"Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos." El estudio desarma primero la idea cómoda de que la idolatría son imágenes ajenas: la idolatría no es meramente una pieza, cala en la profundidad del corazón, y el incienso que más se quema hoy es la vanidad. Te encuentras con alguien y a los quince minutos ya está presumiendo: ahí se le dio fuego al incienso, y una atmósfera que podía haber sido un mover de Dios ya no edifica nada. De ahí recorre la anatomía del alejamiento -desligarse, romper, y empezar a mirar a todos con molestia hasta buscarle cinco patas al gato- y lo que se pierde cuando se rompe: el Espíritu Santo no puede estar, y no hay comunión con el Padre. Sigue con la disciplina de aplanar el camino, caminándolo una y otra vez hasta que se van las piedras; y recorre siete pasajes más: la oveja extraviada del Salmo 119:176, el que se aparta de la sabiduría en Proverbios 21:16, el ave que deja su nido en Proverbios 27:8, los que andaban ciegos en Lamentaciones 4:14, los que se hicieron vanos en Jeremías 2:5, el corazón tomado por los ídolos en Ezequiel 14:5, la honra solo de labios en Mateo 15:8 e Isaías 29:13, y las estrellas errantes de Judas 13.
I. La idolatría no es solo una imagen.
A. Está siempre dispuesta para llegar a destruirnos, y cala en la profundidad del corazón.
1. "Yo no adoro imágenes": pero la idolatría no es meramente una pieza.
2. ¿A qué nos apegamos más? ¿Te inquieta levantarte en la mañana e ir de rodillas?
3. Se consume más en el afán al comenzar el día; y ese afán no produce el bienestar a tiempo.
B. Al rendir las cosas de la vida, llega la tibieza.
1. Nos afanamos más por nosotros mismos que por el camino.
2. Y con la tibieza no conoceremos a Dios como él merece que lo conozcamos.
3. La palabra es la que descubre a Dios a nuestros ojos, por medio del Espíritu Santo.
II. La anatomía del alejamiento.
A. Llega cuando uno se desliga, cuando uno rompe, cuando uno suelta.
1. Se comienza a ver a las personas no con amor, sino con molestia y con coraje.
2. A todo le buscas un porqué, a todo le buscas las cinco patas al gato.
3. Cuando buscamos en todos algo para separar, el alejamiento es de parte de uno.
4. El alejamiento lleva una acción: separación, desgarro; y la vida ya no es igual.
B. Alrededor de nosotros hay ángeles que lo ven todo y lo llevan al Padre.
1. Empiezan los días malos, los días tristes, y para completar el día de la desgracia.
2. Y el día de la desgracia es porque ya no hay gracia: se espantó, no puede estar.
3. Se pueden vivir más años, pero ya no hay nada más que arreglar.
C. Uno se separa del Señor porque una vez ha sido unido a él.
1. No es el que visita ni el tibio que nunca hizo pacto: es el que ha conocido a Dios.
2. Si la sangre de Cristo nos limpia, la deidad mora y reina en el justo.
3. Cuando se rompe, se va el Espíritu Santo, y no hay comunión con el Padre: no se puede orar.
4. Toda oración tiene que terminar en el nombre del Señor, porque a la diestra está el Hijo.
III. Incensando a lo que es vanidad (Jeremías 18:15).
A. Los sacerdotes echaban un aceite con olor, y ese humo significaba que Dios estaba.
1. Eso terminó cuando llegó la gracia: era el Antiguo Testamento, era la ley.
2. Y el incienso que más podemos quemar en la tierra es la vanidad.
B. A los quince minutos alguien ya está presumiendo: ahí se le dio fuego al incienso.
1. Una atmósfera que podía haber sido un mover de Dios, y nada se edifica.
2. ¿Cuántas mentiras van envueltas? El engaño es bien fácil; y viene por vanidad.
3. Yo no tengo que buscar agradar a las personas: eso, al fin y al cabo, es vanidad.
C. Jeremías no tenía nada de vanidad: lo maltrataron los reyes y sus compañeros.
1. Terminó en Egipto, y allí lo mataron; pero era a quien Dios había escogido.
2. Seguir ídolos es lo que se llama vanidad: se adora algo que ni te oye ni te ve.
3. Entendían que al derramar el óleo aquel olor era incienso; y era vanidad.
4. Se desviaron porque no hay quien redarguya; a nosotros nos redarguye el Espíritu Santo.
D. Escoger la vanidad no es complicado: es fácil.
1. Hay que aprender a discernir y a percibir: es lo más interesante para quien tiene espíritu.
2. Esa vanidad es el pretender saber, y ahí hay alejamiento: idolatría de uno mismo.
IV. Aplanar el camino.
A. Hay caminos que hay que caminar una vez y otra, hasta que se van las piedras.
1. Fácil es la vanidad; pero el alejamiento dice: yo no puedo con problemas.
2. "Yo no puedo con él, yo no puedo con ella": pues haz frente, camínale, aplana el terreno.
3. Si te escondes hoy y mañana, terminas siendo un antisocial odioso.
4. Que el nieto abra la nevera veinte veces: cuando uno tiene nietos no hay tiempo para orgullo.
B. Es una advertencia sobre el peligro de apartarse de Dios y de sus enseñanzas.
1. Amar al prójimo, ser servidor, lavar los pies, no dejar de congregarse.
2. Uno no lee las Escrituras y más se aleja; y se hace un evangelio a su medida.
3. Nos apartamos de la enseñanza porque seleccionamos qué nos gustó del mensaje.
V. Como oveja extraviada (Salmo 119:176).
A. Tras exaltar la palabra todo el capítulo, termina reconociendo su tendencia a desviarse.
1. Se compara con una oveja extraviada y pide a Dios que lo busque y lo rescate.
2. A pesar de su extravío, afirma que no se ha olvidado de los mandamientos.
3. David fue el rey que instituyó una nación; y sus hijos no se lo hicieron fácil.
B. ¿Cuántas veces podemos sentirnos extraviados?
1. Vino el problema, está turbado tu pensamiento, y no sabes a quién buscar.
2. ¿A quién buscar siempre? A Dios; ¿y dónde va uno? A oración.
3. Cuán fácil es olvidar los mandamientos: "es que ya no aguanto".
4. Deja ya la vanidad de que somos seres más especiales que otros.
VI. El que se aparta del camino de la sabiduría (Proverbios 21:16).
A. "Vendrá a parar en la compañía de los muertos."
1. El camino de la sabiduría representa la vida recta y el temor de Dios.
2. Así se aplana el camino: ver al caído y ayudarle, ver al hambriento y darle de comer.
3. Apartarse conduce a la ruina, y finalmente a la muerte espiritual o física.
4. La congregación de los muertos: se respira y se vive, pero no se reciben instrucciones divinas.
B. En la vida decides tú solo.
1. La palabra se da como consejo; pero cómo vas a actuar, lo decides tú.
2. Tú dices, tú opinas, tú murmuras; pero acuérdate de que el sabio edifica.
3. Quien adquiere sabiduría es una delicia en la tierra: tiene un valor que ni él entiende.
VII. Como ave que se va de su nido (Proverbios 27:8).
A. La imagen transmite desprotección, inestabilidad y vulnerabilidad.
1. A nadie le gusta proteger hoy en día; y al ser humano le es fácil ser vulnerable.
2. El nido es el sitio de seguridad y de propósito.
3. Apartarse de él puede traer riesgos o pérdidas.
B. Todo lo que viene a la vida es para aplanar caminos.
1. Los problemas que crees más grandes que los de nadie, muchos ya los han pasado.
2. El día malo no hace deslizar a un justo: lo hace trabajar y lo va fortaleciendo.
3. Dale gracias a Dios donde se nos prueba: mira cuántas plumas de agua hay en tu casa.
VIII. Andaban ciegos (Lamentaciones 4:14).
A. Describe al pueblo de Judá tras la destrucción de Jerusalén.
1. Tenían un palo de idolatría en cada esquina, en los montes, en los árboles.
2. Cuando llega la destrucción, andaban ciegos: la fe murió.
3. Cuando no sabes qué hacer, es porque caminas ciego: hay confusión.
4. Y la confusión lleva a la desesperación y a la falta de dirección: se está perdido.
B. Un pueblo deshonrado, desorientado y quebrantado.
1. "Contaminados con sangre" refleja la violencia y el juicio que cayeron.
2. Si haces un favor, se lo dices a medio mundo: ese incienso de vanidad no conviene.
3. Que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha: ¿para qué presumir? Ya eso no cuenta.
IX. Se hicieron vanos (Jeremías 2:5).
A. "¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí?"
1. El que se hace vano no tiene peso en moral, ni en amor, ni en pasión, ni en entrega.
2. No había razón válida para alejarse: Dios es justo y fiel, y nunca desampara lo suyo.
3. Decidieron seguir vanidades, ídolos vacíos, cosas sin valor.
4. Y al hacerlo se hicieron semejantes a lo que seguían: vacíos y sin propósito.
B. Se nos llama a reflexionar.
1. Detenerse y pensar con calma sobre las causas, las consecuencias y los significados.
2. Considerar nuestras acciones, pensamientos y experiencias para corregir y decidir mejor.
3. Por no tomar decisiones y por no hablar en casa lo que hay que hablar, se llega al alejamiento.
X. La idolatría empieza en el corazón (Ezequiel 14:5).
A. Quemaron el templo por el que tanto se luchó: lo profanaron y lo llevaron a la burla.
1. Ese es el asunto de la vida: luchar para que no se profane lo santo.
2. Sucedió por su alejamiento: el incienso era para ellos, por pura vanidad.
3. Si a la casa de Israel le pasó, nosotros en el tiempo de la gracia debemos tener cuidado.
B. El problema no era solo externo, sino del corazón.
1. Habían permitido que los ídolos ocuparan el lugar que le pertenece a Dios.
2. Dios deja que experimenten las consecuencias, para que comprendan y se vuelvan a él.
3. Venir a la iglesia es el lugar donde nos preparamos para ser guerreros.
4. Mientras le agradamos no hay problema; si Jehová desecha, el diablo destroza.
XI. De labios me honra este pueblo (Mateo 15:8; Isaías 29:13).
A. "Mas su corazón está lejos de mí."
1. Dios ve si solamente de labios le honramos: de hablar, todo el mundo habla.
2. La verdadera adoración no es externa ni ritual: debe nacer del corazón.
3. Como aquella que lloró a los pies de Jesús y con su cabello le secó los pies.
B. Es un llamado a la autenticidad espiritual.
1. Honrar con palabras, sin obediencia ni amor sincero, es vacío e inaceptable.
2. Si nunca abres la Biblia, no sabes nada; y pierdes tu vida útil espiritual.
3. La espiritualidad no es para uno: también los niños deben empezar a ser espirituales.
4. ¿Cómo? Hazlos mansos; enséñales a amar al Señor.
XII. Estrellas errantes (Judas 13).
A. Judas escribe preocupado por los falsos maestros que se infiltraban en la iglesia.
1. Este Judas era un discípulo, no es el que vendió a Jesús: debemos entenderlo.
2. Fieras que traen a la superficie su suciedad, sus pecados y sus vergüenzas.
3. Estrellas errantes, sin rumbo, fuera de su órbita: inestabilidad y perdición.
4. Su destino final es la oscuridad eterna: separación completa de Dios.
B. Advertencia contra quienes aparentan estar en la fe pero viven desenfrenadamente.
1. Lo que se hace en oculto se va a saber públicamente.
2. El profanar lleva sus consecuencias; es mejor no haber nacido que profanar lo sagrado.
3. Porque es meterse con el mismo Espíritu Santo, y cuando él se levanta es un gran peligro.
4. Luchemos siempre para que nuestro Señor nunca se vaya de en medio de nosotros.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
