"Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al monte." Dios habla, y el asunto no es si habla, sino cuán obedientes somos para escuchar su voz. Es más fácil escuchar el alma que escuchar a Dios, porque nuestra propia voz nos cae encajadita, mientras la Escritura es espada de doble filo que penetra y destroza lo que hay que destrozar. El mensaje expone la naturaleza rebelde del hombre -que nace del orgullo y se disfraza de altivez- y recorre el precio de no querer oír: Deuteronomio 1:43 y 1:45, Isaías 28:12-13 e Isaías 30:15 con su "y no quisisteis", Lucas 19:14 y la embajada que rechaza al Mesías, 2 Pedro 2:10-12, el Salmo 95:8, Proverbios 28:14 y 29:1, Romanos 2:5 con Apocalipsis 20:11, y Hebreos 3:13, donde el antídoto es la mutua exhortación mientras se dice "hoy".
I. La voz de Dios y nuestro oído.
A. Si lees la Escritura todos los días, verás cómo Dios te habla en ella.
1. El caso es cuán obedientes somos para escuchar su voz.
2. Es más fácil escuchar el alma, porque tu propia voz te cae encajadita.
3. La Escritura es espada de doble filo, y hay mucho en nosotros que debe ser destrozado.
B. Nos engañamos a nosotros mismos más de lo que nos engaña cualquiera.
1. "Alma mía, ¿por qué te abates y te turbas dentro de mí?"
2. Vivimos más desangrados por uno mismo que por cualquier ataque del enemigo.
3. Si te tomas lástima, el alma te destroza y no desarrollas dominio.
C. De este mundo no hay nada que provoque felicidad.
1. Solo el orgullo provoca una felicidad, y ese orgullo mata la vida espiritual.
II. El placer de ser rebelde.
A. Al ser humano se le plasma en todo su ser el ser rebelde, y la razón es el orgullo.
1. Se compone hasta en si la taza de café está caliente o fría.
2. Si las exigencias del día no se cumplen, nos volvemos personas rebeldes.
B. Es una resistencia: sabemos lo que hay que cambiar y le damos larga, y hasta lo defendemos.
1. Mientras uno está en resistencia, es un problema para sí mismo.
2. Cada ser humano es obstinado consigo mismo.
C. La rebeldía es falta de obediencia, y donde está la bendición es en la obediencia.
1. Al pasar los años uno se pone más duro y asume sus defensas como autoridad.
2. Media hora de rebeldía al día se hace costumbre de no obedecer.
3. A la tierra no viniste para lo material: viniste a obedecer a Dios.
III. Antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová (Deuteronomio 1:43).
A. ¿Cuántas veces habla Dios desde el altar y no le prestamos el oído?
1. A ti nadie te puede destruir: ni potestades, ni principados, ni las personas.
2. Presta oído a Dios y verás el bienestar de tu futuro si empiezas hoy.
B. "Persistiendo con altivez": mantenerse firme en el orgullo y en la actitud.
1. Ese orgullo pretende superioridad, y eso ataca al alma.
2. Por eso no puedes amar, ni servir a nadie, ni orar por nadie.
3. Cristo, siendo Emanuel, fue abofeteado y despreciado sin sentido de superioridad.
IV. Y llorasteis delante de Jehová (Deuteronomio 1:45).
A. Dios no los oyó, porque eran lágrimas de pesar por las consecuencias del pecado.
1. Saber hacer lo bueno y no hacerlo se hizo pecado.
2. En vez de una vida abundante, tenemos que estar en llanto.
3. Y solo se tiene una vida.
V. Este es el reposo, mas no quisieron oír (Isaías 28:12-13).
A. "Este es el reposo… y este es el refrigerio": así se reparan las fuerzas.
1. Estaba la palabra y estaba la voz de Dios, y no quisieron escuchar.
2. Así viven de dolor en dolor, de batalla en batalla, de guerra en guerra.
B. "Mandamiento tras mandamiento, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá."
1. Se gusta plasmar lo que uno quiere decir, no lo que se debe oír.
2. El enemigo busca que no leas la palabra, para que no tengas madurez.
3. Sin oír no hay forma de funcionar, y las manos quedan vacías.
VI. En descanso y en reposo seréis salvos, y no quisisteis (Isaías 30:15).
A. "Y no quisisteis": el humano es terco y sigue hacia adelante.
1. Lo que espera más adelante es más violento que lo que no quisiste hoy.
2. Llegamos a la torpeza, a la negligencia y a la ausencia de sabiduría.
B. El corazón no te lo endureces tú: te lo endurece Dios por tus actos.
1. A un corazón que Dios endurece, nadie le puede traer remedio.
2. Dios ofrecía salvación y fuerza, con tal que confiasen reposadamente en Él.
VII. No queremos que éste reine (Lucas 19:14).
A. Los conciudadanos representaban a la nación que rechazó al Mesías.
1. No solo lo rechazaron: enviaron una embajada tras él.
2. Esa embajada se cumple en el trato dado a los siervos de Cristo, como Esteban.
B. Se envían embajadores para que escuchen, y no escuchan.
1. No oran, no ayunan, no leen la palabra: quedan como almas deambulantes.
2. Se vive nada más que para lo material.
VIII. El malvado atrevimiento (2 Pedro 2:10-12).
A. Van tras lo corrompido, siguiendo los deseos de su pecaminosa naturaleza.
1. "Desprecian la autoridad": cuando se llega a ese grado, no hay temor.
2. Atrevidos, arrogantes, jactanciosos, soberbios y egocéntricos.
B. Falsos maestros contaminados por la inmundicia, que abogan por la rebelión.
1. "Como brutos animales, guiados únicamente por el instinto": falta de sabiduría.
2. Lo que debía ser un ejército se vive como una cueva de cobardes.
IX. No endurezcáis vuestro corazón (Salmo 95:8; Proverbios 28:14; 29:1).
A. No hagáis como en Meriba, para no ser excluidos del descanso eterno.
1. Desconfiaban de que Dios estaba en medio de ellos, y al pecar nada los redargüía.
B. "El que endurece su corazón caerá en el mal."
1. Endurecerlo es rechazar el temor y menospreciar el castigo de Dios.
2. Cuanto más temerario es la persona, más profunda es la caída.
C. "El que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado."
1. Se niegan a inclinar el cuello en señal de sumisión.
2. El que no se inclina ante la vara será quebrantado con el hacha.
X. Atesorando ira (Romanos 2:5; Apocalipsis 20:11).
A. El juicio de Dios se gradúa según la acumulación de culpa.
1. Pecadores no arrepentidos atesoran ira como quien acumula oro y plata.
2. ¿Qué fortuna será esa en el juicio del gran trono blanco?
3. Jesús fue una sola vez a la cruz, no dos ni tres.
XI. Exhortaos los unos a los otros (Hebreos 3:13).
A. El antídoto es la mutua exhortación, sobre todo en días de angustia.
1. No dejar a Cristo por religiones que no tratan el pecado de manera efectiva.
2. No se limita a una clase ministerial: es deber de todos los hermanos.
3. Consentir el pecado es alcahuetearlo.
B. "Entre tanto que se dice: Hoy": hoy es el tiempo aceptable.
1. Echarse atrás es endurecerse por el engaño del pecado.
2. El pecado parece hermoso por anticipado; luego vienen vergüenza, dolor y pérdida.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
