Mega Zoé
Estudio #1189Iglesia en las casas

Yo Soy Jehová Que Os Santifico

Yo Soy Jehová Que Os Santifico llama a permanecer como discípulos de Jesús y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Antiguo TestamentoÉxodo5 min lectura

Es señal (Éxodo 31:13) entre mí y vosotros. Al pueblo (hebreo) de Israel la institución (creación o fundación) del sábado era señal de que Dios les había distinguido a ellos entre los demás pueblos. "Al santificar" este día entre ellos, les daba a entender que "los santificaba" a ellos y "los separaba" para "Sí" y para "Su servicio." Se le da al pueblo, ya no era otro día más para ellos porque estaba destinado para ellos para el honor y servicio de Dios. Era un tesoro que a ellos se les confiaba. Este mandato estaba cimentado en la mejor razón: que le buscaran y llegaran a conocerlo como Dios de sus vidas. El que no le conociera sería cortado de en medio del pueblo.

Tener conocimiento espiritual.

Lo único en que el hombre puede alabarse es en conocer a Dios e imitarle. (Jeremías 9:24)

Si la tierra lo conociera no se estaría bajo tanto mal, peligros y odio.

Si un pueblo conoce a Dios se santifica; por tal razón, hace el bien y viven en el bien. Dios hizo la tierra, para que el hombre fuera santificado.

Por la falta de decisión de Eva en la santificación, hoy en día, llegó el mal sobre ella.

(Jeremías 9:24) Alábese en esto: entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia "en la tierra."

"Habiendo adquirido este conocimiento, estará entonces determinado siempre a buscar misericordia, juicio y justicia e "imitar así los caminos de Dios."

Nuestra única confianza "en el día de la aflicción" será que, al haber cumplido de algún modo" con la ayuda de la gracia de Dios, "nuestro deber" (tu deber, no el que pretendas que otros lo tengan para ti), "hallaremos en Dios" al Dios "todo suficiente" para nosotros, para no hundir nuestras vidas en un hoyo de pérdidas y desgracias. Conformados fielmente a este Dios, se puede confiar jubilosamente (alegre) en Él.

(Oséas 6:3) Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

Expresa un sincero deseo, no solo de conocer, sino también de proseguir (continuar o seguir) en conocer a Jehová.

No quedarte estancado con tu vieja criatura, tus pensamientos, tus actos carnales, dejando ver que prosigues y te has hecho un conocedor de Jehová.

No des de ti, debes dar del que has conocido.

Porque Dios sale al encuentro del que le busca "con la misma certeza (conocimiento seguro y claro que se tiene) con que está fijada la salida del sol cada mañana y como la lluvia temprana y tardía.

Buck: En un encuentro personal y nacional con Dios, los israelitas aprenderán que "Dios es fiel" como el amanecer, que "aparece un día tras otro."

De la lluvia: (M. Henry); La gracia de Dios en Cristo es como la lluvia temprana y también como la tardía; pues, por medio de ella, no solo se comienza nuestra buena obra de llevar fruto "sino que también se continúa."

El porciento del creyente esto no lo vive.

(Juan 7:16-17) Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.

Lo que yo enseño no lo digo por mi propia cuenta, sino que "enseño lo que el Padre me ordenó que enseñase."

Se ofendían los judíos de que enseñase sin haber asistido a ninguna escuela rabínica y Él les contestaba que lo que enseñaba no era producto del aprendizaje propio, sino con la revelación divina.

Jesús no hacía de Sí mismo el centro de sus enseñanzas, sino que llevaba a las almas al conocimiento del Padre.

(Juan 7:17) Que los jueces más competentes para juzgar del origen de su doctrina eran los que tuviesen un corazón recto y deseoso de conocer y hacer la voluntad de Dios: El que quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.

Solo los que están dispuestos a poner su voluntad de acuerdo con la de Dios tendrán éxito. Si ellos conocían a Dios tal como decían debían saber que cada palabra que Jesús decía era como escuchar la voz de Dios misma.

(Juan 8:31-32) Jesús marcó una distinción entre los que son discípulos y los que son verdaderamente Sus discípulos.

Un discípulo es todo aquel que profesa ser un aprendiz, pero un "verdadero discípulo es aquel que se ha dado de manera real al Señor Jesucristo.

Los que son verdaderos creyentes tienen estas características y permanecen en Su palabra. Significa que continúan en las enseñanzas de Cristo.

No se apartan de Él. La verdadera fe tiene siempre la cualidad de la permanencia.

No le asoma la rebeldía, ni coraje y menos la duda de la fe; porque el que tiene fe en Dios, no duda de la fe. Pobre alma cautiva de la desesperanza.

No somos salvos permaneciendo en Su Palabra, sino que permanecemos en Su palabra porque somos salvos.

(Juan 8:32) Los verdaderos discípulos tienen la promesa de que conocerán "la verdad y la verdad les hará libres."

Los que verdaderamente conocen al Señor Jesús quedan librados del pecado, andan en la luz y son "conducidos por el Espíritu Santo de Dios."

Nadie puede tener nada si no ha querido conocer a Dios, tan solo conoce su triste vida.

(Juan17:3) Y esta es la vida eterna. Jesús estaba orando en presencia de Sus discípulos. Cómo se alcanza la vida eterna: Es conociendo a Dios y a Jesucristo.

El único Dios verdadero y a Jesucristo como siendo la fuente conjunta de la vida eterna significa que son iguales.

Aquí el Señor se designa a Sí mismo como Jesucristo.

Cristo era lo mismo que Mesías.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz