(Esdras 7:6) Era escriba diligente (rápido, resuelto, pronto o ligero en accionar), es decir, versado (experto instruido, conocedor, entendido) en la Ley y buen conocedor bien definido de la Ley. Era decir, el mejor en lo que sabía. La razón, su dedicación a la Ley y estilo (modo, manera, forma); esto le hacía sumamente apto. Era de gran piedad y santo celo: "Había preparado su corazón para inquirir (escudriñar, averiguar, interrogar) la Ley de Jehová y "para cumplirla".
Esdras tenía su rostro a Dios.
Pues entonces conoció a Dios a través de lo conocido por la Ley, que él con afán (esfuerzo, trabajo) logró tener.
Alguien como él podía enseñar y lo perfecto ir a Dios por el conocimiento de él para con Dios.
Era escriba diligente en la Ley de Moisés que Jehová Dios de Israel había dado; y Le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre (cerca de otra cosa, con más altura que ella y dominándola) Esdras.
(1) Esdras recibe informe de que no solo el pueblo falló, sino hasta los sacerdotes y los levitas se habían casado con mujeres de la gentilidad (paganismo, idólatras).
Sí, asociándose en negocios, costumbres y en tomar las hijas de ellos para sí y para sus hijos.
Desobedeciendo el mandamiento expresó de Dios que prohibía toda unión con los gentiles, en matrimonios.
Expuesto en peligro de idolatría, el pecado que justamente había ocasionado la ruina de la nación.
Muchos de los sacerdotes y el pueblo corriente que podían tenerse por ignorantes de la Ley; los sacerdotes y levitas que el oficio era enseñar la Ley y en los que, por consiguiente, era mucho más grave el pecado.
(1) Los príncipes llevaron a Esdras, los que, junto con su dignidad, habían conservado su integridad (totalidad, completo).
Apelaron a Esdras con la esperanza de que su sabiduría, autoridad y "celo" pusieran remedio a esta situación.
(3) Esa impresión que se llevó Esdras: Se rasgó el vestido y el manto, se arrancó pelo de la cabeza y de la barba, y se sentó angustiado en extremo.
Le dio profunda pesadumbre el que un pueblo llamado con el nombre de Dios se atreviera a violar tan groseramente la Ley de Dios.
"El pesar de Esdras era el que correspondía a la gravedad del pecado."
No era para menos.
Había que temer lo que podía pasar al abandonar a Dios, como les había pasado.
Estaban casi acabando de llegar y vuelven a lo mismo, mucho que temer a las consecuencias.
(4) Más yo estuve muy angustiado.
La influencia que el pesar de Esdras tuvo sobre otros.
Pronto se dio cuenta el pueblo de ello y todos los que "tenían verdadera devoción" acudieron a unirse a él.
Hermano, cuando alguien toma partido por la causa de Dios en contra del mal y de la profanidad (no es sagrado), todos los buenos deberían ponerse de su parte y hacer todo lo que pudieran para fortalecerle las manos.
(5) A la hora del sacrificio de la tarde cuando el pueblo devoto solía venir a los atrios del templo a ofrecer a Dios sus oraciones.
Por tal razón, escogió Esdras esta hora para hacer esta pública confesión, a fin de que los asistentes tomasen conciencia de los pecados del pueblo.
Esdras tenía fe en esta forma penitencial (castigo, pena) de dirigirse a Dios.
Se levantó de su aflicción, como para sacudirse la pesadumbre (molestia, pesadez y disgusto en lo físico o moral) lo necesario "para levantar el corazón a Dios".
"Se postró de rodillas, en postura penitente, representando al pueblo por el que disponía a interceder.
"Extendió las manos", como ofreciendo a Dios lo que iba a decir, y en postura sacerdotal de mediación intercesora para obtener la expiación (padecer el castigo por los pecados y el pasado arrepentido puede reconciliarse con Dios) del pecado y la reconciliación del pueblo.
(6) Nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestras cabezas.
Se incluye a sí mismo entre los pecadores, a pesar de que no tenía culpa en esto.
No habían sido abandonados en su esclavitud, pues hasta Babilonia tenían señales de la presencia de Dios: eran el remanente de los israelitas, unos pocos, que habían escapado por las justas de las manos de sus enemigos, gracias al favor de los reyes de Persia.
Dios les ha dado ahora un lugar seguro.
(8) El templo era el soporte que sostenía a la nación de Israel.
Por eso, habían levantado la casa de Dios (9).
Esto les daba luz y "vida".
Sepamos apreciar lo que este pueblo sabio, que estaba la "bendición" en el templo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Mi Rostro A Ti Oh Dios Mío
Esdras 9:3-6
“Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.”
Esdras tenía su rostro puesto en Dios: había preparado su corazón para inquirir la Ley de Jehová y para cumplirla. Cuando supo que el pueblo, y aun los sacerdotes y levitas, se habían mezclado con los paganos, se angustió en extremo y se volvió a Dios en confesión. Estos son los puntos para la semana.
- Esdras era escriba diligente, el mejor en lo que sabía, por su dedicación a la Ley. Conoció a Dios por la Palabra que con afán logró tener, y la mano de Jehová estaba sobre él.
- El pueblo se había unido a los gentiles en negocios, costumbres y matrimonios, desobedeciendo el mandamiento expreso de Dios. Más grave era el pecado en los sacerdotes y levitas, cuyo oficio era enseñar la Ley.
- Esdras rasgó su vestido y su manto, se arrancó pelo de la cabeza y de la barba, y se sentó angustiado en extremo. Su pesar correspondía a la gravedad del pecado: recién llegados, volvían a lo mismo.
- Todos los que temían las palabras de Dios se juntaron a él. Cuando alguien toma partido por la causa de Dios contra el mal, todos los buenos deberían ponerse de su parte y fortalecerle las manos.
- A la hora del sacrificio de la tarde se levantó, se postró de rodillas y extendió las manos a Dios en postura de intercesión, haciendo una confesión pública para que el pueblo tomara conciencia de su pecado.
- Esdras no señaló a los demás: se incluyó a sí mismo entre los pecadores, aunque no tenía culpa en esto, y dijo «nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza».
- Dios no los había abandonado ni en Babilonia, les había dado un lugar seguro y habían levantado Su casa, que les daba luz y vida. Sepamos apreciar la bendición que está en la casa de Dios.
Esta semana, en tu oración, confiesa a Dios los pecados de tu casa y de tu pueblo como si fueran tuyos, y pídele misericordia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Esdras Extiende sus Manos
Esdras 9:3-6
Para leer en voz alta con los niños
“Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Esdras sintió tanta vergüenza por el pecado de su pueblo que casi no podía levantar la cara hacia Dios, pero aun así le habló. Se puso de rodillas y extendió sus manos al cielo.
- Esdras amaba la Palabra de Dios. La estudiaba con muchas ganas y, además, la obedecía. Por eso podía enseñársela a los demás.
- Un día le contaron que el pueblo había desobedecido a Dios, y hasta los que enseñaban la Ley. Estaban copiando las costumbres de gente que adoraba ídolos.
- Esdras se puso tan triste que rompió su ropa y se sentó en el suelo. Sabía que el pecado es serio y que trae consecuencias para todo el pueblo.
- Otras personas que amaban a Dios vieron a Esdras y se juntaron con él. Cuando alguien defiende lo bueno, ponte tú también de su lado.
- Por la tarde, Esdras se arrodilló, extendió sus manos y oró delante de todos. No dijo «ellos pecaron», sino «nuestras maldades son muchas».
- Dios había cuidado a su pueblo aun en tierra lejana y les había devuelto su templo. Por eso Esdras no se escondió de Dios: fue a Él y le habló.
¿Por qué crees que Esdras dijo «nuestras» y no «de ellos»?
Esta semana, cuando hagas algo mal, dilo sin echarle la culpa a otro y pide perdón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
