Mega Zoé
Estudio #1278Iglesia en las casas

La Majestad De Dios

La Majestad De Dios enseña a servir fielmente al Señor y volver al Señor con arrepentimiento.

Antiguo Testamento1 Crónicas3 min lectura

Cumplir con nuestros deberes. Traer a la memoria la obligación que tienes con Dios, porque somos Sus hijos. Debemos recordar la relación que tenemos con Dios mismo y Dios espera de nosotros; "como un hijo a su padre", le sirviera. Nuestro deber es santificarnos (purificarse= limpiarse, quitar el mal o lo malo) primero mediante el arrepentimiento de los descuidos y mediante la renovación de tus pactos con Dios y después purificar la "casa de Dios" como siervos suyos.

Sacando del santuario la inmundicia.

Tomar conciencia de la seriedad de la situación: No nos engañemos.

Quienes son negligentes en el servicio de Dios pueden pensar que no tiene importancia burlarse así de Dios, "pero se engañan a sí mismos".

Debemos estar ocupados en Su servicio; "no hemos sido escogidos para estar ociosos, ni disfrutar de la dignidad (respeto por sí mismo, decencia, nobleza, lealtad, "calidad", excelencia) del oficio y dejar a otros el cumplimiento de los servicios, sino para servir y ministrar delante de Dios.

(Job 37:22-23) Que Dios está rodeado de una majestad que impone pavor (miedo intenso), por la trascendencia (va más allá o que se encuentra por encima de determinado límite) infinita de Sus perfecciones.

Que, cuando nos ponemos a hablar del Todopoderoso hemos de reconocer que "no podemos alcanzar": nuestra mente limitada no puede comprender Sus perfecciones ilimitadas.

"Y ahora los hombres no pueden ver la luz que brilla en el firmamento; pero ha pasado el viento y lo ha limitado. "Del norte viene un áureo (que es de oro o características del oro, como el color amarillo brillante o su brillo) resplandor; en torno de Dios hay una "terrible majestad".

(Salmos 29:4) Voz de Jehová con potencia.

Como la voz de Dios en la naturaleza es tan poderosa, también lo es en la gracia.

Si Su voz es poderosa, ¡piensa lo que será Su mano!

El caos no puede resistirle, escucha tu voz con obediencia, pero el corazón endurecido te rechaza y Su voz poderosa llama muchas veces en vano a tu oído.

"Voz de Jehová de gloria".

El Rey de reyes habla como un rey.

Así como cuando el león ruge todas las bestias de la selva se acurrucan en silencio, así también la tierra está silenciosa y muda cuando resuena el trono de Jehová.

(Salmos 45:3) Armado con esta espada.

El Capitán de nuestra salvación se abre paso hasta el pecador con suma facilidad y por más que esté rodeado de rocas y montañas, desbarata fortalezas y baluartes de "mentiras", y de un mandoble (gran golpe cortante dado con un arma blanca, especialmente con una espada, agarrándola con las dos manos) poderoso, parte su corazón de diamante y le deja postrado y temblando a Sus pies. (Convertirse hoy).

En tu gloria marcha, cabalga.

Nunca podemos estimar en exceso a nuestro Cristo precioso.

El cielo mismo apenas es bastante bueno para Él.

Toda la pompa que ángeles y arcángeles, tronos, dominios, principados y poderes puedan poner a Sus pies no es bastante para Él.

Solo Su propia gloria esencial es tal que responde plenamente al deseo de Su pueblo, que no puede nunca ensalzarlo en exceso.

(Salmos 93:1) Jehová reina.

Las mismas palabras iniciales de este Salmos parecen indicar una mañana de calma y reposo después de una noche de tormenta, un día tranquilo después del tumulto de la batalla.

Jehová reina.

Él ha puesto a todos Sus enemigos bajo Sus pies.

"El Señor se vistió de majestad".

Que el Señor aparezca en su iglesia, en nuestros días, en majestad y poder manifiesto, salvando a los pecadores, eliminando errores y honrando su propio Nombre.

¡Oh, cuándo vendrá el día del Hijo del hombre, cuando el Rey inmortal y todopoderoso ocupará su lugar en Su glorioso trono, para ser temido en toda la gran congregación y admirado por todos los que creen en Él! C.H.S.

(Isaías 2:10) No es que Isaías piense que los malvados puedan escapar del juicio escondiéndose entre rocas o bajo la tierra (Isaías 2:19) todo ello va a desaparecer, pues sobre todo ello se abatirá el juicio de Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz