Si Dios es luz, no hay ningunas tinieblas en Él. Juan da los requisitos para la comunión con Dios. Al hacerlo, apela (ir a alguien en cuya autoridad se confía) a las enseñanzas del Señor Jesús, mientras estaba en la tierra.
La suma y sustancia (estable, materia fundamental de algo) de Su enseñanza era que Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él.
Con esto se refería a que "Dios es absolutamente santo, absolutamente justo y absolutamente puro".
Dios no puede mirar con favor a ninguna forma de pecado.
Nada se le esconde, sino que "todas las cosas están desnudas y descubiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas. (Hebreos 4:13)
(1 Juan 1:6) Dice que para que alguien pueda tener comunión con Dios, no puede haber ninguna "ocultación de pecado."
La luz y las tinieblas no pueden existir simultáneamente (a la vez, al mismo tiempo) en la vida de una persona, ni tampoco pueden coexistir en la estancia (morada) de un hogar.
Si alguien que dice que tiene "comunión con Él" y anda habitualmente en tinieblas, "nunca ha sido realmente salvado en absoluto."
(1 Juan 1:7) En cambio, "si alguien anda en la luz", entonces puede tener "comunión" con el Señor Jesús y "con sus hermanos creyentes."
A lo que a Juan respecta, en este pasaje la persona está o en la luz o en las tinieblas.
Si está en la luz, es miembro de la familia de Dios.
Si está en tinieblas, no tiene nada en común con Dios, porque en Dios no hay ningunas tinieblas.
Los que andan en la luz, esto es, los cristianos que tienen comunión "unos con otros" y la sangre de Jesucristo "los limpia" continuamente de todo pecado."
Tienes algo contra el hermano, te puedes estancar en el pecado.
"Todo perdón de Dios está basado en la sangre de Su Hijo", que fue derramada en el calvario.
"Esta sangre proveyó a Dios con una base justa sobre la que puede perdonar los pecados", y "la sangre nunca pierde su poder."
Tiene una eficacia permanente para limpiarnos.
Es propio, "los creyentes han de confesar antes de poder recibir el perdón. (1 Juan 1:9)
(1 Juan 1:8) La comunión con Dios demanda que reconozcamos la "verdad" acerca de nosotros mismos.
Negar que tenemos una naturaleza de pecado indica auto engaño y falsedad.
Juan hace una distinción entre pecado (1 Juan 1:8) y pecados (1 Juan 1:9).
"Pecado" designa (nombra) nuestra naturaleza corrompida, malvada.
"Pecados" se refiere a los males que hemos cometido.
En realidad, lo que somos es mucho peor de lo que jamás hayamos cometido.
Pero alabado sea el Señor, Cristo murió por nuestro "pecado" y por nuestros "pecados."
Caminemos a diario en comunión con Dios y con nuestros hermanos creyentes, hemos de "confesar" "nuestros" "pecados" de comisión (acción de cometer (culpa, acción de cometer) pecado de omisión (olvido, abstención de hacer o decir, renuncia a realizar o expresar algo, ocultar) pecados de pensamiento, pecado de acto, pecados secretos y pecados públicos.
Hemos de arrastrarlos a campo abierto delante de Dios, "llamarlos por sus nombres", y abandonarlos.
El que encubre sus pecados, no prosperará; más el que los confiese y se enmienda (corrección de un error) alcanzará misericordia. (Proverbios 28:13)
Dios es fiel y justo para perdonarnos.
Es justo para perdonar.
También el "limpiarnos de toda iniquidad."
Necesitamos el perdón paterno a lo largo de toda nuestra vida cristiana.
Cuando "confesamos nuestros pecados", debemos creer, por la autoridad de la Palabra de Dios, que Él nos perdona.
(1 Juan 1:10) Dios quiere que saquemos todos nuestros pecados delante de "Su presencia", "confesados" y "abandonados."
Ser totalmente francos acerca de nuestra condición y que no debe haber hipocresía ni ocultación de lo que realmente somos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
