Mega Zoé
Estudio #1401Iglesia en las casas

Mi Rostro A Ti Oh Dios Mío

Mi Rostro A Ti Oh Dios Mío llama a perseverar en la oración y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoEsdras4 min lectura

(Esdras 7:6) Era escriba diligente (rápido, resuelto, pronto o ligero en accionar), es decir, versado (experto instruido, conocedor, entendido) en la Ley y buen conocedor bien definido de la Ley. Era decir, el mejor en lo que sabía. La razón, su dedicación a la Ley y estilo (modo, manera, forma); esto le hacía sumamente apto. Era de gran piedad y santo celo: "Había preparado su corazón para inquirir (escudriñar, averiguar, interrogar) la Ley de Jehová y "para cumplirla".

Esdras tenía su rostro a Dios.

Pues entonces conoció a Dios a través de lo conocido por la Ley, que él con afán (esfuerzo, trabajo) logró tener.

Alguien como él podía enseñar y lo perfecto ir a Dios por el conocimiento de él para con Dios.

Era escriba diligente en la Ley de Moisés que Jehová Dios de Israel había dado; y Le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre (cerca de otra cosa, con más altura que ella y dominándola) Esdras.

(1) Esdras recibe informe de que no solo el pueblo falló, sino hasta los sacerdotes y los levitas se habían casado con mujeres de la gentilidad (paganismo, idólatras).

Sí, asociándose en negocios, costumbres y en tomar las hijas de ellos para sí y para sus hijos.

Desobedeciendo el mandamiento expresó de Dios que prohibía toda unión con los gentiles, en matrimonios.

Expuesto en peligro de idolatría, el pecado que justamente había ocasionado la ruina de la nación.

Muchos de los sacerdotes y el pueblo corriente que podían tenerse por ignorantes de la Ley; los sacerdotes y levitas que el oficio era enseñar la Ley y en los que, por consiguiente, era mucho más grave el pecado.

(1) Los príncipes llevaron a Esdras, los que, junto con su dignidad, habían conservado su integridad (totalidad, completo).

Apelaron a Esdras con la esperanza de que su sabiduría, autoridad y "celo" pusieran remedio a esta situación.

(3) Esa impresión que se llevó Esdras: Se rasgó el vestido y el manto, se arrancó pelo de la cabeza y de la barba, y se sentó angustiado en extremo.

Le dio profunda pesadumbre el que un pueblo llamado con el nombre de Dios se atreviera a violar tan groseramente la Ley de Dios.

"El pesar de Esdras era el que correspondía a la gravedad del pecado."

No era para menos.

Había que temer lo que podía pasar al abandonar a Dios, como les había pasado.

Estaban casi acabando de llegar y vuelven a lo mismo, mucho que temer a las consecuencias.

(4) Más yo estuve muy angustiado.

La influencia que el pesar de Esdras tuvo sobre otros.

Pronto se dio cuenta el pueblo de ello y todos los que "tenían verdadera devoción" acudieron a unirse a él.

Hermano, cuando alguien toma partido por la causa de Dios en contra del mal y de la profanidad (no es sagrado), todos los buenos deberían ponerse de su parte y hacer todo lo que pudieran para fortalecerle las manos.

(5) A la hora del sacrificio de la tarde cuando el pueblo devoto solía venir a los atrios del templo a ofrecer a Dios sus oraciones.

Por tal razón, escogió Esdras esta hora para hacer esta pública confesión, a fin de que los asistentes tomasen conciencia de los pecados del pueblo.

Esdras tenía fe en esta forma penitencial (castigo, pena) de dirigirse a Dios.

Se levantó de su aflicción, como para sacudirse la pesadumbre (molestia, pesadez y disgusto en lo físico o moral) lo necesario "para levantar el corazón a Dios".

"Se postró de rodillas, en postura penitente, representando al pueblo por el que disponía a interceder.

"Extendió las manos", como ofreciendo a Dios lo que iba a decir, y en postura sacerdotal de mediación intercesora para obtener la expiación (padecer el castigo por los pecados y el pasado arrepentido puede reconciliarse con Dios) del pecado y la reconciliación del pueblo.

(6) Nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestras cabezas.

Se incluye a sí mismo entre los pecadores, a pesar de que no tenía culpa en esto.

No habían sido abandonados en su esclavitud, pues hasta Babilonia tenían señales de la presencia de Dios: eran el remanente de los israelitas, unos pocos, que habían escapado por las justas de las manos de sus enemigos, gracias al favor de los reyes de Persia.

Dios les ha dado ahora un lugar seguro.

(8) El templo era el soporte que sostenía a la nación de Israel.

Por eso, habían levantado la casa de Dios (9).

Esto les daba luz y "vida".

Sepamos apreciar lo que este pueblo sabio, que estaba la "bendición" en el templo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz