Mega Zoé
Estudio #1240Iglesia en las casas

La Gracia Rechazada Es Gracia Denegada

La Gracia Rechazada Es Gracia Denegada enseña a descansar en la misericordia de Dios.

Nuevo TestamentoRomanos3 min lectura

El destino final de los hombres o de las "naciones" no descansa en la fuerza de su voluntad ni en el poder de sus fuerzas, sino en la misericordia de Dios.

Pablo dice que "no depende del que quiere".

Sino de Dios que tiene misericordia.

Lo que sucede es que el "querer" del hombre y su "correr" no son los factores (circunstancia= (tiempo, lugar) que rodea a una persona o cosa que influye (enfermedad, etc.) primordiales (muy importante para ti) y determinantes (decide algo importante); la salvación es del Señor.

Nuestro ser no tiene la capacidad para pedir o demandar a Dios: Dice Morgan: Ni querer de nuestra parte, ni correr, puede procurarnos la salvación que necesitamos, ni capacitarnos para entrar en las "bendiciones" que esta salvación provee… Por nosotros mismos no tendremos el querer nuestra salvación "ni haremos esfuerzo" alguno por alcanzarla. "Todo" en la salvación humana procede de Dios.

La soberanía de Dios se ve no solo en que muestra misericordia a algunos, sino en que endurece a otros.

Ejemplo el "Faraón".

No hay aquí sugerencia alguna de que el monarca egipcio estuviera predeterminado desde el tiempo de su nacimiento.

Lo que sucedió es esto: en su vida adulta demostró ser malvado, cruel y sumamente obstinado.

A pesar de las más solemnes advertencias, persistió en endurecer su corazón.

Dios pudo haberlo destruido en el acto, pero no lo hizo.

En lugar de ello, Dios lo mantuvo vivo para poder exhibir Su "poder" en él y para que, por medio de él, el nombre de Dios fuese 'conocido" por toda la tierra.

(V. 18) Faraón endureció su corazón "una y otra vez" y después de cada una de estas veces, Dios endureció "adicionalmente" (suma, añade, agrega) el corazón de Faraón como juicio contra él.

El mismo Dios que muestra misericordia al contrito de corazón endurece también al "no" arrepentido.

"La gracia rechazada es gracia denegada".

Dios tiene derecho a mostrar "misericordia" a quien Él escoja y de endurecer a quien "Él quiera".

Pero por cuanto es Dios, jamás actúa con injusticia.

(V. 19) La insistencia de Pablo acerca del derecho de Dios a hacer lo que a Él más le agrade suscita (provocar, causar, promover) la objeción (razón, argumento, en contra de una opinión) de que, en tal caso, no debería lanzar "reproches" a nadie, porque, ¿Quién ha resistido jamás con éxito a su designio?

Para el que piensa: Para el objetante (oponerse una razón en contra de algo), "el hombre" es un "peón" "impotente" en el diurno tablero de ajedrez.

Nada que pueda hacer o decir cambiará su suerte.

(V. 20) Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?

El apóstol reprende primero la insolencia de cualquier criatura que ose encontrar falta "con su Creador".

El "hombre" finito, cargado de pecado, ignorancia y debilidad, "no está en situación de debatir con Dios "ni de poner en "tela de juicio la sabiduría" o "rectitud de Sus caminos".

(V. 21) El alfarero y el barro para poner en alto, defender la soberanía de Dios.

"El alfarero" entra en su taller un día y ve en el suelo un montón de arcilla (barro) informe.

Recoge un puñado de barro y lo pone sobre el torno y da forma a un "hermoso vaso".

¿Tiene derecho a hacer esto?

El alfarero, naturalmente, es Dios.

"El barro" es la pecadora y perdida humanidad.

Si el "alfarero" la dejase sola, sería toda enviada al infierno.

El ser humano mismo se condena por su propia obstinación e incredulidad.

(V. 22) Los vasos de ira son aquellos cuyos pecados los ponen bajo la ira de Dios.

Quedan "preparados para destrucción" por su propio pecado, desobediencia y rebelión y no por ningún decreto arbitrario (capricho) de Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz