Mega Zoé
Estudio #1461Iglesia en las casas

El Cuerpo es Templo del Espíritu Santo

El Cuerpo es Templo del Espíritu Santo llama a vivir en santidad.

Nuevo Testamento1 Corintios3 min lectura

Una vez más Pablo recuerda a los corintios que el llamamiento de ellos era santo y digno (merecedor). ¿Habían olvidado que sus cuerpos eran santuario (iglesia, templo) del Espíritu Santo? Esta es la solemne verdad (realizar con un gran formalismo) de la Escritura, que cada creyente es habitado por el Espíritu de Dios.

¿Cómo podríamos, jamás, llegar a pensar a tomar un cuerpo donde mora el Espíritu Santo y emplearlo para propósito vil (bajo, cruel)?

No solo es nuestro cuerpo el santuario del Espíritu Santo, sino que, además, no somos nuestros.

No nos toca a nosotros tomar nuestro cuerpo para usarlo de la manera que deseemos.

En último análisis, no nos pertenece a nosotros; pertenece al Señor.

(20) Somos del Señor tanto por creación como por redención (liberación, salvación, salvar, rescatar).

Aquí lo que se tiene particularmente en vista es esto último.

Su posesión de nosotros se remonta al calvario.

"Fuimos comprados por precio."

Hermano: glorificad pues a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios; ¿Qué has hecho con tu cuerpo?

En la cruz vemos la etiqueta con el precio que el Señor Jesús nos puso.

Nos consideró tan valiosos que estuvo dispuesto a pagar por nosotros el precio de "Su propia sangre preciosa".

¡Cuán grandemente tuvo que amarnos Jesús para llevar nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero!

Siendo esto así, no puedo ya considerar más mi cuerpo como posesión propia.

Si he de tomarlo como un ladrón, pues lo que no me pertenece.

No, sino que debo emplear mi cuerpo para glorificar a Dios, Aquel a quien pertenece. Bates exclamó: "¡Cabeza! Piensa en Aquel, cuya frente fue ceñida con espinas, ¡Manos! Trabaja para Aquel cuyas manos fueron clavadas en la cruz. ¡Pies! Lanzaos a hacer la voluntad de Aquel cuyos pies fueron traspasados. ¡Cuerpo mío! Sé el templo de Aquel cuyo cuerpo transido (fatigado, angustiado) de indescriptibles (describir, información) dolores".

Deberíamos también glorificar a Dios en nuestro espíritu, pues tanto la parte material como la inmaterial del hombre, son de Dios.

(1 Corintios 3:16) Pablo recuerda a los creyentes que ellos son el "santuario" (iglesia) de Dios y que el Espíritu de Dios mora en ellos.

Es cosa cierta que cada creyente individual es también un santuario de Dios en el que mora el espíritu Santo; pero este no es el pensamiento aquí.

El apóstol en esta hora contemplaba a la iglesia como compañía colectiva (global, general) y desea que se den cuenta de la santidad de tal llamamiento.

(Romanos 5:5) La esperanza no avergüenza.

La esperanza de nuestra salvación nunca será avergonzada.

Nunca seremos frustrados ni encontramos que hemos reposado sobre una confianza falsa.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

El Espíritu Santo que nos fue dado en el momento de creer inunda nuestros corazones.

(Efesios 4:30) "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (salvación)."

Él es el Espíritu Santo. Todo lo que no sea santo le es desagradable.

Es el Espíritu Santo de Dios un miembro de la bendita Trinidad.

Fuimos sellados por Él (Espíritu Santo) para el día de la redención (salvación). Como se ha mencionado ya, un sello habla de posesión hasta que Cristo regrese por nosotros y nuestra salvación esté completa. Cosa interesante, Pablo emplea aquí la eterna seguridad del creyente como una de las más poderosas razones por las que no deberíamos pecar.

El hecho de que pueda ser contristado muestra que el Espíritu Santo es una Persona, no una mera influencia. También significa que nos ama, porque solo alguien que ama puede ser contristado. El ministerio favorito del Espíritu de Dios es glorificar a Cristo y cambiar al creyente a Su semejanza (2 Corintios 3:18). Cuando un cristiano peca, tiene que pasar de este ministerio a otro de restauración (reparación, renovación, recuperación). Le duele ver el progreso espiritual del creyente interrumpido por el pecado. Luego debe llevar al cristiano al arrepentimiento y a la confesión del pecado. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz