(Jeremías 35:12-19) El pueblo de Judá hacía gran contraste con los hijos de Jonadab. Judá se hizo desobediente a Dios y sería castigado. Los recabitas (Recab, abuelo) serían recompensados teniendo siempre un "varón ante Dios." Era una tribu nómada que descendía de los ceneos (1 Crónicas 2:55). Se habían apegado a Judá y continuaban asociados con ellos, pero no se identificaban con su manera de vida. Algunos piensan que los recabitas fueron absorbidos por la tribu de Leví y que fue así como se cumplió la promesa de Dios. Aunque hoy día no podemos identificar a los recabitas, creemos que su identidad será reconocida en el Milenio.
(Daniel 1:8, 12) Noblemente (lealtad, rectamente, honradamente) Daniel rechazó comer de esta comida.
Pregunta si en lugar de ésta (la comida y bebida que le ofrecen), él y sus amigos podían comer legumbres y beber agua.
Daniel, da el paso de lo que hay dentro de él, la pureza.
Esa pureza lo lleva a que sea valiente y el valiente se toma grandes riesgos.
El jefe de los eunucos no conoce las costumbres de Daniel y de sus amigos, se horrorizó ante la idea, ¡observando que su cabeza corría peligro si el plan, no funcionaba!
Porque, al fin y al cabo, él era el responsable de ellos.
Daniel era el que tenía que defender su vida en fidelidad a Dios, aunque estaban en esclavitud de Babilonia.
(Romanos 7:22-23) Tendencia al bien y tendencia al mal.
En toda persona hay dos naturalezas a las que llamaban tendencia al bien y tendencia al mal.
Dios creó al hombre libre, sólo le dijo: más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Obedecer es lo mejor para el bien de nuestras vidas.
De la voluntad del hombre "depende" el obrar con fidelidad, que era el deber y agradecimiento de Adán.
Dios nos ha puesto delante del bien o del mal: extiende la mano a lo que se prefiere.
Delante de tus ojos está la vida y la muerte y se le dará lo que se escoja.
Si nos ocupamos en obedecer, lo que Dios nos ha mandado, no caemos nunca en poder del mal impulso.
El conocimiento solo no hace bueno a nadie.
La moral es el conocimiento de un código (reglas, leyes); la religión (la religión = (creencias acerca de la divinidad) es el conocimiento de una Persona; y es solo cuando conocemos a Cristo cuando podemos hacer lo que sabemos que debemos hacer.
Jesús es el único que no solo diagnostica el mal, sino que puede curarlo y hacer que lo que está malo se ponga bueno.
Jesús nos ofrece la cura en Su sangre, por Su muerte.
(1 Timoteo 4:7) Desechar con enojo las fábulas profanas (que no es sagrado ni sirve para fines sagrados).
Es un ejercicio que tiene como objetivo (finalidad, fin, motivo) la "piedad" (compasión, misericordia, amor a las cosas santas).
El apóstol aconseja a Timoteo a desechar "las fábulas" profanas y propias de viejas.
No tiene que combatirlas (luchar, batallar) ni pasar mucho tiempo en ellas.
Más bien, ha de desdeñarlas (despreciar), tratarlas con menosprecio.
En lugar de seguir malgastando el tiempo en mitos y fábulas, debería ejercitarse para la piedad.
El ejercicio involucra la lectura y estudio de la Biblia, la oración y hablar a otros.
(1 Corintios 9:27) En su lugar, disciplinaba su "cuerpo" y lo ponía en servidumbre (esclavitud, trabajo propio de siervo, sujeción), "no" fuese que, habiendo proclamado a otros, él mismo fuese rechazado o descalificado (desacreditar, eliminar, incapacitar).
En la vida cristiana hay necesidad de autodominio, de templanza, de disciplina.
Debemos practicar el dominio de nosotros mismos para poder llegar hasta el fin, para lo que Dios nos llamó.
El Apóstol Pablo se daba cuenta de la terrible posibilidad de que después de haber "proclamado a otros", "él mismo quedase descalificado."
Porque hemos de saber sencillamente que uno que deje de ejercitar la autodisciplina nunca ha sido salvo.
Al pensar en los falsos maestros y en cómo ellos se deben a toda pasión y apetito; Pablo establece el principio general de que, si alguien no mantiene su cuerpo sujeto, esto es prueba de que "jamás había nacido de nuevo"; y que, aunque pudiese predicar a otros, él mismo quedará descalificado.
Se está hablando del servicio, no de salvación.
Jamás perderse, sino que pudiese no resistir la prueba tocante a su servicio y que fuese rechazado para el premio.
Pablo reconoce la terrible posibilidad de que, "habiendo proclamado a otros, él mismo pudiese quedar descartado por el Señor y "dejar de serle útil."
Este versículo debería llevar a un profundo autoexamen por parte de cualquiera que trate de servir al Señor Cristo.
El ejemplo de los israelitas que se entregaron a satisfacer sus propios apetitos y se "volvieron descuidados" respecto a disciplinar sus propios cuerpos y por ello quedaron descualificados y desaprobados.
Disciplina, deja tus propios apetitos, porque entonces estás descuidado a la disciplina y llevado por la carne, el riesgo es la descualificación y desaprobación, por el mismo Dios, para el servicio de Su obra; no me mires a mí y digas que he sido yo, Dios es el que descualifica. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
