Mega Zoé
Estudio #1187Iglesia en las casas

La Adultera Perdonada por Jesús

Jesús perdona a la mujer sorprendida en adulterio y deja claro que la verdad confronta el pecado sin negar la misericordia.

Nuevo TestamentoJuan4 min lectura

Jesús había llegado a la vida de Nicodemo (Juan 7:50); los alguaciles dicen: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! (Juan 7:46) Entonces los fariseos respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados? La Fiesta de los Tabernáculos (cabañas o viviendas temporales en la que los judíos vivieron durante los 40 años en el desierto) había terminado. Algunos encontraron al Salvador personalmente. La mayoría Le había rechazado y los líderes estaban más dispuestos que nunca a librarse de Él.

I. Cada uno se fue a su casa.

A. Más Jesús se fue al Monte de los Olivos.

1. El Monte de los Olivos no estaba lejos del templo.

2. Y por la mañana, muy de madrugada, el Señor Jesús descendió por la ladera (lados de la montaña) del Monte de los Olivos, cruzó el Valle del Cedrón (entre Jerusalén y el Monte de los Olivos) y volvió a subir hacia la ciudad, donde se encontraba el templo.

3. La razón: Todo el pueblo vino a Él; y sentado Él, les enseñaba.

4. (Juan 8:3) Los de nivel superior de religiosidad, los escribas y los fariseos anhelaban inducir (provocar o causar algo) al Señor Jesús a que dijese algo erróneo, razón para acusarle.

5. Lo ideal para acusar a alguien: Una mujer sorprendida en el mismo acto del adulterio y la pusieron en medio de la multitud, lo más seguro donde Jesús estaba, no era la pecadora, era para probar al Señor.

6. Ellos se encontraban más limpios, santos, puros que Jesús y que todos los que estaban allí.

7. Cuando se sabe de religión es fácil caer en un nivel de espiritualidad y se cae en juzgar. Es fácil olvidar la gracia y llegar a la medida de juez, contra nuestro muy amado Jesús.

8. Tentar a Jesús y luego acusarle: razón de pensar que se es mejor en las reglas que Jesús, se olvida que uno tiene la ley, como medir a los demás, Jesús tiene su gracia, su vida para el pecador.

9. (Juan 8:4) La acusación de adulterio se hizo en contra de esta mujer y es indudable que era cierta.

10. No hay razón alguna para dudar de que había sido sorprendida mientras cometía este terrible pecado.

11. El hombre quedó libre, pero ella fue libre por el perdón del gran "Yo soy".

12. (Juan 8:5) Era trampa, ahora queda claro.

13. Querían que el Señor contradijese "la ley de Moisés".

14. Si llegaban a avergonzar a Jesús, por la ley de Moisés los comunes del pueblo estarían en contra de Jesús y Su obra quedaría en entredicho de los religiosos.

15. Le quieren hacer memoria a Jesús que Moisés había mandado en la ley que las personas tomadas en acto de adulterio debían ser apedreadas.

16. Querían saber qué diría y se manifestara en desacuerdo y por ello le preguntaron qué tenía que decir acerca de esto.

17. Ellos exigían que la justicia y la ley de Moisés fuese puesta como ejemplo público.

18. (Juan 8:6) No tenían ninguna verdadera acusación contra el Señor e intentaban fabricar una.

19. Sabían que, si Él dejaba ir libre a la mujer, se estaría oponiendo a la Ley de Moisés y podrían "acusarle" de ser injusto.

20. Si condenaba a la mujer a muerte, podrían entonces emplear esto para demostrar que era enemigo del gobierno romano y podrían además decir que no era misericordioso.

21. Mi amado Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

22. (Juan 8:7) De modo que Jesús repuso sencillamente que se debía aplicar la pena impuesta por la ley, pero que deberían hacerlo los que "no hubiesen cometido pecado alguno".

23. No defendió a la mujer, pero lo que sí hizo fue acusar a cada uno de aquellos hombres de haber pecado ellos mismos.

24. No es excusar el pecado; lo que hace es condenar a los culpables, aunque nunca hayan sido descubiertos.

25. (Juan 8:8) De nuevo, el Salvador se inclinó hacia el suelo y siguió escribiendo en tierra.

26. (Juan 8:9) Ellos, los que habían acusado a la mujer, se sintieron acusados por su conciencia.

27. Nada más que decir.

28. Comenzaron a salir, uno a uno.

29. Todos se consideraban culpables, desde los más viejos hasta los más jóvenes.

30. Quedó solo Jesús con la mujer que estaba cerca.

31. (Juan 8:10) Jesús le observó a la mujer que aquellos que la acusaban se habían desaparecido.

32. No hubo nadie que se atraviese a condenarla.

33. (Juan 8:11) Ni yo te condeno; vete y no peques más.

34. Su consejo: no peques más; en ella estaba: pecar o no pecar.

35. Jesucristo es Dios y Su norma es la perfección absoluta.

36. El pecado no se aprueba en ningún grado.

37. Y por ello pone delante de ella la norma perfecta del mismo Dios.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz