Mega Zoé
Estudio #1535Iglesia en las casas

La Vida No Es Esta, Es La Eterna

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Nuevo Testamento1 JuanDomingo, 7 de septiembre de 202515 min lectura

Siempre hemos vivido afanados por esta vida. Te levantas pensando en el día, haces planes, y al otro día los planes se van al piso; entonces viene la tribulación y no sabes si hiciste mal, si fue el diablo o si es la voluntad de Dios. Así es la realidad de la vida: llega, hace y después se va. Pero hay algo que debemos ver: la vida no es esta. Vivimos aquí para alcanzar la eternidad, y el peligro es hacernos daño en lo pasajero y perder lo eterno. La vida verdadera, la que nunca termina, es la que tenemos asegurada en Cristo.

I. La realidad de esta vida pasajera.

A. El afán del día nos gobierna.

1. Te levantas pensando en lo que no hiciste ayer y en lo que vas a hacer hoy; el afán del día te levanta.

2. Una buena noticia te trae alegría, pero pasa algo y la ilusión se te quita después.

3. Piensas haber conquistado una cosa y de momento hay que empezar de nuevo.

4. A las cuatro de la mañana te levanta lo que te inquieta y te atormenta lo que te desespera.

5. En esta vida somos probados, y el día nos declara bienaventuranzas o dolores; siembra y cosecha, es ley.

B. Nosotros mismos aplastamos la vida.

1. Si el problema se te pone al frente, te agobias, te entristeces, no se lo dices a nadie y eres capaz de encerrarte.

2. A veces nos detenemos en lo que está al frente, y eso es problema sobre el problema.

3. Si envuelves tu vida en tu problema, te vas a poner amargado y odioso; y es bien fácil ponerse odioso.

4. Si estás odioso no vas a escuchar nada: todo lo que se te dice repica y no entra.

5. Tenemos mil razones, pero esas mil razones no te van a permitir crecer en lo que amas.

C. Luchamos aquí por lo que es la vida eterna.

1. Lo que hoy es en esta vida, mañana no es; la eterna siempre va a ser igual.

2. Por larga que sea tu vida, estás aquí en la tierra para la vida de la eternidad.

3. Los creyentes tienen eternidad; somos eternos, porque está el cielo y está el infierno.

4. La vida que vivimos aquí es pasajera, llena de limitaciones, de dolores y de alegrías momentáneas.

5. Esta es la vida común y ordinaria; el peligro es cómo nos hacemos daño y perdemos la eternidad.

6. Aquí estamos de paso: la tierra son unos pasos, y nuestra ciudadanía verdadera está en el cielo.

D. Cuando Jesús llega, la vida cambia de verdad.

1. El primer favor que nos hace es lavarnos con su sangre y transformarnos el corazón.

2. Lo más grande que llega después de la sangre de Cristo es el Espíritu Santo, que nos dirige y nos hace conocer la santa voluntad del Padre.

3. El que tiene contacto con Dios es el Espíritu Santo, la tercera persona de la Deidad.

4. Por eso trabajo para esa casa que tengo allá arriba, haciendo la voluntad de Dios y agradando al Padre.

II. Yo soy la resurrección y la vida; ¿crees esto? (Juan 11:25-26).

A. Jesús no solo da vida: Él es la vida.

1. Él le decía a Marta: yo soy la vida, yo soy el pan de vida.

2. Frente a Lázaro estaba el dador de la vida, estaba el Mesías.

B. El reto de Jesús a Marta es el reto a nosotros.

1. ¿Crees tú esto? Ese reto era para Marta y es para nosotros al día de hoy.

2. Marta le dice: si hubieses estado aquí, no hubiese pasado. Eso es un reclamo voluntarioso por el exceso de confianza con el Maestro.

3. ¿Y quién le reclama a Dios? Ella sí le está haciendo un reclamo, y con mucha molestia.

4. Jesús vivió en la tierra con un reloj marcando sus días, sus momentos y sus segundos: sabía cuándo tenía que llegar y a qué hora iba a resucitarlo.

5. Él es Dios, lo sabe todo.

C. ¿A cuántas cosas nos pregunta Jesús lo mismo?

1. Vivimos enredados porque vivimos esta vida: lloras, te da de nervio, tomas pastilla para la ansiedad, no sabes qué va a pasar mañana.

2. Mañana viene el día con su propio afán.

3. Nuestra vida no es esto, para estar atribulados, angustiados, perdiendo el sueño.

4. La fe es la llave que abre la esperanza de la resurrección.

III. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Juan 5:11-12).

A. La vida eterna es un regalo de Dios.

1. Lo dijo Juan en una de sus cartas, no en el Evangelio: el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

2. Nosotros nacíamos, moríamos y nos enterraban, y ya.

3. Somos alma, cuerpo y espíritu: el espíritu es lo que se une al Espíritu Santo y nos hace personas espirituales.

4. El alma es lo que nos hace vulnerables; por eso se dice: alma mía, espera en Jehová.

5. El alma te agita, te inquieta y te levanta; hoy está contenta, mañana triste, pasado peor, porque envuelve todo sentimiento.

6. Mientras más desarrolles tu vida espiritual, más vas a entender la voz de Dios.

B. La vida eterna no se gana: se recibe, y está centrada en Cristo.

1. Tú sirves a Cristo, te conviertes, su sangre te limpia, y ahí está el pacto con el Espíritu Santo.

2. A la vez que la sangre de Cristo viene, el Espíritu Santo ve que la sangre está; no se puede medir en minutos, porque la Deidad no conoce tiempo.

3. Si recaes en pecado, el Espíritu Santo se va; por eso la iglesia y la predicación están siempre abiertas para que nos arrepintamos.

C. No hay vida fuera del Hijo de Dios.

1. Tú haces, deshaces, gritas, pataleas, te enojas, te contentas; así son los mortales.

2. La vida que recibimos a través del Hijo es absoluta y excluyente: Él es el único, y no permite ninguna otra opción.

3. Nadie puede opinar de cómo debía ser Cristo, de por qué murió, de si fue cierto que fue a la cruz; todos levantan argumentos, pero Él es el único.

4. Tu vida espiritual no comenzó antier: comenzó el día en que Cristo llegó y te lavó con su sangre.

5. Tú eres costoso, porque Él llevó sobre su cuerpo toda tu maldición.

6. Hacer el bien y no hacerlo es pecado; la lucha en la tierra es mantenernos agradando a Dios para no perder una salvación tan grande.

IV. El que oye mi palabra y cree al que me envió, ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24).

A. El que oye mi palabra.

1. La fe comienza al escuchar y recibir la palabra de Cristo.

2. Si no la leo, es como si se me olvidara toda; la Biblia es palabra viva, y siempre que la lees produce fe en ti.

B. Y cree al que me envió.

1. La salvación se basa en creer en el Padre y en la misión de Jesús.

2. Jesús viene a la tierra porque el Padre lo envía: a la humanidad hay que salvarla.

3. Con el sacrificio de animales no era funcional; envía a su Hijo, y así sí es funcional.

C. Tiene vida eterna.

1. Con la muerte de Cristo nos llegó la vida eterna.

2. No la tienes por cualidades ni por sacrificio: Jesús llegó, dio su vida y lo pagó.

3. No es solamente futura: es un presente asegurado para el creyente.

D. Y no vendrá a condenación.

1. Esa es una promesa de seguridad: en Cristo no estamos condenados.

2. Lo bueno es levantarse en paz; puede estar la angustia que sea, pero uno está con paz, porque luchamos por la eterna.

3. Lo que no se arregla hoy se arregla mañana; y si no se va a arreglar, no voy a vivir atribulado.

4. Yo no puedo desangrar mi vida en lo que no me corresponde hacer.

E. Mas ha pasado de muerte a vida.

1. El día en que nos convertimos estábamos llenos de pecado, de delito y de desorden.

2. Jesús dio su cuerpo, su sangre nos limpia y el Espíritu Santo viene a tomar morada en nosotros.

3. Hace un cambio totalmente radical, y ya ocurrió: de muerte a vida.

4. Cuando Jesús llegó, cada uno de nosotros estaba muerto. Yo aprendí a amar en la muerte de Cristo.

V. Yo les doy vida eterna, y nadie las arrebatará de mi mano (Juan 10:28).

A. Él pagó nuestra vida eterna.

1. No es por obras; las obras no nos salvan.

2. Él es absoluto en el pago de nuestra liberación, y nadie más puede hacerlo.

3. La vida eterna es un regalo directamente de Jesús; por eso amarlo es grande.

B. La vida eterna no se gana y no se paga: se recibe.

1. El único pago fue la muerte de Jesús en la cruz.

2. Todos hemos tenido que pasar a un llamado de arrepentimiento algún día de nuestra vida; ese día uno acepta y lo recibe.

3. No se gana por buenas obras, ni por orar más, ni por ayunar más.

4. Por eso en los llamados se dice: ¿quieres recibir a Jesús?

C. No perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

1. Los que van a perecer son los que no tienen vida eterna, porque no han querido venir a Jesús.

2. Tenemos protección divina, no la del hombre; yo he sido perseguida en la carretera y amenazada con un arma, y el Señor me guardó.

3. Jesús garantiza que nada ni nadie podrá separar a sus ovejas de Él.

4. Lo que Dios te ha dado de vida y lo que ha puesto en tus manos, nadie puede lacerarlo.

VI. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero (Juan 17:3).

A. La vida eterna es una relación, no solo una duración.

1. No es solo duración sin fin: es una relación con Dios, una amistad, un compañerismo de toda la vida.

2. Conocer a Dios no es saber de Él, sino tener comunión íntima y personal con Él.

3. Solo a través de Jesucristo se accede a ese conocimiento y a esa vida eterna.

B. Aquí Jesús mismo define qué es la vida eterna.

1. Conocer a Dios y a Cristo: es la Deidad, es la Trinidad.

2. Hay que conocer a Dios Padre, el que está en su trono, y a Cristo a su derecha.

3. La oración es para el Padre, pero llega al Padre a través de Cristo, porque el que murió en la cruz fue Cristo.

4. Toda oración tiene que terminar en el nombre de Jesús; es obligatorio. Esto es doctrina.

5. Hay sectas que dicen que solamente es Cristo o que solamente es Dios; ellos no están separados.

C. Una realidad presente, no solo un futuro.

1. Es caminar en relación con el Padre y con el Hijo.

2. Esa comunión es la esencia de la verdadera vida.

VII. La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna (Romanos 6:23).

A. La paga del pecado es muerte.

1. El pecado siempre trae consecuencias, siempre trae un resultado.

2. Por eso se atribula uno, por eso se angustia, por eso no se entienden muchas cosas.

3. Uno se avergüenza, se llena de angustia y se desespera. En la vida se hace y se paga.

B. Mas la dádiva de Dios es vida eterna.

1. A diferencia del salario, el don de Dios no se gana: se recibe por gracia.

2. Por eso hay que darle gracias a Dios todos los días por su misericordia: gracias porque me perdonaste, gracias porque me vuelves a levantar.

3. Es un regalo inmerecido que solo proviene de su gran amor.

C. No se encuentra en religiones, ni en obras, ni en méritos.

1. Al ser humano le encanta fabricar obras y le fascinan los méritos y los ministerios, y de ahí viene el orgullo.

2. Jesús vivía en acción: lo que tocaba se sanaba, al ciego lo sanaba, al muerto lo resucitaba.

3. Él es el puente entre nuestra condenación y nuestra salvación; el que se quiere salvar tiene a Jesús como puente, porque Él es quien nos lleva al Padre.

VIII. En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos (Tito 1:2).

A. El centro del Evangelio es la vida eterna.

1. Nos congregamos porque lo que buscamos es la vida eterna; por eso Dios levantó la iglesia.

2. El que la sostiene y la cuida es Dios.

3. No es una ilusión, sino una certeza.

B. Dios no miente.

1. Dios nunca dice algo en términos medios.

2. La seguridad de nuestra salvación descansa en su carácter, no en nuestro esfuerzo.

3. Lo que debemos conocer es el carácter de Cristo: lo que Él es, lo que lo distingue, la forma en que obra.

4. Cristo es amor: Él dio la sangre por mí y por ti, y vive pendiente de nosotros aunque a veces lo sintamos lejos.

C. La sangre nos cubre.

1. El diablo no tiene dominio sobre ti; lo que te cubre es la sangre.

2. Los demonios no vienen a atormentar a los que no tienen la sangre: vienen a atormentar a los escogidos de Dios.

3. Cuando el alma de un creyente va a subir, en el momento en que muere vienen los ángeles, la buscan y traspasan la atmósfera.

4. Y luego el cuerpo resucitará para el tiempo en que Jesús se pare en las nubes.

IX. Nos escogió en él antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).

A. La vida eterna no es un plan improvisado.

1. Fue el propósito de Dios desde la eternidad.

2. Antes de la creación ya estaba en su corazón redimirnos en Cristo.

3. ¿Cómo yo le puedo ser infiel? ¿Cómo no voy a trabajar lo que Dios me puso en las manos para que lo hiciera?

4. Antes de la creación ya estábamos escogidos, rescatados, liberados y perdonados.

X. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna (Mateo 25:46).

A. El juicio a las naciones.

1. Jesús separa a las ovejas, que son los justos, de los cabritos, que son los injustos según sus obras, las cuales evidencian la fe.

2. Es el juicio final, y está escrito en el Apocalipsis: los libros los traerán los ángeles.

3. De acuerdo a la forma en que se comportaron se les dirá si son echados al lago de fuego.

4. Los salvos estarán con el Padre, la multitud de los santos con sus túnicas.

B. El orden de lo que viene.

1. Primero están los mil años, cuando Jesús baje después de los siete años de la boda del Cordero y regrese a Jerusalén, a Israel.

2. Dice que esa tierra se ensanchará y ahí estaremos todos.

3. Después de esos mil años es que viene el gran juicio de las naciones; será una multitud, pero es otra dimensión que no entendemos a este tiempo.

C. Dos destinos definitivos.

1. Los que rechazaron a Cristo y no vinieron en obediencia enfrentarán separación eterna de Dios.

2. Tuvieron oportunidad de entrar en la eternidad con Dios y nunca lo hicieron: lo negaron y lo crucificaron.

3. Ese día vendrán cielos nuevos y tierra nueva, porque desaparecerá todo lo que es la tierra.

4. Aquí se afirma la realidad del infierno como destino definitivo; y los justos, los que creyeron en Cristo y dieron fruto de amor, entrarán en la gloria eterna.

XI. Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna (Judas 21).

A. Conservaos en el amor de Dios.

1. Nunca tengas contienda, nunca pelees con nadie, nunca te enojes con nadie.

2. Si a veces hay que tener distancia, se tiene la distancia; pero sin discordia, sin peleas, sin odios, sin amargura.

3. Decir que una persona no me hace bien no quiere decir odio: es saber que ya no puede ser.

4. Es permanecer firmes en la relación con Dios, guardando la fe, porque el mundo te va a querer robar la fe y hacerte desobediente.

5. No es que uno se mantenga por sus propias fuerzas, sino que cooperemos con la gracia de Dios.

6. A paz nos llamó Dios: si ves que algo te lleva a una contienda, pon tú un poquito y retírate; no cuesta nada, y así el alma se tranquiliza y los impulsos se neutralizan.

B. Esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo.

1. La esperanza cristiana no se basa en méritos propios, sino en la misericordia de Dios.

2. Cada día tú ves la misericordia de Dios, y en eso se basa toda nuestra existencia: que salga Dios a favor nuestro.

3. Cuídame, Dios, en el día de hoy; enséñame a batallar en paz y en misericordia.

C. Para vida eterna.

1. Ese es el fin último de la perseverancia en el amor y en la gracia de Dios.

2. El todo de nuestra guerra es por la vida eterna.

3. La salvación es un regalo, no una recompensa por obras; eso lo dice Efesios 2:8-9.

D. Mientras dura esta vida, cuide el cuerpo.

1. Tómense los medicamentos que les tocan; no sean capaces de desbaratar su vida por no obedecer lo que nos toca hacer.

2. No es humillación tomar pastillas. Yo tomo las mías y soy muy responsable con ellas.

3. El que piensa que la presión alta es cualquier cosa se equivoca: es un descuido y es una muerte segura.

4. Esta es la vida, pero yo tengo la eterna; y esta vida la lucho porque en la eterna quiero ganar todo lo que me corresponde.

E. En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré.

1. Si Jesús se para en la nube y llama a los que han partido y arrebata a los que estén vivos, si fuera hoy, pues amén.

2. Seremos entregados al Cordero, a la boda del Cordero; allá tendremos la cena y allá tendremos nuestra casa.

3. Porque es poco lo que tú haces en la tierra: tu eternidad es tu vida.

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