Mega Zoé
Estudio #1129Iglesia en las casas

Sed Todos De Un Mismo Sentir

Sed Todos De Un Mismo Sentir llama a buscar la bendición de Dios y perseverar en la oración.

Nuevo Testamento1 PedroDOMINGO, 16 SEPTIEMBRE DE 20204 min lectura

Hay algo que se puede perder en la vida cristiana que llevamos, y es la relación con los hermanos, la comunión con ellos. Esto parece evidente, debido a las exhortaciones a la unidad y al amor fraternal que el apóstol les hace a los creyentes en su carta. En estos tiempos difíciles, debidos a la pandemia, solo podemos darnos un tierno saludo con la muñeca de la mano, y una sonrisa tapada, lo cual, nos puede producir un: "¡Ay, Dios, al menos es algo!" Se lo he observado a la Hna. Nancy, ella no nos puede ver o abrasar como antes, pero me doy cuenta que ella es feliz haciendo solo eso. Yo, que la veo, puedo ver su amor y su felicidad por hacerlo.

I. (Vs.8) "Finalmente…"

En conclusión de lo dicho, no es un fin a la carta. Pedro tiene una palabra para todos los hermanos; para los siervos, para las esposas y para los maridos, para los jóvenes, ancianos y para todos nosotros los creyentes.

"…sed TODOS en un mismo sentir…"

No se espera que los cristianos estén de acuerdo en todo, eso sería uniformidad, similitud, ser iguales.

A lo que se refiere Pedro es a LA UNIDAD, es decir, que no se dividan, que no se fragmenten, que no se destruyan unos a otros.

La unidad es la virtud por la cual algo no puede dividirse, permitiendo que su esencia no se destruya ni se altere.

La unidad de los creyentes no permite la división ya que significaría la deformación de su esencia.

La mejor fórmula es de la bien conocida expresión: En lo fundamental, UNIDAD; en las cosas no esenciales, LIBERTAD; ¡en todo amor!

Para este propósito, continúa el apóstol, exhorta a que seamos "…compasivos…" unos con otros.

Literalmente, significa "sufrir con…". Y la amonestación es apropiada sobre todo cuando se trata de los hermanos que padecen persecución. ¡Compasivos!

El consejo es para todo tiempo, porque no hay época exenta de sufrimientos.

"…amándoos fraternalmente…" "La providencia" no nos pregunta sobre quienes nos gustaría que fuesen nuestros hermanos. Ya eso nos ha sido dado; pero somos invitados A AMARLOS, sean cuales sean nuestras predilecciones y gustos naturales.

"…misericordiosos…" Que tengamos un corazón sensible a las necesidades y a los sentimientos de los demás. Además, el que es misericordioso rehúsa enfriarse, endurecerse, o volverse cínico a pesar de las injurias recibidas.

"…amigables…" Parece muy apropiado que la amistad, (es como cortesía), sea enseñada como una de las virtudes cristianas. Ser educado, ser considerado con los demás hermanos.

Esencialmente, esto significa pensar humildemente acerca de los demás, poner a los demás en primer lugar, y hablar y actuar con gentileza. ¿Tú lo haces?

La cortesía sirve a los demás antes que al "yo". Alguien que es cortés, que es amigable, aprovecha con prontitud toda oportunidad para ayudar, y da rápidamente las gracias por las bondades recibidas.

Nunca es grosero, ni vulgar, no es desagradable, ni irritable, ni mal humorado. ¡Aprendamos!

(Vs.9) "…no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición." Esto es para cuando se nos persigue o en la situación difícil.

No debemos devolver mal por mal, ni maldición por maldición.

En lugar de ello debemos bendecir a los que nos maltratan, y devolver bondades por las injurias recibidas. Jesús enseña esto claramente en los evangelios.

¡Cuando vivimos así Dios recompensa a uno con bendición!

(Vs.10) Pedro cita del Salmos 34:12-16 para confirmar que la bendición de Dios reposa sobre aquel que se aparta de las malas acciones y palabras, Su bendición sobre aquel que practica la justicia.

Quien quiera gozar de la vida hasta lo sumo y experimentar días buenos debe apartar su lengua del mal y de todo engaño. Nuestro hablar dice mucho de lo que somos.

"El que quiere amar la vida…" Esto significa que desea vivir de la manera que Dios ha dispuesto.

(Vs.11) No es sólo no hablar mal, sino también no hacer el mal que está prohibido.

Cuidado con las venganzas. Vengarse sólo intensifica el conflicto. Vengarse es rebajarse a emplear las armas del mundo.

Nuestras vidas deben devolver "bien" por "mal" y fomentar la paz soportando mansamente las injurias.

¡El fuego no se puede apagar con fuego!

(Vs.12) El Señor contempla con aprobación a aquellos que actúan con rectitud.

¡El Señor está atento a las oraciones que hacemos!

El defiende, de una manera especial, la causa de los que padecen por causa de Cristo y no devuelven mal por mal.

"Pero, el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal".

Esto se refiere, en primer lugar, a los perseguidores de Su pueblo.

El "mal" es mal, y Dios se opone al mal allí donde lo encuentra, ya sea en los salvados o en los perdidos.

(Vs.13) "¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?"

¡Nadie! Amar es lo que nos toca hacer.

Así, que si amamos a los hermanos y nos mantenemos en un mismo sentir con ellos, el de la unidad, no en la división, conservaremos la comunión y una buena y estrecha relación de amor fraternal.

Así logramos lo que Dios, por medio del apóstol Pedro, nos ha insistido en la carta. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz