Dios pide a Josué que viva conforme a la Ley de Dios y hacer de ella su norma (reglas se deben seguir). (Josué 1:8) Es como si Dios pusiera en manos de Josué (1:9) el libro de la ley; y le encarga: (a) que de día y de noche medite en ella; (b) No había de perder que se apartase de su boca, y decirle al pueblo la relación con la Ley de Dios; (c) Siempre había de hacer conforme a toda la Ley. Aunque fuese hombre de gran poder y autoridad, debía someterse a lo mandado.
Sucesor de Moisés (Éxodo 17:9)
(Éxodo 17:13) Josué deshizo a Amalec y a su pueblo.
La derrota de Amalec.
La victoria había estado en el aire por algún tiempo entre los dos campamentos, pero Israel siguió luchando hasta que Josué deshizo a Amalec.
Aunque Josué luchaba con grandes desventajas, con soldados faltos de disciplina, malas armaduras, cuarenta años quebrantados, largos años en esclavitud y siempre prestos a murmurar, nada de ellos para ganar.
Dios, sin embargo, obró por medio de ellos una gran salvación.
Seamos amigos y conozcamos de él.
Sus primeros años y su preparación para el liderazgo.
Era hijo de Nun, de la tribu de Efraín. (Números 13:8, 16)
(Éxodo 17:9) Fue mencionado por primera vez en la batalla contra los amalecitas, donde dirigió las fuerzas de Israel.
Josué (Éxodo 24:12-13; 33:11) servidor de Moisés.
Se convirtió en el ayudante de Moisés y lo acompañó parte del camino hacia el Monte Sinaí cuando fue dicho el Decálogo (los Diez Mandamientos).
(Éxodo 33:11) Fue el ayudador en el tabernáculo.
El joven Josué hijo de Nun, "su servidor", "nunca" se apartaba de en medio del tabernáculo.
(Números 13:8, 16) Se le cambia su nombre, es enviado como uno de los espías enviados desde Cades a reconocer la tierra de Canaán.
(Números 14:6-30) Dio un informe alentador sobre la tierra, junto con Caleb, resultando en la promesa a estos dos de entrar a la Tierra Prometida, mientras que todos los demás adultos de su generación murieron en el desierto.
Su carrera como líder de Israel.
Fue designado por Dios y ordenado como sucesor de Moisés (Números 27:18-23); Varón en el cual hay espíritu (no es carnal) y pondrás tu mano sobre él.
Moisés (Deuteronomio 31:1-8) le dio un encargo solemne ante "todo Israel": Y Jehová va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará"; no temas ni te intimides.
Después de la muerte de Moisés, fue designado por Dios como líder, se le animó en su tarea y se le instruyó acerca de las condiciones para tener éxito (Josué 1:1-9).
Empezó inmediatamente (Josué 1:10-11) su carrera de conquista, estado de temor.
Al comienzo de su campaña ocurrieron tres sucesos sobrenaturales, que indicaron que el Señor estaba con él.
(Josué 3:14-17) El río Jordán se divide cuando estaba a punto de desbordarse para dar paso a los israelitas.
El ángel de Jehová se le aparece (Josué 5:13-15).
(Josué 6:12-21) Tan pronto se lleva a cabo el plan divino, en el momento en que el pueblo dé la señal, "los muros de la ciudad caen", permitiendo una victoria completa.
(Josué 7) Josué solo encuentra un tropiezo, la derrota en Hai, que le enseñaba la necesidad de "una obediencia absoluta a Dios."
(Josué 11:23; 12:24) De aquí en adelante Josué continuó firme hasta que venció a treinta y un reyes, y la mayor parte de la tierra fue sometida.
Luego dividió la tierra entre las tribus (Josué 23:4)
Sus últimos días.
(Josué 24:23) Antes de su muerte, dirige unas palabras de despedida a Israel, aconsejando al pueblo a tener lealtad a Dios y a permanecer como una nación separada.
(Josué 24:29-31) Murió, dejando una influencia poderosa en Israel.
Las conquistas de Josué sobre los enemigos de Israel pueden verse como un tipo de la batalla que un cristiano tiene con las tres fuerzas básicas del mal: el mundo, la carne y el diablo. (Efesios 6:12)
La victoria de Josué fue ganada por fe; al igual que la del cristiano. (1 Juan 5:4)
Los frutos de la conquista fueron perdidos pronto por los sucesores de Josué, que se rindieron deshonrosamente ante sus viejos enemigos (Jueces 3:1-8). Lo mismo ocurre muy a menudo en la vida cristiana.
(Hebreos 4:11) El reposo solo llega a los que "conservan" lo que han ganado. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Josué, Soldado Del Señor
Josué 1:8-9
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
Dios puso en manos de Josué el libro de la ley y le encargó meditar en él de día y de noche y hacer conforme a todo lo escrito: aunque tenía gran autoridad, debía someterse a lo mandado. Su vida enseña que la victoria se gana por fe y se conserva obedeciendo. Estos son los puntos para la semana.
- Josué aparece por primera vez peleando contra Amalec, con soldados sin disciplina y prestos a murmurar. Siguió luchando hasta deshacer a Amalec, y Dios obró por medio de ellos una gran salvación.
- Se preparó sirviendo: fue ayudante de Moisés, lo acompañó camino al Sinaí y nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. Antes de dirigir al pueblo, aprendió a servir en la presencia de Dios.
- Como espía, junto con Caleb dio un informe alentador de la tierra. Por eso ellos dos recibieron la promesa de entrar, mientras todos los demás adultos de su generación murieron en el desierto.
- Dios lo designó sucesor de Moisés como varón en quien hay espíritu, no carnal. Moisés le dio el encargo ante todo Israel: Jehová va delante de ti, no te dejará ni te desamparará; no temas.
- El Jordán se abrió, el ángel de Jehová se le apareció y los muros de Jericó cayeron. Pero la derrota en Hai le enseñó la necesidad de una obediencia absoluta a Dios; después venció a treinta y un reyes.
- Sus conquistas son un tipo de la batalla del cristiano contra el mundo, la carne y el diablo (Efesios 6:12). La victoria de Josué fue ganada por fe, al igual que la del cristiano.
- Los que vinieron después de Josué perdieron pronto lo ganado y se rindieron ante sus viejos enemigos. Lo mismo ocurre a menudo en la vida cristiana: el reposo solo llega a los que conservan lo que han ganado.
Haz como Josué: separa cada día, de mañana y de noche, un tiempo para leer y meditar la Palabra, y obedece lo que leas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Los Muros de Jericó Caen
Josué 1:8-9
Para leer en voz alta con los niños
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le pidió a Josué que fuera valiente y no tuviera miedo, porque Él iba con él a todas partes. Josué empezó como ayudante de Moisés y llegó a ser el soldado del Señor que vio caer los muros de Jericó.
- Dios le dio a Josué el libro de Su ley y le dijo que lo leyera de día y de noche, y que hiciera todo lo que decía. Aunque era el líder, tenía que obedecer.
- Antes de ser jefe, Josué fue ayudante. Servía a Moisés, y le gustaba tanto estar en la casa de Dios que nunca se apartaba del tabernáculo.
- Cuando lo mandaron a espiar la tierra, Josué y Caleb trajeron un buen informe. Por eso Dios les prometió que ellos dos sí entrarían, y los demás se quedaron en el desierto.
- Dios abrió el río Jordán para que el pueblo pasara, y cuando obedecieron Su plan, los muros de Jericó se cayeron al suelo.
- Pero en la ciudad de Hai perdieron una batalla. Esa derrota le enseñó a Josué que hay que obedecer a Dios en todo, no solamente en algunas cosas.
- Después de Josué, el pueblo se descuidó y perdió lo que había ganado. Tú también cuida lo que Dios te da: sigue obedeciendo aunque ya hayas ganado.
¿En qué cosa te cuesta ser valiente?
Esta semana lee con tu familia un versículo cada mañana y otro cada noche, como Dios le pidió a Josué.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
