Mega Zoé
Estudio #1531Iglesia en las casas

Obediencia Hay que Regenerarla

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Antiguo Testamento1 SamuelDomingo, 24 de agosto de 20258 min lectura

A veces uno no sabe qué decisión tomar; pero si tú tienes contacto con Dios, tú le obedeces, y el que sale bien eres tú. No pensemos que lo que se nos viene a la mente es lo mejor: lo mejor es obedecer. El problema es que uno es ligero: opina hoy esto, mañana toma otra decisión, se desespera, y después dice que Dios lo abandonó. Pueden pasar años, días y acciones buenas; pero si llega el día de la desobediencia, se rompe la obediencia, y restaurar una obediencia es bien difícil. Saúl, Abram y Noé nos enseñan de qué lado cae la vida según se obedezca o no.

I. Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros (1 Samuel 15:22).

A. El ruido de la desobediencia.

1. Saúl, al no terminar con el rey enemigo, solo tuvo complacencia con lo que quería complacerse: con él mismo.

2. Nunca le faltaba una excusa ni le faltaban explicaciones; le fascinaba justificarse. Las excusas son para quien las da, y siempre son para una justificación.

3. No eran las cabras, ni las ovejas, ni las vacas: el ruido que pudo percibir Samuel fue el ruido de la desobediencia.

4. Y cuando estamos haciendo cosas desobedientes, aunque tú no lo creas, lo sabe todo el mundo: la desobediencia grita violentamente.

5. De los profetas de los que hablan las Escrituras, se dice que ninguna palabra de Samuel cayó al piso; esas palabras venían con una acción, venían ya con un hecho.

B. Toda desobediencia trae derrota y trae el día malo.

1. ¿Qué se le dijo a Saúl? Desechado. Y una persona desechada es una persona que, aunque ore, grite y patalee, ya está desechada.

2. Lo que Dios dice no lo echa para atrás; porque lo que él hizo fue el máximo: se levanta el profeta, y el profeta es la voz de Dios. ¿A quién desafió, al profeta o a Dios?

3. La muerte de Saúl fue porque siguió en torpeza sobre torpeza; fue algo desastroso. Y la razón del desecho es sencilla: la desobediencia.

4. Pensamos que con el sacrificio apagamos la ira y la molestia de Dios; pero ningún sacrificio nuestro nos lleva a nada, porque nuestro sacrificio lo hizo Jesús.

5. Se vertió la sangre del Hijo de Dios, de Emanuel, que es santo, santo, santo: esa sangre es santa tres veces. Obedecer, en sí mismo, es algo bueno.

II. Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré (Génesis 12:1-9).

A. Abram obedece sin saber exactamente a dónde va.

1. Todavía en este trato no era Abraham: es Abram. Es la misma persona; este era el principio, porque luego Dios le cambia el nombre y le cambia la vida para lo que le tocaba hacer.

2. El llamado le pide que deje su tierra, su familia y todo lo que conoce, para ir a un lugar desconocido, lleno de fieras y sin protección.

3. Esto muestra que la obediencia a Dios a veces requiere fe y desprendimiento. Y lo difícil del ser humano es actuar en fe, porque uno cree si ve.

4. Dios le da tres promesas: una gran nación, bendición y protección, y ser de bendición para otros. Y al día de hoy esa tierra sigue teniendo a sus descendientes.

5. No era el hombre que más organización llevaba; era el hombre al que los ángeles acompañaban y que tenía a Dios cerca.

6. ¿Sabía Abram todo lo que hoy podemos explicar? No. ¿Qué tenía? Obediencia y fe. Y no estaba conquistando para él: conquistaba para todos los que vendrían.

B. Salió a sus setenta y cinco años.

1. Acompañado por su esposa Sarai, su sobrino Lot y sus bienes; y dijo: de aquí no me queda nada, Dios me ha hablado, me tengo que ir.

2. A lo mejor tú serás manso a los setenta y cinco; pero empiecen ahora. Y no digan que para ese tiempo era distinto: a los setenta y cinco años tenía setenta y cinco años, punto.

3. Un hombre igual a cualquiera, pero especial, escogido. Y lo grande de ese ser humano: obediente, manso y tierno para con Dios.

4. Lo primero que hace es recorrer todo Canaán, casi pisando la tierra. Vivió allí, pero no se estableció: tuvo que ir de aquí para allá. Él creyó lo que Dios le había dicho.

5. No tan solo activó la fe, no solo creyó, sino que actuó. Recorrió lo que hoy es la tierra más deseada, el lugar preferido de todas las naciones.

C. Y edificó allí un altar a Jehová.

1. Así responde Abram: levantando un altar, dándole adoración y mucha gratitud; e instalando sus tiendas, edifica nuevamente un altar e invoca el nombre de Dios.

2. Porque un escogido levanta altar a Dios más que cualquier otra cosa en la vida. Su fe no era en palabras, sino en adoración y devoción.

3. Cuando tú dejas de orar y dejas de darle alabanza, dejas completamente la obediencia.

4. Donde hay un siervo de Dios tiene que haber un altar. ¿Y qué es un altar? Tus rodillas. ¿Qué otro altar tú puedes hacer?

5. ¿Cuántos problemas hay en el día? ¿Cuántas enfermedades atormentan una casa? ¿Y quién es el único que puede librar nuestra vida? Dios; y de esa manera, teniendo un altar.

III. Noé obedeció a Dios al construir el arca, cuando nunca antes había llovido así (Génesis 6).

A. ¿Y sabes por qué Dios escogió a Noé?

1. Por el pensamiento bueno que tenía, por lo manso y lo tierno que era con Dios, y porque tenía comunión con Dios.

2. Se le describe como justo y perfecto en todas sus generaciones, alguien que caminó con Dios en medio de una sociedad completamente corrompida.

3. La tierra estaba llena de violencia, y la humanidad se había alejado tanto de Dios que todo estaba contaminado por el pecado.

4. Vivían novecientos y ochocientos años, y Noé no era el más anciano; los familiares de él tenían que ser mayores. Y no le creyeron: le hacían burla, lo despreciaban, lo humillaban.

5. Aun viendo todo lo que sus ojos veían, en él había obediencia: no importa la edad ni los años que tenga, lo que importa es obedecer a Dios. Ciento y pico de años haciendo el arca.

B. El anuncio del juicio y la instrucción.

1. Dios decide destruir todo ser viviente por medio de un diluvio; pero antes de ejecutar el juicio le da a Noé instrucciones claras para salvarse.

2. El arca debía ser de madera de gofer, cubierta de brea, con medidas específicas. Le dio exactamente las medidas; y como le dio las medidas, también le proveyó.

3. Entre toda la gente, Dios mira hacia acá y sabe quién de ustedes es obediente. Si los niños hoy son desobedientes, ¿qué queda para el adulto?

4. La desobediencia viene de Satanás. ¿No fue él el que lo descompuso todo? Dios creó a Adán y a Eva, y él estaba escondido mirando cómo iba a destruir.

5. Todos los que vivían entonces tenían a la vista lo que podía producirles fe: ver el arca, y ver caer las primeras gotas. Pero ya las puertas se habían cerrado.

C. El pacto y la preservación.

1. Dios establece un pacto con Noé, prometiendo preservarlo junto a su familia: consecuencia de un hombre obediente.

2. Le ordena reunir una pareja de cada especie y suficiente alimento para todos. Dios está pendiente de todo; ese es Jehová Jireh, que siempre provee.

3. Al que es justo, Jehová lo bendice, lo prospera y le llena de bien su entrada y su salida. La vida no es un cuento: Dios respalda y cuida.

4. Y lo hizo Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. Fue bendecido, tuvo bienestar y prosperó en su entrada y en su salida.

IV. La fe verdadera se muestra en acción concreta (Hebreos 11:7).

A. Fe que obedece sin cuestionar.

1. Aunque no hubiera llovido de esa manera antes, y aunque no hubiera nada escrito sobre un diluvio, Noé actuó.

2. Su obediencia muestra que, aunque el mundo esté lleno de maldad, es posible caminar con Dios. Puede estar lleno, y la tierra está llena; pero tú debes conocer que eres obediente.

3. Porque el obediente baja el hombro. El manso es el que conquista, el que se acuesta en paz y el que se levanta en la mañana con la confianza de que Dios está con uno.

4. Si uno lo obedece, siempre tendremos a Dios a nuestro favor.

B. Dios siempre da instrucciones y oportunidades antes de un juicio.

1. Si Dios habló de este tema hoy, trabaje usted con su vida y encuéntrese con Dios en un momento del día de hoy.

2. Uno decide cómo quiere ese futuro. Porque ¿sabe lo que hace la misericordia de Dios? Busca salvar a los obedientes.

3. La vida no es un día que pasa: es un día que podemos perder; y en lo que perdemos, perdemos la eternidad.

4. Mientras más tercos somos, más nos damos contra la pared, más perdemos y más el diablo se burla. Él no te va a llevar: te vas a ir tú.

5. Nunca, nunca dejes la obediencia; porque la que te regresó al Maestro fue el temor por la obediencia. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz