Jericó tenía muros enormes que humanamente representaban seguridad, protección y confianza; pero cuando el pueblo obedeció las instrucciones de Dios, los muros cayeron. No fue el grito ni fueron las armas: fue Dios quien derribó lo imposible. Lo que el hombre confía como fuerte, Dios lo puede derribar en un momento; y lo que Dios protege, nadie lo puede destruir. En medio de esa ciudad pagana, una sola mujer tuvo fe: Rahab, que no confió en los muros sino en Dios, obedeció, fue salva con su familia y llegó a formar parte de la genealogía de Jesús. La fe verdadera siempre produce obediencia visible.
I. Háganse amadores de la Escritura.
A. Todo aquí es vano; el que se prepara con las Escrituras lleva mucho a ganar.
1. Nos estancamos cuando le damos lugar a la vieja criatura, que no muere hasta que dejamos la tierra.
2. Nuestra lucha no es con aquel ni con el otro: es con nosotros mismos.
3. Que la antigua vida sobresalga es falta de oración, de Palabra y de comunión con los santos.
II. Los muros tenían que caer (Josué 6).
A. Jericó tenía que caer porque el pueblo iba a conquistar la tierra prometida.
1. Había instrucciones que cumplir tal como Dios mandó; nunca podemos violentar sus reglas.
2. Casi siempre hacemos lo que nos satisface; un justo le lava los pies a otro.
3. Ley de la siembra y la cosecha: la vida que no cambias lastima a otros y tambalea la eternidad.
B. Josué se preparó detrás de Moisés hasta ser el líder que repartió las tierras.
1. Seis días una vuelta en silencio; el séptimo, siete vueltas, trompetas y el grito del pueblo.
2. Cuando obedecieron, los muros cayeron; fue fácil, porque lo mejor en la vida es ser manso y humilde.
3. De Egipto a la tierra prometida eran cuatro años; la murmuración los convirtió en cuarenta.
III. Lo que el hombre confía como fuerte, Dios lo derriba en un momento.
A. Humanamente los muros representaban seguridad, protección y confianza; cuando Dios actuó, se cayeron.
1. No fue una batalla normal: no fue el grito ni fueron las armas; fue Dios quien derribó lo imposible.
2. ¿Qué mortal puede resolver? Gritas y lloras y la cosa sigue igual; solo Dios sale a favor del mortal.
3. Los mortales levantamos muros: defensas que duran hasta que son descubiertas, y la vergüenza es para uno.
B. Ningún muro que se fabrique nos podrá salvar.
1. Lo nuestro en la tierra son siete pies para abajo; la tierra no es nuestra.
2. La iglesia no es un juego: es donde mora el Espíritu Santo, donde Dios sana y habla.
3. Nuestra confianza absoluta debe estar en el soberano Dios; en Él está la victoria.
C. Para tener victoria hay que sembrar.
1. Los que crecen bajo la enseñanza constante del Evangelio se levantan como soldados y ministros.
2. Maldito el que confía en el hombre; si buscas tu bien en la tierra con astucia, ahí está tu derrota.
3. Lo que Dios derriba nadie lo sostiene; lo que Dios protege nadie lo destruye.
D. El grito del pueblo no tumbó el muro: fue la obediencia a Dios.
1. Hay ausencia de oración, y por eso escasez de oído; sin oración no hay respuesta.
2. En la iglesia de Cristo tenemos que aprender lo que es la obediencia.
IV. Rahab: fe en medio de una ciudad pagana (Josué 2:11).
A. Una mujer pecadora, en una ciudad pagana, hace una declaración de fe.
1. Cayó sobre ella el temor de Jehová: reconoce que Dios es supremo y que no hay otro como Él.
2. Fue un temor reverente, el de quien tiene pacto con Dios; los ángeles escriben hasta las intenciones.
3. Al que mucho se le perdona vive distinto; no se dejen destruir.
B. No habló como los demás: habló como alguien que ya creyó.
1. La convicción, cuando es de Dios, es de inmediato; no hizo falta un mes de estudio bíblico.
2. Todo Jericó tenía miedo, pero solo Rahab tuvo fe: el miedo paraliza, la fe mueve a actuar.
3. Puedes escuchar a Dios y no cambiar, o creer y ser transformado; uno decide.
C. Ella no confió en los muros; confió en Dios, y eso cambió su destino.
V. Rahab es salva (Josué 6:22-25).
A. La sacan con su familia y la colocan fuera del campamento.
1. No era israelita y no tenía las reglas del pueblo: necesitaba un proceso de integridad e integración.
2. Dios cumple lo que promete: lo que empezó con fe termina en salvación real.
3. Nadie de Jericó sobrevivió; solo fueron salvos los identificados con la señal, el cordón rojo.
B. La fe se nota en la ventana: la fe se ve en acciones.
1. Creyó, protegió a los espías y obedeció todas las instrucciones; era mansa para obedecer.
2. Rahab cree, los muros caen, Rahab es salva: fue conquistando, y todo lo que se impone para destruirte tiene que caer.
3. Estar dentro de la ciudad correcta no salva; estar bajo la cobertura de Dios sí salva.
C. La fe verdadera siempre produce obediencia visible.
1. La obediencia se sale por los poros.
2. Cuando Dios derriba nadie sostiene; cuando Dios decide salvar, nadie lo impide.
VI. Por la fe Rahab no pereció (Hebreos 11:31; Mateo 1:5).
A. Dios no mira el pasado cuando hay fe verdadera.
1. No solo creyó: actuó conforme a lo que creyó, sin protestas ni exigencias.
2. La fe cambió su historia: una mujer marginada pasó a ser parte del plan de Dios y de la genealogía de Jesús.
B. La fe verdadera siempre produce obras; la fe visible es la que actúa.
1. Las obras no sustituyen la fe: son la evidencia de que es cierta.
2. Dios usa a quien responde en obediencia; si la fe no se ve en tus acciones, no ha madurado.
3. Rahab no fue salva por esconder a los espías: los escondió porque ya había creído.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
