Desde Adán hasta este tiempo no había ley directa de Dios. El trato entre el Señor y Su pueblo había sido (predominantemente) predominio (poder una influencia, imponerse, dominante) en gracia. Ahora les ofrece un pacto condicional de ley.
I. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz.
Guardaréis mi pacto.
Entonces "vosotros seréis mi especial tesoro" sobre todos los pueblos.
Vosotros me seréis un "reino de sacerdotes" y "gente santa".
Este es el pensamiento de Dios para la tierra.
Si obedecieran, "Él bendeciría".
Sin percibir su propia situación pecaminosa y de insuficiencia, el pueblo de buena gana accedió: seamos igual. D.I. Moody comenta.
El pueblo estuvo de acuerdo y dijeron: "Todo lo que Jehová ha dicho, haremos".
(Deuteronomio 5:29) ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen "todos los días todos mis mandamientos…"!
Que su vivir fuera esa esencia de Dios en ellos; y ¿cómo se manifestaba Dios en ellos? Guardando sus mandamientos que no eran pesados, eran rectitud y pureza.
Dios sabía que no tenían corazón para guardar Sus mandamientos.
Deseaba que lo tuvieran, para que pudiera bendecirles abundantemente.
A ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre.
¿Cómo te va?
¿Cómo les va a los tuyos?
Dios bendice abundantemente, en tus manos está lo que de Dios llegue a tu vida y lo que los tuyos aprendan.
(1 Reyes 3:1-4) Dios apareció a Salomón en Gabaón y le preguntó qué era lo más que quería.
Fíjate, hermano lo que pide Salomón, "un corazón entendido" para la gran obra de hacer juicio y dirigir al "pueblo" de Israel.
Esto "agradó" al Señor.
Y le fue concedida, junto con riquezas y gloria con larga vida; "Yo alargaré tus días."
Esta era la condición, si Salomón anduviere en obediencia a Dios.
(Santiago 1:25) El hombre que mira atentamente "a la Palabra de Dios y que habitualmente la pone en práctica".
Su "contemplación atenta" y con meditación tiene buenos resultados en su vida.
Para ti, la Biblia es la "ley perfecta de la libertad."
Lo que ella dice no te es gravoso (molesto o pesado).
La Palabra te manda a hacer precisamente lo que su "nueva naturaleza gusta de hacer".
Al obedecer, encuentra la verdadera libertad de las tradiciones humanas y de los "razonamientos carnales".
La verdad te libera.
Este es el hombre que se beneficia de la Biblia.
No olvides lo leído, trata de vivirlo en la práctica diaria.
"Este será dichoso, feliz, bienaventurado en lo que hace"; "Tu sencilla obediencia infantil te trae una incalculable obediencia a tu alma."
(Apocalipsis 22:1-2; 22:14) "Bienaventurados los que lavan sus ropas", porque guardan los mandamientos".
Guardan la Palabra y ella nos lava cuando corrige, nos señala lo malo, cuando nos enseña lo bueno, cuando nos revela al Padre, cuando nos enseña los mandamientos y cuando nos deja conocer la pureza del cielo para poder llegar a ella.
Bienaventurados los que lavan sus ropas.
Porque queremos tener acceso "al árbol de la vida" y a la "ciudad eterna."
Si no conocemos lo que debemos ser como creyentes o salvos y no somos capaces de tener frutos porque no hemos aprendido a hacer obras por amor, con corazón de entrega, por ser obedientes a la Palabra que nos ordena hacer el bien, pues no conoceremos "al árbol de la vida y a la ciudad eterna".
(1 Juan 3:22) Cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos por Él.
Porque guardamos sus mandamientos.
Hacemos las cosas que son agradables delante de Él.
Guardar "sus mandamientos" es permanecer en Él.
Es vivir en estrecha y vital intimidad con el Salvador.
Cuando tenemos así comunión con Él, "hacemos Su voluntad la nuestra".
Por el Espíritu Santo, Él nos llena con el conocimiento de Su voluntad.
En una condición así, no pediríamos nada fuera de la voluntad de Dios.
Cuando pedimos en conformidad a Su voluntad, "recibimos de Él aquellas cosas que le pidamos." Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
