Juan recibe en la isla de Patmos, desterrado por predicar el evangelio, la revelación más impactante del Nuevo Testamento: en un momento de dolor, de castigo, de aislamiento y de rechazo. Y allí vemos a Jesús dejándose ver cuán majestuoso, glorioso y perfecto es en santidad y en justicia, mostrándose así para su trato con su iglesia. Ya no es el de la cruz: es el Dios y Señor de la iglesia y de toda la creación. Y sin embargo lo achicamos, lo hacemos pequeñito y vivimos con miedo.
I. Juan, el que recibió la revelación.
A. Juan era un muchacho cuando conoció a Jesús.
1. Es el que estuvo al lado de Jesús y el que, mientras Jesús daba la Santa Cena, estaba recostado sobre Él.
2. Se dice que tendría de quince a veinte años; era un jovencito, de la edad de nuestros muchachos.
3. Lo menos que pensaba en ese momento era que iban a crucificar a Jesús.
4. Sería increíble que alguien de esa edad tuviera una convicción tan fuerte como la que tuvo Juan.
5. Lo pudo conocer tres años; y a él se le dejó encargada la madre de Jesús, siendo un muchachito.
B. La revelación llegó en el destierro.
1. Después de la muerte de Jesús siguió regando el evangelio por todo lo que pudo.
2. Se cree que murió a los noventa o noventa y uno, y que tuvo la revelación cinco o diez años antes.
3. Estaba preso en la isla de Patmos por predicar el evangelio; una isla desterrada, adonde ponían a la gente por castigo.
4. El Apocalipsis entero lo vivió Juan en esa isla: la revelación más grande que pudo haber existido.
5. En un momento de dolor, de castigo, de aislamiento y de rechazo.
C. ¿Qué nos quiere revelar Dios en los momentos profundos?
1. A veces pensamos: ¿por qué vivimos momentos tan difíciles, de rechazo y de tantos problemas?
2. Tenemos que ver qué es lo que Dios nos quiere revelar en esos momentos.
3. Pero los vemos como una carga y como una lucha, y lo que queremos es salir de eso y no aprender lo que deberíamos aprender.
II. Cuán majestuoso, glorioso y perfecto se muestra.
A. Muchos creyentes no lo ven así.
1. La mayoría, al convertirse, siente que lo que va a vivir de ahora en adelante es una carga, porque tendrá que dejar esto y aquello.
2. En vez de sentir que lo que ha pasado en su vida es lo más grande que podría haber sucedido.
3. Lo más grande no es pegarse con el millón, ni tener una casa buena, ni un carro nuevo; todo eso es pasajero.
4. Lo único que verdaderamente puede llenar a uno como ser humano es Dios.
5. En esta tierra no hay nada perfecto; pero nos idealizamos las cosas y decimos que lo perfecto sería esto y aquello.
B. No lo miramos con el respeto y el temor que merece.
1. Siempre se minimiza a la gente que es cristiana: no hablen eso porque él es cristiano.
2. Los que tenemos fe pero vivimos como incrédulos hacemos que los que nos ven piensen eso de nosotros.
3. Y entonces nosotros somos los pequeñitos delante de los demás. Esa no es la realidad, pero es lo que el mundo ha querido plantar delante de nuestros ojos.
4. Venimos a la iglesia, nos arrepentimos, lloramos, y vivimos como que sí y como que no: hoy ofrendo y mañana no, hoy voy y mañana no tengo ganas.
5. Esa es una falsa forma de mirar a Jesús: no hemos conocido quién es Jesús.
C. Él ya lo hizo todo.
1. Ya fue a la cruz, ya lo escupieron, ya lo burlaron, ya lo despreciaron; llevó sobre sí el castigo de la humanidad entera.
2. No podemos dejar de poner los ojos y ver a Jesús en la cruz por mí. ¿Qué tengo yo que darle a Él?
3. Lo único grande que uno puede tener en la tierra, un talento, Él mismo te lo ha dado; de nosotros no sale absolutamente nada.
4. Antes de Él, nadie; y después de Él, absolutamente nadie: Él es el primero y el último.
5. Pero hoy achicamos su nombre y lo hacemos pequeñito; decirle al otro que tenga fe es fácil, pero cuando le llega a uno, uno duda.
6. Él venció la muerte, y lo seguimos viendo como si estuviera crucificado todavía; Él ya no está en la cruz, está a la diestra del Padre, exaltado.
III. Lo que Jesús demanda de su iglesia.
A. Una iglesia encendida.
1. Los candeleros que se mencionan están prendidos, están encendidos.
2. Jesús quiere una iglesia que brille, que no esté apagada espiritualmente.
B. Una iglesia fiel y reverente.
1. Porque Jesús no es solo amigo: es Señor glorificado.
2. Por eso Juan cae como muerto cuando lo ve.
C. Una iglesia sin miedo.
1. Lo primero que le dice es: no temas.
2. Quiere una iglesia que confíe aunque viva en tiempos difíciles.
3. Y eso es lo que más somos: unos miedosos; todo nos asusta, todo nos preocupa, todo nos vuelve locos.
4. No sabemos que tenemos al Cristo glorificado a nuestro favor; y lo achicamos.
D. Una iglesia bajo su autoridad y cercana a Él.
1. La espada que sale de su boca es la palabra: la iglesia debe alinearse con lo que Él dice, no con lo que el mundo dice.
2. Él camina en medio de los candeleros; no está lejos de la iglesia.
3. Quiere una iglesia consciente de su presencia, no que llegue solo a sentarse y a escuchar.
4. Vivimos tan en la rutina: llegamos, nos sentamos, escuchamos, nos vamos y seguimos con lo mismo.
5. Cada vez que venimos tenemos que adelantar un paso en nuestras vidas; no dar cinco para atrás.
IV. Copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo (Apocalipsis 1:9).
A. Hay tribulaciones para los que siguen al Señor.
1. Claro que las hay; ¿para qué? Para que Dios se glorifique.
2. ¿Que el camino es color de rosa? Pues no; pero para eso está Jesús.
3. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mateo 24:13).
4. Van a venir cientos de tropiezos; todos los días hay algo nuevo.
5. Podemos llevar cien años sirviendo y sin faltar, y si al final caemos, no importó nada de eso.
B. El camino al reino es el camino de la resistencia.
1. En esta vida cristiana hay luchas, guerras, batallas, agonías y quejas.
2. No es una vida de premio a la manera terrenal: el premio viene según aguantemos y perseveremos fieles.
3. La lucha con los hijos, con la madre, con el padre, con el cónyuge, en el trabajo, con el vecino, y con uno mismo.
4. Y vivimos encerrados en eso, como que no podemos sacárnoslo de la mente.
5. Es aguantar siempre, luchar siempre, resistir contra el mal siempre; no hay otra manera.
6. Esa resistencia se encuentra en Cristo, que está en ti; pero si no oramos ni conocemos la palabra, es difícil que sea Él el que esté en nuestra mente.
C. Nuestros problemas al lado de los de Juan.
1. A Juan se le impuso el destierro por su inquebrantable lealtad a la palabra y por su insistencia en predicar.
2. ¿Qué iba a comer Juan? ¿Qué cama tendría? Haría frío, haría calor, el salitre de la isla.
3. Nuestros problemas, que para nosotros son los más grandes del mundo, al lado de eso son mínimos.
4. No es minimizar, porque cada cual tiene problemas grandes; pero no vivamos enterrándonos nosotros mismos en ellos.
V. Yo estaba en el espíritu en el día del Señor.
A. En la isla, Juan estaba en el espíritu.
1. Y nosotros, en nuestros problemas y en nuestras grandes dificultades, ¿estamos en el espíritu o estamos en la carne?
2. Si uno va a estar en la carne, lo que lo toma es el temor y el miedo.
3. Y viene aquel y te dice que eso mismo le pasó a su madre y se murió al otro día, y uno empieza a atemorizarse.
4. Para poder escuchar hay que vivir en el espíritu.
B. Y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.
1. La voz del Señor sonaba con la claridad inconfundible de un toque de trompeta.
2. Imagínense a Juan en esa isla, de espaldas, y de momento esa voz detrás de él; se le habrán parado todos los pelos.
3. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia.
4. Juan estaba bajo castigo humano, pero estaba en el espíritu.
5. No importa lo difícil de la vida ni lo que esté pasando: siempre es posible estar en el espíritu.
VI. Las siete iglesias.
A. Existían de verdad y representan algo más grande.
1. Las conocemos; Pablo y los demás predicaron allí.
2. Pero cada una representa una condición espiritual distinta.
3. Representan la lucha de un cuerpo y de una familia de la fe, y los problemas que hay en medio nuestro.
B. Una por una.
1. Éfeso tenía la doctrina muy correcta, pero perdió su primer amor; así nos pasa cuando cumplimos como robots y el amor que nos conmovía se enfría.
2. Esmirna fue muy perseguida, pero siempre fue fiel; también aquí hay gente fiel que siente persecución en su trabajo o con su familia.
3. Pérgamo estaba comprometida con el mundo; a veces nos comprometemos mucho con el mundo.
4. Tiatira toleraba falsas enseñanzas: en medio de la palabra correcta había enseñanzas tomadas de este mundo.
5. Sardis tenía fama de viva, pero estaba muerta espiritualmente; parecemos vivos y estamos muertos por dentro.
6. Filadelfia fue fiel y perseverante; y Laodicea, tibia: ni fría ni caliente. Y lo peor es estar tibio, porque a esos Dios los vomita.
C. La misma lucha desde el primer siglo hasta hoy.
1. Por eso Jesús le dice: escríbelo en un libro, porque esto se va a quedar por la eternidad.
2. Porque esta misma lucha que tienen esas iglesias es la misma que va a tener la iglesia hoy.
3. Simboliza a la iglesia completa, todas las condiciones posibles, desde el primer siglo hasta el siglo veintiuno.
4. Los seres humanos lo mismo: hoy sí y mañana no. Abramos los ojos y démonos cuenta de que perdemos el tiempo en esta carrera.
VII. Vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido con un cinto de oro (Apocalipsis 1:13).
A. Juan se volvió y vio al Hijo del Hombre.
1. Se dio vuelta porque la voz le sorprendió, ya que estaba de espaldas.
2. Vio siete candeleros, y en medio de ellos a uno semejante al Hijo del Hombre.
3. A quien ve es al mismo Jesucristo.
B. Es la ropa del sumo sacerdote.
1. Está en Éxodo 28:4, en Éxodo 29:5 y en Levítico 16:4, donde se explican las ropas de los sumos sacerdotes; el primero fue Aarón.
2. Por medio del sumo sacerdote se tenía acceso a Dios: él le abría el camino a los demás hombres para acercarse a Dios.
3. Jesús tiene puesta esa ropa porque sin Él no podríamos presentarnos delante de Dios.
4. En el tabernáculo de Moisés solamente el sumo sacerdote podía llevar el incienso al altar.
5. Y ese gran sumo sacerdote fue nuestro Jesús: Él abrió el camino de los hombres a la presencia de Dios.
C. La túnica del Cristo resucitado representa realeza.
1. Ya no era un delincuente en una cruz, como lo llevó su pueblo: ahora estaba vestido de Rey.
2. Es la vestidura del mensajero de Dios: Jesús se presenta como el supremo mensajero, el que trae la verdad de Dios.
3. El que nos permite entrar a la presencia de Dios y el que ha recibido de Dios el poder y el dominio para siempre.
4. Fíjate ante quién vienes a humillarte y a quién le sirves: no le servimos a una imagen, le servimos al Dios viviente.
VIII. Sus cabellos blancos, sus ojos como llama de fuego, sus pies como bronce bruñido (Apocalipsis 1:14-15).
A. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana.
1. Juan lo vio como el Anciano de días, de una gran edad, en la existencia eterna de Jesucristo.
2. Porque Jesús vino a la tierra, pero siempre ha estado; Él es eterno.
3. Y esa blancura es su pureza inmaculada.
4. Daniel lo vio igual, siglos antes: su vestido blanco como la nieve y el pelo de su cabeza como lana limpia (Daniel 7:9).
B. Su voz como estruendo de muchas aguas.
1. También Ezequiel oyó esa voz: y su voz era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria (Ezequiel 43:2).
2. Imagínense el mar en todo su esplendor.
3. Hay que temblar ante su voz; es amor, y lloramos delante de Él y Él nos abraza, pero su voz es como estruendo de muchas aguas.
C. Sus ojos como llama de fuego.
1. Todo lo ve y todo lo juzga; lo pasa todo por la llama de fuego de sus ojos.
2. Jesús es amor y está dispuesto para nosotros; pero juzga las cosas con ojos de fuego.
3. Tenemos que tener cuidado y ver cómo estamos viviendo.
D. Sus pies semejantes al bronce bruñido.
1. Ya no estaban en la tierra: estaban pulidos y brillaban.
2. El bronce representa la fuerza y la estabilidad de Dios.
3. El brillo representa la velocidad y la prontitud de Dios para venir en ayuda de los suyos o para castigar el pecado.
4. Así de prestos están para salir a favor nuestro; y así de prestos están también para castigar el pecado. No nos hagamos los ignorantes.
5. Ese que vio Juan es el Emanuel, Dios con nosotros, quien tomó la posición del Mesías Redentor y ahora es todo Dios.
IX. Tenía en su diestra siete estrellas.
A. Nuestro Señor lo lleva todo en Él.
1. Las siete estrellas representan a los líderes, a los pastores de las siete iglesias, y Él las lleva en su mano.
2. Él estaba entre los siete candeleros, que son las siete iglesias; y las estrellas son los siete mensajeros.
3. Así que Él tiene todo bajo su control y Él nos cuida.
B. Sus manos sostienen y enjugan.
1. La mano de Cristo es suficientemente poderosa para sostener los cielos y suficientemente benigna para enjugar nuestras lágrimas.
2. Él sostiene los cielos, sostiene este mundo, sostiene las galaxias, y todo lo lleva en sus manos.
3. Y esas mismas manos enjugan nuestras lágrimas: uno suelta una lagrimita y Él está ahí para enjugarla.
4. Fijémonos si estamos en sus manos o bajo sus pies de autoridad. Tengamos temor y miremos dónde estamos.
X. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies (Apocalipsis 1:17-18).
A. No se deja ver como el Jesús de Galilea.
1. No se le presenta como el Jesús que pescaba, que sanaba, que libertaba y que se compadecía cuando vino por primera vez.
2. Juan lo vio sanando, libertando al endemoniado, abriéndole los ojos al ciego y levantando al paralítico.
3. Lo vio en ayuno y lo vio subir al monte a orar cuando ya se le acercaba la muerte.
4. Y al final de sus años lo ve en la revelación más impactante: ante su iglesia con toda la autoridad de Dios.
5. Ya no como el de la cruz, sino como el Dios y Señor de la iglesia y de toda la creación.
B. Yo soy el primero y el último.
1. Esta es la descripción que hace Dios de sí mismo.
2. Así se lo reveló a Isaías: yo soy el primero y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios (Isaías 44:6; 48:12).
3. En el Nuevo Testamento y en el Antiguo está lo mismo: es el mismo Dios grande y poderoso.
C. Y el que vivo, y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
1. Es el mismo Dios vivo de los tiempos de Josué, que esparció a todos sus enemigos (Josué 3:10).
2. En esos tres días en que estuvo muerto, fue y luchó, y tomó las llaves para hacernos libres.
3. Para que podamos ir al cielo juntamente con Él.
4. El Señor Jesús todo lo domina; nadie está sobre Él.
XI. No le sirvas a otro como si fuera Dios.
A. Ese Jesús glorioso se hizo uno de nosotros.
1. Un simple hombre mortal, con el cuerpo sangrando y espinas clavadas en la cabeza.
2. Para que hoy pudiéramos creer en Él y estar en algún momento junto a Él.
B. Terminamos sirviendo a otros dioses sin darnos cuenta.
1. Servimos nuestras vidas a otras personas como si fueran dioses: al trabajo, a los familiares, a la enfermedad.
2. Lo dejamos a Él y nuestro dios se convierte en el trabajo y en lo que tengo que hacer.
3. Veamos a qué le estamos dando todo el valor y toda la importancia.
4. No vivamos engañados pensando que le servimos a Dios cuando en verdad le servimos a otro dios.
C. Él vive pendiente de la iglesia.
1. Cuidado dónde y cómo nos movemos: estés como estés y donde estés, el Señor te mirará como iglesia.
2. Y llegará a una conclusión sobre ti; Él lo mira todo y Él lo ve todo.
3. Y entonces pasará a trabajar contigo de acuerdo a como Él sabe hacerlo.
4. Lo mejor para cada uno de nosotros es amarle y temerle.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
