡las lágrimas! ¡No la soberbia!

Nos llegó el ser humildes, pues llegó Jesús a enseñarnos a serlo (Mateo 11:29 "…aprended de Mí, que soy manso y humilde…").

¡Hemos tomado Su yugo! "Llevad mi yugo sobre vosotros…" ¡Ya está en nuestro hombro!

Hemos aprendido a ser humildes según Él nos lleva y nos dejemos llevar hasta el final.

Él es "…manso y humilde de corazón…" Es la única forma de ¡tener descanso en el alma!

El apóstol Pablo lloraba por aquellos que le hacían daño a la Iglesia.

Nuestro caminar es sirviendo con humildad para ser aprobados por Cristo; desde el principio hasta el final queremos salir aprobados por nuestro Señor.

Nuestra constitución es la esencia de Dios, es la humildad, no es lo grande que pretendemos o queremos ser.

¡Sólo el humilde tiene lágrimas de dolor por cuidar lo santo! ¡No vive con soberbia, ni con rabia, ni dejando sentir superioridad en medio de la congregación! ¡No como los engreídos, la constitución de los cuales es la altivez, despreciando a los demás, sin lágrimas por nadie, sintiéndose superiores!

Demostrar la apariencia de espiritualidad y humildad no deja ver que en verdad lo seas.

No es presumir de espiritual y humilde. ¡Si lo eres, lo demuestras con tu diario vivir, con tu comportamiento; sabremos de la constitución que estás hecho!

Sirvamos cada uno de nosotros como lo hizo Pablo, ¡CON HUMILDAD! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz