Llegamos otra vez frente a frente con el profundo misterio de la encarnación: Se trata de un acto misterioso que supone que el Verbo Divino (o Dios Hijo, como segunda persona de la Santísima Trinidad) tomó carne humana en el vientre de María por obra y gracia del Espíritu Santo; como Dios pudo llegar a ser Hombre para morir por los hombres.
Aunque era Hijo.
No era un Hijo, es decir, uno de muchos, sino que era el unigénito Hijo de Dios.
A pesar de este inmenso hecho, "aprendió la obediencia por lo que padeció".
Su entrada en este mundo como Hombre le involucró en experiencias que nunca habría conocido si hubiese permanecido en el cielo.
Cada mañana Su oído estaba para recibir instrucciones de Su Padre para aquel día (Isaías 50:4) (despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios).
Aprendió la obediencia en el sentido experimental (percibir algo por propia experiencia, percibir momentáneamente una sensación o estado de ánimo) como el Hijo siempre sujeto a la voluntad de Su Padre.
Fue perfeccionado en Su oficio como nuestro Salvador.
Si Jesús se hubiese quedado en el cielo entonces no era el perfecto Salvador (V.9).
Por medio de Su encarnación, muerte, resurrección y ascensión, completó la obra necesaria para salvarnos de nuestros pecados y ahora tiene la gloria adquirida de ser el perfecto Salvador del mundo.
Habiendo vuelto al cielo, "vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que Le obedecen".
Él es la fuente de salvación para todos, pero solo aquellos que Le obedecen son salvados.
(Génesis 6:22) El cuidado y diligencia de Noé en la fabricación del arca pueden considerarse: 1. como efecto de su fe en la palabra de Dios.
Como "acto de obediencia" al mandato de Dios.
Sus vecinos le ridiculizarían por su credulidad y bien pudo ser los chistes de los borrachos; su trabajo sería llamado la insensatez (falta de buen juicio, prudencia y madurez antes de actuar) de Noé.
Pero sobre todas estas consideraciones y mucho más, triunfó Noé con su fe.
¿Y tú?
Todo lo hizo exactamente de acuerdo con las instrucciones que se le habían dado y una vez comenzada su tarea, "no la abandonó hasta haberla acabado"; así obró él y así debemos obrar nosotros.
Debemos estar dispuestos para encontrarnos con el "Señor en sus juicios" sobre la tierra y especialmente "para encontrarnos con Él a la hora de la muerte, porque tú sabrás que has de morir y darás cuenta y en el juicio del gran día, estando edificados sobre la Roca que es Cristo (Mateo 7:24) para entrar en el Arca que es Cristo.
Cada golpe de la hacha de Noé, martillos sonando era una llamada al arrepentimiento, ya que también ellos tenían que preparar sus arcas.
(Génesis 22:2-3) El autor de esta prueba: Dios puso a prueba a Abraham, no para inducirle al pecado, sino para descubrir cuán grande era su gracia en él, resultando en alabanza, gloria y honra.
Sabes: Dios prueba; Así probó Dios a Job, para que se mostrase "no solo como un buen hombre", sino como un "gran hombre"; ¿eres tú "un gran hombre"?
Dios tentó a Abraham, como dice el hebreo, según leen otros, "levantó a Abraham"; como un escolar que es "promovido a una clase superior", después de haber pasado "con toda brillantez" la prueba de un examen difícil.
Toma ahora a ese hijo de ti, a ese único de ti, al que tú amas, a ese Isaac.
El lugar: En la tierra de Moriah, tres días de camino; para que tenga tiempo de reflexionar y así "el servicio de su fe y de su obediencia" sea más razonable y más honorable.
El modo: Ofrécelo allí en holocausto.
No solo debe dar muerte a su hijo, sino que tiene que "sacrificarlo en holocausto."
Obediencia de Abraham a este severísimo precepto, orden.
Dios no le daba ninguna razón para ella (sacrificio).
Le había dado muchas promesas en Isaac, ¿y ahora qué?
Ahora Isaac ha de morir.
Sangre de humano era prohibido: ¿Qué provecho hay en su sangre?
¿Qué diría Sara, los egipcios y los cananeos?
Sepa hermano, los que hacen la voluntad de Dios de todo corazón, la hacen con toda diligencia.
Prepara todo para el sacrificio, pero lo mayor el silencio.
En soledad: los criados fuera de su obediencia, Isaac sin conocer tal silencio de la obediencia de Abraham. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
