Bien armados van contra las peores tentaciones del diablo quienes van llenos del Espíritu Santo. Jesús regresaba del Jordán, donde había sido bautizado y donde había oído la voz del cielo que le había designado como el Hijo Predilecto de Dios.
Nunca hubo un tiempo de nuestro Señor en que no estuviese lleno del Espíritu Santo.
Es la Trinidad de que Dios es uno y trino.
Es una unidad conformada por tres personas divinas relacionadas entre sí: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
A este principio se le conoce como la comunión de tres personas en un solo Dios.
Una persona llena del Espíritu Santo está vacía de pecado conocido y del yo y en ella habita únicamente la Palabra de Dios.
Cuando Jesús regresaba del Jordán donde había sido bautizado, fue "conducido por el Espíritu al desierto".
(V. 2-3) Allí estuvo por cuarenta días, siendo tentado por el diablo y en estos "días" el Señor "no comió nada" (primera).
Al final de los cuarenta días sufrió la triple tentación con la que estamos más familiarizados.
Esta triple tentación tuvo lugar en tres lugares diferentes: el desierto, un monte y el templo en Jerusalén.
La verdadera humanidad de Jesús queda reflejada en las palabras "tuvo hambre".
Este fue el blanco de la primera tentación.
Satanás sugirió que el Señor emplease Su poder divino para dar satisfacción a Su hambre física.
La sutileza de la tentación residía en que el acto en sí mismo era perfectamente legítimo.
Jesús no le debe obediencia, el Señor es el creador de todo, no se debe a nadie, ni a nada.
Jesús obedece al Padre, en Su naturaleza.
(V. 4) Jesús resistió a la tentación citando las Escrituras (Deuteronomio 8:3).
Más importante aún, que la satisfacción del apetito físico lo es la obediencia a la palabra de Dios.
Jesús no discutió (Deuteronomio 8:3).
Un solo texto sirve para silenciar cuando se emplea con el poder del Espíritu.
(V. 5-7) En la segunda tentación; el diablo… mostró a Jesús en un momento todos los reinos de la tierra habitada.
Satanás no precisa de mucho tiempo para mostrar todo lo que tiene que ofrecer.
No era el mundo mismo lo que le ofreció, sino los reinos de "este mundo".
Hay un sentido en el que "tiene poderío" sobre los "reinos de" este mundo.
Debido al pecado del hombre, Satanás ha venido a ser "el príncipe de este mundo" (Juan 12:31;14:30;16:11) "el Dios de este siglo (2 Co. 4:4) y "el príncipe de las potestades del aire" (Efesios 2:2).
Dios se ha propuesto que "los reinos de este mundo" vendrán a ser un día "los reinos de nuestro Señor y de su Cristo" (Apocalipsis 11:15).
De modo que Satanás le estaba ofreciendo a Cristo lo que de todos modos un día iba a ser Suyo.
(V. 8) Por ello, el Señor citó Deuteronomio 6:13 para mostrar que como Hombre había de adorar y servir solo a Dios.
(Lucas 4:9-11) La tercera tentación, Satanás llevo a Jesús a Jerusalén al alero del templo y le sugirió que se echase "abajo".
(Salmos 91:11-12) (Mateo 4:6): A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra; (Salmos 91:11-12) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, "Que te guarden en todos tus caminos". (V.12) En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.
(a) La tentación fue que Jesús demostrase que Él era el Mesías mediante una señal espectacular.
Podría conseguir la gloria sin sufrimiento.
Podría pasar la cruz por alto y llegar sin embargo al trono.
Pero esta acción estaría fuera de la voluntad de Dios.
Eran medios de conseguir gloria personal echando a un lado la voluntad de Dios.
Esta tentación nos viene en el deseo de llegar a un renombre religioso aparte de la comunión de Sus padecimientos.
Buscamos grandes cosas para nosotros mismos y luego corremos y nos ocultamos cuando hacemos frente a dificultades.
Cuando ignoramos la voluntad de Dios y nos exaltamos a nosotros mismos, "tentamos a Dios".
(V. 12) Por tercera vez resistió Jesús a la tentación con una cita de la Biblia.
(Deuteronomio 6:16) "No tentaréis a Jehová vuestro Dios".
(V. 13) El diablo dejó a Jesús "hasta un tiempo".
Las tentaciones vienen no en forma continua.
Jesús es Dios y Dios no puede pecar. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
