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Estudio #1337Iglesia en las casas

La Oración Del Justo Pablo Por La Iglesia (Parte II)

Este estudio llama a perseverar en la oración y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo TestamentoEfesios4 min lectura

Habita Cristo por medio de la fe en nuestros corazones. Cristo llegó porque llegó la fe para "vivir en fe, no con maldad, odio, contienda y cosas deshonrosas. El corazón hay que tenerlo limpio: porque de él mana la vida (Proverbios 4:23). Cristo merece una casa limpia, en la santificación entonces hay pureza, ya Jesús vino a la tierra que está llena de pecado y aguantó por amor.

El Señor Jesús toma Su residencia personal en tu vida en el tiempo de la conversión (Juan 14:23) (Apocalipsis 3:20).

Pero este no es el tema de esta oración.

No es cuestión de que Él habite en el creyente, ¡sino de que esté cómodo ahí!

Él es el Residente permanente en cada persona salva, pero esta es una petición de que Él tenga pleno acceso a cada espacio y lugar.

Que Él no sea contristado (triste) con palabras, pensamientos, motivos o acciones de pecado; que pueda gozar de una comunión que nada la pueda interrumpir (suspender) con tu vida.

De esta forma tu corazón se hace hogar de Cristo, porque es el lugar que a Él le gusta estar.

Un corazón claro anuncia, expresa el centro de la vida espiritual; controla "cada aspecto de la conducta."

Tanto más Él "se acomodará" y se sentirá totalmente como en casa en nuestros corazones.

Cuanto más nos llenamos del Espíritu Santo, tanto más seremos como el mismo Señor Jesús.

Cuanto más pensamos como Él, tanto más Él se acomodará y se sentirá totalmente como en casa en nuestros corazones.

Entramos en el goce de Su morada en nosotros "por medio de la fe".

Esto involucra un constante depender de Él, una constante redición a Él y un constante reconocimiento de Su "acomodamiento en "Su hogar."

Es "por medio de la fe" que practicamos "Su presencia."

El resultado del acceso sin restricciones de Cristo es que el cristiano queda arraigado (hacerse muy firme, permanente de echar raíces) y cimentado (fundar, edificar, encuentro debajo de la tierra y viene a servir de base) "en amor."

El amor es el terreno en el que nuestra vida ha de tener sus raíces; y es la roca sobre la que nuestra fe ha de reposar en todo momento.

Estar arraigado (echar raíces, hacerse muy firme, permanente) y cimentado (parte de un edificio que se encuentra debajo de la tierra y viene a servir de base para la construcción) en amor es estar establecidos "en amor" como forma de vivir.

La vida del "amor" es una vida de bondad, desprendimiento, quebrantamiento y mansedumbre.

(18) Los versículos anteriores es un bosquejo del crecimiento espiritual: arraigado y cimentado y de desarrollo que prepara al hijo de Dios.

Que sea plenamente capaz de comprender con todos los santos cual es la "anchura", "la longitud", "la profundidad" y la "altura".

Comprender con todos los santos: Así se explica el amor del Señor:

Anchura = "El mundo" (Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna".

Longitud = Para siempre (1 Corintios 13:8) El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Profundidad = Hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8) y estando en la condición de hombre, y muerte de cruz.

Altura = El cielo (1 Juan 3:1-2) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.

Las dimensiones son generalmente consideradas como referidas al amor de Cristo.

Si así se quiere expresar es el amor de Cristo, entonces así es.

F. B. Meyer lo expresa: Hay siempre tanto horizonte (junta el cielo y tierra) delante de nosotros como detrás. Y cuando hayamos estado contemplando el rostro de Jesús durante milenios, Su hermosura será tan exuberante (abundante, rico), fascinante e insondable (profundo, no se puede encontrar su fondo, impenetrable) como cuando lo vimos por primera vez desde la puerta del Paraíso. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz