Mega Zoé
Estudio #1123Iglesia en las casas

Tener El Saber Por La Palabra

Tener El Saber Por La Palabra llama a atender la Palabra de Dios y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo Testamento1 PedroMIERCOLES, 26 AGOSTO DE 20204 min lectura

Pedro estaba claro en su vida y creo que quería que tú y yo lo aprendiéramos. ¡Quién mejor que él que nos enseñe! Hay una forma de llegar al cielo y es basándonos en la Palabra, no como cada uno piensa y habla a su gran ventaja o a su presumir. No me puedo basar en lo que sé, en lo que conozco, sino que tengo que buscar ¡qué es lo que el cielo ha dicho! Así que cuando se busca la Palabra ¡es para tener el verdadero saber!

I. (Vs.23) Pedro nos dice: "…siendo renacidos…" (vueltos a nacer)

A. Renacimos, así recibimos la nueva vida de gracia al creer y ser bautizados.

Siendo cambiados mediante un nuevo nacimiento.

Pedro habla lo vivido cuando conoció a Jesús, habla de su nuevo nacimiento.

Menciona la simiente (la semilla) de aquel nacimiento: ¡la Palabra de Dios!

No era la palabra de Pedro, era la ya conocida Palabra de Dios que fue dicha por su Señor Jesucristo.

"…no de simiente corruptible…" El nuevo nacimiento no es producido por una simiente (semilla) corruptible. NO es producido del mismo modo que el nacimiento natural.

La vida humana es traída por medio de una simiente que ha de obedecer las leyes físicas ¡del deterioro y de la muerte! La vida física producida al nacer tiene la misma cualidad que la simiente de la que brotó, es de carácter temporal.

En cambio, el nuevo nacimiento es producido ¡por medio de la Palabra de Dios! ¡Ella es eterna! ¡No se corrompe ni se daña! "…sino de incorruptible…"

"…por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre." Cuando los hombres oyen o leen la Biblia quedan convictos de sus pecados, convictos de que Cristo es el único y suficiente Salvador y entonces son convertidos a Dios.

¡La Palabra vive y permanece para siempre!

¡Aunque el cielo y la tierra pasen, ella nunca pasará! Mateo 24:35

Ella está establecida en el cielo ¡para siempre! ¡Es eterna! ¡Y la vida que produce es también eterna!

Los que han nacido de nuevo por medio de la Palabra asumen ¡el carácter eterno de la Palabra! ¡Qué hermoso!

(Vs.24) El carácter transitorio de la vida humana se deja ver aquí con una cita de Isaías 40:6,7.

La vida humana es tan poco permanente ¡como la hierba!

La hermosura física es tan efímera ¡como las flores del campo!

"La hierba se seca, y la flor se cae…" ¡Se muere!

(Vs.25) Por el contrario, la Palabra del Señor permanece para siempre (Isaías 40:8).

¡La vida nuestra es igualmente incorruptible!

"Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada." Esta palabra incorruptible es la Palabra de las buenas nuevas anunciada a los lectores de Pedro y que hizo que naciesen de nuevo.

¡Ella es la fuente de su vida eterna!

(2 Pedro2:1) Debido a que somos partícipes de la vida divina, debemos echar fuera de nosotros todos los siguientes rasgos que son contra el amor:

La malicia - el abrigar malos pensamientos contra otra persona. La malicia alimenta la rivalidad o competencia, edifica rencores y espera secretamente que el otro sea alcanzado por la venganza, el daño o la tragedia.

El engaño - hacer creer algo que no es verdad.

La hipocresía - doblez, falsas pretensiones. El hipócrita es un actor que pretende ser alguien que no es. Pretende ser espiritual los domingos, pero es carnal. Pretende estar interesado en los demás, pero sus motivos son egoístas.

La envidia - los celos. Desear lo que otro posee. Tristeza a pesar del bien ajeno, deseo de algo que no se posee. Desagrado o molestia producidos en alguien ante el bien ajeno. (Mateo 27:18) Fue la envidia lo que hizo que los principales sacerdotes entregasen a Jesús a Pilato para ser muerto.

Las detracciones - Infamar, denigrar con murmuraciones maliciosas. La calumnia es el intento de mostrarse limpio lanzando fango sobre alguna otra persona.

Estos pecados son violaciones del mandamiento fundamental de ¡amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos! (Mateo 22:39)

¡No es de sorprenderse que Pedro diga de manera tan decidida que nos despojemos de tales cosas!

(Vs.2) Una segunda obligación del nuevo nacimiento es tener un anhelo insaciable de la leche espiritual no adulterada.

Los pecados mencionados en el versículo anterior detienen el crecimiento espiritual; pero la buena Palabra de Dios alimenta nuestro crecimiento en Dios.

Sea mayor o menor la fe, debemos sentir sed por la Palabra como los recién nacidos claman por la leche.

Mediante la "leche espiritual no adulterada", el creyente crece espiritualmente.

La meta final hacia lo que se dirige todo crecimiento espiritual en esta vida es la conformidad a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

(Vs.3) "…si es que habéis gustado la benignidad del Señor."

¡Qué tremendo motivo para estar sedientos por la leche espiritual no adulterada! Hemos gustado y visto que el Señor es bueno (Salmos 34:8).

Su sacrificio por nosotros fue un acto de indecible bondad y benignidad (Tito 3:4).

El que ya ha gustado de Su benignidad debería avivar su apetito para alimentarse más de Él.

El dulce saber de esta comunión con Él debería hacernos temer de jamás apartarnos de Él. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz