Mega Zoé
Estudio #1627Iglesia en las casas

Manos Vacías, Falta de Siembra

Permanecer firmes en las pruebas y atender la Palabra de Dios sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo Testamento2 CorintiosDomingo, 20 de septiembre de 20267 min lectura

Las manos están vacías porque se supone que tengan callos por la siembra. El que siembra desarrolla callos que le dan fuerza para seguir sembrando, y de esa siembra sale el alimento de la casa. Uno siempre tiene una cosecha: en lo natural es el alimento, y en la siembra de la Palabra de Dios también habrá una cosecha. Si no sembramos, jamás podemos esperar cosecha. La Biblia presenta este principio tanto en lo material como en lo espiritual: en la vida todo depende de tu siembra, y tú eres según tu siembra. La vida es una, y no es disfrutarla hasta que pasó la fiesta; la vida es como la luchas, y cómo haces tu siembra.

I. El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará (2 Corintios 9:6).

A. El ser humano es para dar fruto.

1. Lo tuyo no está en manos de nadie más; lo tuyo lo tiene Dios en sus manos. Cada uno tiene su cosecha de acuerdo a lo que el cielo selecciona.

2. Examínate y mira dónde sirves en Dios. No se trata de trabajo ni de obras de caridad, que eso lo hace cualquiera, sino de lo que duele: perder una noche, caminar un montón, dar un montón, desangrarse.

3. La oveja no entiende el mensaje mientras se predica; lo aprende después, en casa, pidiendo "Dios, revélame en qué no he trabajado". Ahí se doblega el lomo con espíritu manso y se camina en ternura sobre la tierra.

4. El tiempo que se consume en deberes comunes y ordinarios no tiene recompensa para la eternidad. Con las manos vacías no hay derecho de opinar, sugerir ni criticar a Pedro ni a Juan; nuestras vidas son tristes cuando no somos capaces de tener siembra.

B. Si poco sembramos, poco cosechamos.

1. Un puñito de semilla da poca cosecha, y esa siembra tiene que dar para todo el año. Primero la siembra y después la cosecha: calma antes de gastar lo que todavía no se ha multiplicado.

2. Hay tiempos malos: sequía, gusano que se come el grano, viento que pela el árbol. Por eso hay que multiplicar, no tener nunca las manos vacías y ser siempre capaz de reproducir.

3. Todo tu fruto lo deja ver tu siembra. El que siembra carne cosecha ira y contienda, y eso va en pérdida: ahí no está Dios, se van los ángeles, se va el Espíritu Santo y entran los demonios. Quien le da lugar a Satanás no puede decir que no pasa nada.

4. Poca siembra en los hijos: criticarlos y decirles "no sirves para nada" es ley que levanta rebeldía contra todo lo puro. A todos los hijos se les trata por igual, y la disciplina se aplica con amor, no con tontería.

5. La escasez se nota cuando llega el problema: no hay fuerza, ni sabiduría, ni oración acumulada, ni Palabra en el ser. Los hombres y mujeres sabios conocen las Sagradas Escrituras y saben que el Espíritu Santo debe estar en sus vidas.

6. Donde no hay siembra salen los espinos, y las hormigas pudren la raíz sin que nadie se dé cuenta. La falta de siembra deja las manos vacías en la familia, en la economía y en muchas otras cosas.

C. El que siembra generosamente, generosamente segará.

1. El que da, el que sirve, el que hace la obra de Dios con un corazón dispuesto, está sembrando abundantemente. Es ley de siembra: da y se te dará.

2. Dios bendice al dador alegre. Si tu madre te pide veinte dólares, no digas que no tienes: ve al banco y regálaselos, porque si te los tuvo que pedir, es porque los necesita.

3. En la economía, no gastes antes de sembrar ni pidas dinero prestado. El primer mes se recoge hasta la alcancía; el segundo ya no hay de dónde. Rompe las niñerías, que el tiempo pasa y de lo que hoy ríes mañana puede ser la tristeza.

II. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará (Gálatas 6:7).

A. No debemos pensar que nuestras decisiones no tendrán consecuencias.

1. Adquiere sabiduría y conocimiento; envíalo al cerebro de buena fe y bajará al corazón. Cuando está por todo tu ser, ahí comienza la acción de no querer ser una persona vacía.

2. Dios conoce lo que hacemos y también la intención del corazón. Retener el diezmo porque conviene tenerlo en el banco esa semana es una intención que Dios ve; una iglesia con avaricia está en quiebra y no prosperará.

3. Cada acción, cada palabra, cada servicio y cada decisión es como una semilla, y esto también se verá. La clase de semilla determina la clase de cosecha.

4. El ejemplo de quien sirve sin mirar a quién, con el cuerpo cansado y el corazón dispuesto a la siembra: ese es el arte, y a su tiempo cosechará mucho, será estable y verá la mano de Dios a su favor.

III. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán (Salmos 126:5).

A. Sembraron con esfuerzo, entrega y perseverancia, aun en medio del dolor, la dificultad y el cansancio.

1. Las lágrimas de la siembra no serán el final de la historia; vendrá el tiempo de recoger con alegría. Hay semillas que se riegan con lágrimas, y benditas son esas lágrimas.

2. Dios puede convertir el tiempo del llanto en tiempo de cosecha, de bienestar, en un tiempo en que no faltará nada y el alma se siente en paz.

3. La siembra se pasa a la siguiente generación: enseñar a los hijos y a los nietos a diezmar de lo que reciben. Lo que la Palabra dice es eso y punto; no se negocia ni se discute.

4. El que roba los diezmos es un ladrón. Lo que salva no es entrar y salir de la iglesia, sino lo que la Palabra produce en ti: el arrepentimiento. El corazón grita "haz el bien"; no lo tomes por cuentos.

5. La cosecha es ley, y como toda ley se cumple: romperla trae consecuencias, dolor y manos vacías. Honra a tus padres; no te endurezcas con la madre que te pide y a quien le comes lo poco que tiene en la nevera.

IV. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos (Gálatas 6:9).

A. Principio espiritual de la cosecha.

1. Muchos se cansan de ser buenos. Somos mortales vanos: hoy parecemos fieras y al amanecer decimos "no era para tanto"; ahí ya se demostró un cansancio. No seamos capaces de cansarnos de hacer bien.

2. Tres pasos: siembra, espera y persevera. Nada de lo que siembras sale rápido; hay un tiempo entre sembrar y recoger, y en la espera viene la tentación de decir "no lo hubiera hecho".

3. La cosecha llega siempre. No hay que correr como loco detrás de ella; la cosecha se hace presente y dice "aquí estoy" cuando la escasez ya no está en tu vida.

4. No puedo esperar cosecha donde nunca sembré, ni pedir y sacar donde no hubo siembra; pero tampoco debo abandonar una buena siembra porque todavía no veo el fruto.

5. Las lágrimas deben ser lo nuestro; llora todo lo que quieras. El justo es feliz, no se prende como un fósforo ni se mueve por las traiciones, y su dirección es siempre hacia adelante.

B. Conclusión: aprender de la Palabra.

1. La Palabra nos hace seres humanos brillantes, exquisitos. El cielo sabe que en la tierra hay hombres, mujeres, jóvenes y niños que aman a Dios con todas sus fuerzas y se han apartado para vivir conforme a lo que Él quiere.

2. Cuidemos nuestra alma. Pruébese cada uno a sí mismo antes de la cena del Señor, y examine si es cumplidor de lo que la Escritura enseña; ser miembro de la iglesia no es venir por un tiempo, sino cumplir todo lo que los justos cumplen (1 Corintios 11:28). Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz