Los judíos estaban inclinados a pensar que la prosperidad material era una de las señales indefectible (que tiene que ocurrir o no puede fallar o dejar de suceder) de bendición celestial, de forma que a duras penas podían tener buen concepto de un mendigo. Cristo se propone aquí, sacarles de error.
Había un hombre rico.
Había un mendigo llamado Lázaro.
El Señor llega a la conclusión de Su discurso acerca de la mayordomía en las cosas materiales mediante este relato de dos vidas, dos muertes y dos más allá.
Se debería clarificar que el anónimo rico no fue condenado al infierno debido a su riqueza.
Toda salvación es la fe en el Señor y los hombres son condenados por "rehusar creer en Él."
Tú te condenas por no creer y no querer creerle a Él.
Cuando se tiene, se le da al mendigo, si lo pedía era un mendrugo (pedazo de pan duro o desechado, especialmente el sobrante).
Habría entrado violentamente en el reino abandonando "su amor al dinero."
Debemos saber que es cierto que Lázaro no fue salvado porque era pobre.
Había confiado en el Señor para la salvación de su alma.
La vida del rico era para sus placeres y cuando es así no se puede ver lo que está alrededor y, por tanto, es que no se ama.
Lázaro el mendigo, todos los días iba delante de la casa del rico, lleno de llagas, con inmundos perros que venían y le lamían las llagas.
El rico tenía falta de compasión hacia los pobres porque era rico.
Su fortuna le alcanzaba para todo, muchos tienen grandes fortunas y son dadores (filántropos), aman a los demás.
Para los dos les llega la muerte.
(V.22) Cuando murió el mendigo fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.
Los ángeles ministran a los creyentes en esta vida y no parece haber razón alguna para dudar que lo hagan en el momento de la muerte.
(Mateo 8:11) Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
Se entiende por voz de Jesús, que el seno de Abraham es lo mismo que el cielo.
Los creyentes, tanto ricos como pobres se encuentran todos en el Cielo.
Cuando murió también el rico, su cuerpo fue sepultado, aquel cuerpo que "tanto había mimado" y gastado en sus placeres, sin mirar para el lado para hacer el bien.
Estando en el Hades, (V.23) alzó sus ojos estando en tormentos.
Su alma, su "yo" consciente, fue al Hades.
Desde que llegó Jesús para el judío hay otra forma de ver las cosas. Las riquezas no son una señal de bendición.
Son una gran "prueba" de la fidelidad de su poseedor, en su administración.
A quien mucho le es dado mucho le será quitado.
Vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno: Padre Abraham, pide compasión. La razón: (Apocalipsis 20:15) Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (2 Pedro 2:4). Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio. (Isaías 33:14) ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? (Salmos 9:17). Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios. (Mateo 5:29) Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues es mejor que solo se pierda uno de los miembros que todo tu cuerpo sea echado al infierno; (Proverbios 15:24). El camino de la vida es hacia arriba al entendido, para apartarse del Seol abajo. (Apocalipsis 19:20) Y la bestia fue apresada y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (olor a huevo podrido) (Apocalipsis 20:15). Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Mateo 25: 41 y 46) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles; (V. 46) e irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna. (Marcos 9:43) Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala… mejor que tener dos manos e ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado;(V. 44) donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.
Esto escogió el rico, por no tener fe en Dios, mejor le fue su vanidad y disfrute.
Las decisiones tomadas en esta vida determinan nuestro destino eterno y que cuando la muerte ha tenido lugar, "este destino queda fijado."
No hay forma de pasar de la morada de los salvos a la de los condenados y viceversa.
El rico al conocer el infierno quería que fueran a los suyos.
Abraham tuvo la última palabra: "negarse a prestar oído a la Palabra de Dios es decisivo."
Si la gente no presta atención a la Biblia, tampoco creerán si una persona resucita de entre los muertos.
La Biblia es el método ordinario (común y corriente) usado por Dios para decirnos sus propósitos, lo que de nosotros espera y esto ha de ser suficiente.
Quienes apelan a visiones o a veces audibles, suelen, de ordinario, ser víctimas de su propia sugestión (sugerir, insinuar, plantear, proponer o recomendar algo), o desean más o menos conscientemente, presentarse ante los demás como privilegiados con tales favores sobrenaturales, lo cual es un género. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dos Más Allá
Lucas 16:19-31
“Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
Los judíos creían que la riqueza era señal segura de bendición, y Cristo los saca de ese error con el relato de dos vidas, dos muertes y dos más allá. El rico no se perdió por rico ni Lázaro se salvó por pobre: todo depende de creerle a Él. Estos son los puntos para la semana.
- El rico no fue condenado por su riqueza, ni Lázaro salvado por su pobreza. Toda salvación es por la fe en el Señor, y los hombres se condenan por rehusar creer en Él.
- La vida del rico era para sus placeres, y así no se ve lo que está alrededor ni se ama. Lázaro estaba cada día a su puerta, lleno de llagas, y él no tuvo compasión.
- A los dos les llegó la muerte. Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, que es el cielo; el rico fue sepultado, con aquel cuerpo que tanto había mimado.
- Las riquezas no son señal de bendición: son una gran prueba de la fidelidad de quien las administra. Muchos tienen grandes fortunas y son dadores, porque aman a los demás.
- En el Hades alzó sus ojos estando en tormentos. La Escritura es clara sobre el fuego que nunca se apaga, y eso escogió el rico: su vanidad y su disfrute antes que la fe en Dios.
- Las decisiones de esta vida determinan el destino eterno, y cuando llega la muerte ese destino queda fijado. No hay forma de pasar de la morada de los salvos a la de los condenados.
- Negarse a oír la Palabra de Dios es decisivo. La Biblia es el medio que Dios usa para decirnos lo que espera de nosotros; el que no la oye, tampoco creería a un muerto resucitado.
Lee cada día de esta semana un capítulo de la Biblia, preguntándote con sinceridad: ¿estoy oyendo a Moisés y a los profetas, o espero otra señal?
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Lázaro en la Puerta
Lucas 16:19-31
Para leer en voz alta con los niños
“Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si alguien no quiere escuchar la Biblia, tampoco va a creer aunque vea un milagro enorme. Jesús contó de un rico que hacía banquetes todos los días y de Lázaro, un pobre enfermo que esperaba las migajas en su puerta.
- El rico tenía de todo, pero solo pensaba en sus fiestas. Lázaro estaba en su puerta todos los días, con hambre y heridas, y el rico no lo ayudaba.
- Un día los dos murieron. Los ángeles llevaron a Lázaro con Abraham, al cielo. El rico fue a un lugar de tormento, lejos de Dios.
- El rico no se perdió por tener dinero, ni Lázaro se salvó por ser pobre. Lo que importa es creerle a Dios y confiar en Él.
- Lo que decides en esta vida es muy serio. Después de morir ya no se puede cambiar de lugar. Por eso hoy es el día de creerle a Dios.
- El rico pidió que alguien fuera a avisar a sus hermanos. Abraham dijo: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan». La Biblia es la manera en que Dios nos habla.
- Dios ve a los que tienen necesidad, aunque nadie más los mire. Cuando compartes con otros, muestras que el amor de Dios está en tu corazón.
¿Por qué Abraham dijo que la Biblia era suficiente?
Esta semana, lee con tu familia un pedacito de la Biblia cada noche antes de dormir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
