Nuestro querido y muy amado apóstol nos hace un llamamiento a una nueva moralidad. Ese conjunto de normas y valores que debe ser el modelo de conducta que debe ser seguido por los creyentes. Los principios, virtudes y cualidades del creyente.
Digo y requiero en el Señor.
Remover toda traza (rastro) de su vida pasada.
Como si fuese un manto lleno de barro y a vestirse de las virtudes (disposición para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia, la virtud se opone al vicio (es toda práctica, conducta o hábito que se considera una falta, un defecto, una enfermedad o un mal hábito; fallo o defecto) y "excelencias del Señor Jesucristo."
Que ya no andéis como los otros gentiles.
Los gentiles andan en la vanidad de su mente.
Ya no eran gentiles: eran cristianos.
Debía haber un cambio correspondiente en sus vidas.
El cambio que no se da en nuestras vidas es en lo que vivimos tropezando y tal vez, un día será triste.
Pablo veía el mundo de las naciones sin Cristo sumidos en la ignorancia y en la degradación.
En la vanidad de su mente.
Sin rumbo, sus vidas eran vacías, carentes de propósito y sin fruto.
Había una gran actividad, pero ningún progreso.
Perseguían las sombras y descuidaban las grandes realidades de la vida.
(V. 18) Tenían el entendimiento entenebrecido (oscuridad).
Es la ceguera, cuando se vive con una venda en los ojos en un mundo de ficción.
¿Cuánto ambicionas? ¿Te puedes reír, comer, celebrar, lavar la ropa, cocinar, etc. y puedes vivir sin la venda en los ojos de ficción?
Los efesios tenían una incapacidad natural para comprender las verdades espirituales y luego debido a su rechazo (a las verdades espirituales) del conocimiento del verdadero Dios, sufrían de "ceguera" como juicio del Señor.
A Dios hay que conocerle tal cual Él es y te aseguro que es más sencillo de lo que piensas de Él.
Jesús lavaba los pies de los discípulos, le tenía comida a la multitud, las grandezas eran otro servicio; porque nunca, nunca buscó glorias vanas, el darse de Él, fue Su gran sacrificio de muerte.
Excluidos de la vida de Dios, o sea, a enorme distancia de Él.
El que vive en la vanidad de su mente rechaza la luz de Dios en la conciencia y se habían lanzado a la idolatría.
Lejos de lo que es Dios, por la dureza de su corazón, rechazan la luz del conocimiento de Dios, que no es lo vanidoso como es el de uno que busca glorias de vanidad.
Si Dios lo rechaza y Dios no le complace se empieza a sufrir ceguera como juicio del Señor y ahí está el apartarse de Dios, no tienen lo que esperaban.
(V. 19) Habían perdido "toda sensibilidad".
Cuando se pierde el sentir moral, cuando uno niega su conciencia la primera vez, hay un sentimiento de dolor; hay una protesta audible. Pero si se acalla aquella voz, finalmente la voz se hace menos clara y fuerte; es ahora la protesta; el dolor es menos agudo, hasta que por fin es posible "superar el dolor".
Lo que un día había el arrepentimiento, ahora es silencio al mal y se le abre las puertas, entonces se dieron conscientemente a la lascivia, viles formas de conducta.
(V. 20) ¡Cuán diferente a todo esto era el Cristo a quien los efesios habían llegado a conocer y a amar!
Él es la personificación de la pureza y de la castidad.
No conoció pecado; no pecó; no había pecado en Él.
(V. 21) Si en verdad habéis oído de Él y habéis sido por Él enseñados; no tiene el propósito de echar dudas sobre la conversión de los efesios.
Sencillamente destaca que "todos los que han oído a Cristo y han sido enseñados por Él lo han llegado a conocer como la esencia de la santidad y de la piedad (compasión, clemencia, misericordia).
¿A quién tú has escuchado?
¿De quién aprendiste o nunca lo has querido oír, es más fácil vivir de tu antigua vida?
"Haber oído de Cristo significa haber oído de Él con "el oír de fe", haberlo aceptado como Señor y Salvador.
La expresión "enseñados de Él" se refiere a la instrucción que los efesios recibieron, andar en comunión con Él después de haber sido convertidos.
Toda verdad adquiere un carácter diferente cuando hay una relación personal con Jesús.
La verdad aparte de la Persona de Cristo tiene bien poco poder.
Conforme a la verdad que está en Jesús.
Él no solo enseña la verdad; Él es la verdad encarnada. (Juan 14:6).
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
