Esto es la vanidad, fugacidad (que huye y desaparece con velocidad, corta duración) de la vida. Vanidad = presunción, envanecimiento y arrogancia, "cualidad de vano. Cuando el ser humano sobrevalora sus propias habilidades, atributos y conocimiento y en consecuencia (inevitable y forzosamente de otro), desarrolla un concepto de sí mismo tan exagerado que se cree superior a los demás y se jacta, vanagloria frecuentemente "frente a otros." De allí porque una persona vanidosa "sea considerada engreída (orgulloso) e incluso soberbia." Lo peor en una persona es la vanidad. Confía toda su vida en cosas materiales.
I. El que convoca una reunión y habla en medio de la asamblea.
Un predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
Predicador "uno que llama o congrega", "convoca una asamblea".
Si fuese cuando ya viejo y se haya arrepentido de sus pecados, pues invoca para una asamblea.
Puede ser que Salomón, desengañado y arrepentido de su apostasía (se alejó de Dios) está aquí reunido y predicando a otros que hayan podido extraviarse como él se extravió.
El Espíritu Santo lo lleva a escribir y se dejó ver el perdón de Dios.
Hijo de David, le animó a arrepentirse y esperar misericordia, también David había caído en pecado, pero se había arrepentido y de él tomó ejemplo su hijo para hallar misericordia como la había hallado su padre.
Rey de Jerusalén.
Dios había hecho mucho por él al elevarlo al trono de Israel, pero él se había portado muy mal con Dios.
Como rey, no le fue humillante presentarse en la asamblea como predicador, porque era mejor conocido como predicador.
Salomón, habló sobre la vanidad de todas las cosas de este mundo y, por tanto, lo poco que de ellas hemos de esperar.
Que todas (2) son vanidad, no en el sentido de vanagloria como actualmente suele entenderse, sino vacío o ninguna importancia.
Dice que son vanidad de vanidad, es decir, una vaciedad (vacío), la unidad es fuera de lo común, con un grado máximo.
Salomón va al grano directamente; no nos hace esperar hasta el último capítulo.
El resultado de toda la investigación y búsqueda de Salomón es que "todo es vanidad."
La vida es transitoria, breve, vacía.
Nada de esta tierra ofrece una meta válida para la existencia.
Si no hay más que esta vida, si la muerte corre el último telón sobre la existencia humana, entonces la vida no es más que neblina, sin sustancia (materia), "desapareciendo al fin."
Todo es vanidad debajo del sol.
(3) La vida frágil del hombre está llena de trabajo y actividad.
Se vive en desesperación silenciosa.
(4) La transitoriedad (duración) del hombre hace contraste con la aparente permanencia de su medio ambiente natural.
Una "generación" sucede (detrás de alguien, pasar u ocupar el puesto) a otra con velocidad irresistible.
Así es la vida debajo del sol.
Cada uno sueña con permanecer para siempre, ¡qué poco tarda en ser ese rostro ausente!"
La tierra siempre permanece.
El sol sale por el este, pende (suspendido en el aire) sobre la tierra hasta ponerse en el oeste y entonces no es para siempre, limitado "se apresura" alrededor del otro lado del mundo para volver a salir por el este.
Esta rutina aparentemente interminable, siglo tras siglo, le hace al hombre darse cuenta de que él no es más que una sombra pasajera.
Salomón no se equivoca que la que se mueve es la tierra, él tan solo estaba usando el lenguaje de la apariencia humana.
El sol parece salir y ponerse.
(6) La conducta del viento cambia con la misma regularidad con las estaciones del año.
En invierno, los vientos del norte descienden sobre Israel hasta el Neguev, el desierto del sur.
Cuando llega el verano, los vientos del sur llevan consigo calor en su soplo hacia el norte.
Así de simple podemos ver que simplemente somos vientos pasajeros para creernos que no necesitamos al Creador.
Con monotonía casi pesada siguen este giro y entonces, con total indiferencia hacia el mundo de los hombres, pasan de la escena.
(7) No solo la tierra, el sol y el viento, sino que también el agua sigue una misma rutina monótona a lo largo de las edades.
Los ríos todos van al mar, pero nunca llegan al punto de desbordar los océanos, porque el sol evapora enormes cantidades de agua.
A su vez, las nubes se apresuran por el cielo y derraman el agua sobre la tierra en forma de lluvia, nieve o granizo.
Y los ríos rebosantes de actividad de "la naturaleza le recuerdan al hombre su propia labor interminable."
(8) Por esto, la vida confinada a esta tierra está llena de hastío.
El hombre nunca "se sacia."
Todo lo que necesita es elevarse por encima del sol a Aquel que "sacia el alma menesterosa (necesitada), y llena de bien el alma hambrienta. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
