Mega Zoé
Estudio #1534Iglesia en las casas

La pasión de Cristo: amor que sufre

Permanecer firmes en las pruebas y perseverar en la oración sostienen el llamado central de este estudio.

Antiguo TestamentoIsaíasMiercoles, 3 de septiembre de 20257 min lectura

En la Biblia, la palabra "pasión" conserva su sentido original: sufrimiento. Por eso el título no es un adorno - la pasión de Cristo es amor que sufre, y va del Getsemaní a la cruz. Este estudio parte de ahí para decir algo incómodo: si quieres conocer la esencia de la vida, aprende a sufrir; porque a todo lo que uno se entrega con pasión le sigue el sufrimiento, y por eso hoy al ser humano le cuesta tanto darse a otros. Luego expone Isaías 53:5 frase por frase, y cierra con el celo por la casa de Dios en el Salmo 69:9 y Juan 2.

I. El día más peligroso

A. El día más peligroso no es el difícil: es cuando todo está bien. Ahí hay descanso y no nos inquietamos, y basta que al otro día se trastoque todo.

B. Si no es hoy es mañana, y un día vendrá. Pero Dios sigue siendo el mismo, y dependemos de Él para todo.

C. Somos de buen humor un ratito, amamos por cantitos, y podemos ser buena gente según cómo nos caiga el otro. A veces hasta nos da un aire de superioridad.

D. Quien se enfrenta a su propia vida se queda escandalizado de sí mismo: "¿cómo actué yo de esta forma?".

E. Si hay que medirse con alguien, es con Jesús.

II. Qué es la pasión en la Escritura

A. En la Biblia "pasión" conserva su sentido original: sufrimiento. Y si alguien supo sufrir, fue nuestro Señor Jesucristo.

B. "Si tú quieres conocer la esencia de la vida, aprende a sufrir."

C. No venimos a la iglesia a que un coro nos levante el sentimiento y nos saque de la tristeza. Aun sufriendo, uno llora, se limpia las lágrimas y sigue; porque el que tiene fe sabe que vendrá un nuevo día.

D. No nos gusta sufrir, y por eso detrás de uno no hay hechos, no hay un bienestar por el cual se haya luchado.

E. Se desarrolla la astucia y se desarrolla la disposición; pero la pasión no se desarrolla. Cuando uno ama, toda la existencia se convierte en pasión.

F. A la tierra no le gusta la pasión porque exigiría servicio y dedicación: olvidar un poco los derechos propios y trabajar para hacer bien.

G. Ser apasionado en lo espiritual es tener un entusiasmo palpable, inspirado por la palabra y evidenciado en la obediencia. Y eso exige leerla todos los días: mientras más se lee, más se sostiene.

H. En toda entrega hay sufrimiento; por eso hoy cuesta tanto darse a otros. "No me gusta meterme con la gente porque la gente da problemas": pensando así, tú eres el primer problema.

III. La mujer que ungió sus pies

A. Vino, se soltó el pelo, y con sus lágrimas y su perfume le lavó los pies. En ese acto todo el ser del Maestro se tenía que conmover.

B. Él venía de la lucha con los jefes y los religiosos, y se encontró con alguien que quería limpiarle el polvo de los pies.

C. Ella le conmovió el ser porque hizo humillación en la adoración. Y el olor grato duró poco, pero aquellas lágrimas alegraron al Maestro, que sabía que pronto le tocaba la cruz.

D. Por eso fue su pasión en la cruz: por nuestras lágrimas. No por lo que aprendamos de ser religiosos, ni por ser más espirituales el uno que el otro.

IV. Del Getsemaní a la cruz

A. Vinieron los soldados, los sumos sacerdotes y los de la religión; y todos los discípulos se fueron corriendo. Jesús quedó solo, atado de manos, a golpes y a humillación.

B. Llegó al lugar de la vergüenza, donde los religiosos de aquel tiempo fueron capaces de señalarlo y de venderlo.

C. Judas quiso devolver las monedas y le dijeron que se quedara con ellas. Ni él las tuvo ni ellas volvieron a su lugar: con esas monedas se vendió al Dios que hace el oro y la plata y creó los cielos y la tierra.

D. Y vino como hombre: escondió su majestuosidad en sí mismo, porque no había otro lugar donde esconderla.

V. Isaías 53:5, frase por frase

A. "Herido fue por nuestras rebeliones." La rebelión es lo que se levanta contra todo: todo lo protesta, todo le molesta. "Mira ese, qué se cree" es rebelión; y opinar de cómo otra madre cría a su hijo es meterse en territorio ajeno.

B. Jesús no sufrió por culpa propia, sino por nuestras desobediencias; y uno no es desobediente una vez, sino multitud de veces. Si es así, lo que corresponde es asumir un cambio.

C. "Molido por nuestros pecados." Tomó nuestro lugar como sustituto. El sufrimiento fue profundo, físico y espiritual: la corona de espinas le atravesó el cráneo, y las manos y los pies, a proporción del clavo.

D. Cargó el peso del pecado de toda la humanidad: no murió solamente por los que se convierten, murió por todo el mundo. Aunque se salvan los que vienen a sus pies.

E. "El castigo de nuestra paz fue sobre él." Cargó el juicio que merecíamos; y la Escritura dice que, sabiendo hacer lo bueno, no lo hacemos.

F. Por eso Romanos 5:1: justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. No tenemos paz por buena gente que seamos.

G. "Por su llaga fuimos nosotros curados." Llagas en las manos, en los pies, en el costado; la corona, los azotes. Todas esas marcas nos tocaban a nosotros.

H. Es sanidad espiritual, y la restauración tiene que ser total: alma, cuerpo y espíritu. Donde hay perdón hay sanidad y vida nueva; quien no la ve es porque no siguió, y la restauración no se lleva con el vómito.

VI. La cruz que me dio paz

A. La pasión de Cristo es la máxima expresión de amor, y ante ella corresponde vivir agradecidos.

B. Si hoy dormimos en paz, si nos reímos, si tenemos gozo y un lugar donde reunirnos, fue por su muerte; ningún mortal puede componer ese beneficio.

C. "Si no tienes paz, es porque no has ido a la cruz a buscar la sangre del Cordero."

D. La cruz nos recuerda que alguien inocente tomó nuestro lugar: tomó mi pecado, mi falta, mi ausencia de amor. Y hay que reconocer que mi pecado fue la causa de su dolor.

E. Date una mirada por dentro: cuántas veces has peleado, cuánto coraje guardas, cuánto te molesta. Cuesta entender que, viviendo así, se duerma en paz.

F. Y la cercanía la decides tú: no son fuerzas ni ser el más grande, es ser manso y tierno para con Dios.

VII. El celo de tu casa (Salmo 69:9; Juan 2:16-17)

A. David expresa un amor ardiente por la casa de Dios: quiso construir el templo y tenía la fortuna para hacerlo, pero Dios le dijo que no, porque sus manos estaban manchadas de sangre.

B. Lo que uno no entiende es problema suyo; lo que Dios ordena es lo que hay que obedecer. A nosotros no se nos tienen que explicar las cosas.

C. David fue el adorador más grande de la historia: todos los salmos son himnos, son canciones.

D. Cuando Jesús entró al templo y lo halló convertido en mercado, volcó las mesas y echó fuera a los cambistas: "mi casa, casa de oración será; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".

E. El cordero debía ser el criado en casa y el más hermoso, no el sarnoso ni el más flaco. Se quedaban con lo mejor y a Dios le traían lo que sobraba; y la migaja no va con Dios.

F. Lo que el Padre iba a recibir no era la sangre: era lo que ya veía, que el pueblo se había degenerado.

G. Y los discípulos recordaron la profecía: "el celo de tu casa me consume". Porque aquel era el lugar donde descendía la gloria de Dios.

VIII. Aplicación

A. No midas tu fe por los días buenos; el día en que todo está bien es el de mayor descuido.

B. Acepta que la entrega trae sufrimiento, y date a otros de todos modos.

C. Haz lo que hagas con pasión, no por cumplir: ahí se ensancha el corazón y el conocimiento.

D. Revisa tus rebeliones: opinar de todo, molestarte por todo, meterte donde no te toca.

E. Reconoce que tu pecado fue la causa de su dolor, y vive agradecido en vez de presumir niveles espirituales.

F. No le lleves a Dios lo que te sobra. Lo que se trae a su casa se trae como el cordero de la casa: lo mejor.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz