Mega Zoé
Estudio #0236

Verifiquemos Nuestras Obras

Verifiquemos Nuestras Obras enseña a servir fielmente al Señor y volver al Señor con arrepentimiento.

Nuevo TestamentoGálatas5 min lectura

Introducción: (Gál. 6: 4 y 5 "Someta a prueba su propia obra... Porque cada uno llevará su propia carga")

Hoy te voy a convencer que en la iglesia son necesarias las obras. Vemos algunos programas de televisión donde los moderadores hacen buenas obras. Personas que viven en pecado, pero ese pecado no lo ve el que recibe esta buena obra. Lo que importa es que el impío mueve las obras y nosotros los creyentes no movemos ni una.

¿Cuál es la obra? ¿El empleo, la tarea que me corresponde a mí hacer? Porque el árbol se conoce por sus frutos. Al creyente se le reconoce por sus buenas obras. "Yo sigo tus pasos y conozco tus obras", dice el Señor. Así soy yo con ustedes (la pastora), le sigo los pasos y sé cual es la tarea que dan. Yo conozco tus pasos, lo que haces o dejas de hacer. Leí hoy en el periódico una noticia de un hombre que comienza en un trabajo y la unión de empleados de esa empresa lo suspende aparentemente por problemas de ausencias a reuniones en sábado, debido a sus creencias religiosas. Las cortes le dieron en ese momento la razón a él. Pero la unión no lo deja así, y apela al tribunal de Boston. Hicieron unas investigaciones del caso encontrando que aunque él no asistía según lo requería su empleo en día sábado, sí realizaba otros tipos de trabajos personales que demostraban su falta de convicción y práctica de sus creencias religiosas. Lo que influyó en una nueva decisión del tribunal en contra de este hombre y a favor de la unión. Cuando tú dices que eres de tal o cual forma tienes que demostrarlo.

¿Que le pasa al creyente? Existen personas en la historia que son dignas de admirar porque han hecho cosas grandes. Y muchas veces quisiéramos haber sido como ellos o ellas. Pero en realidad lo que nos gusta es el éxito. Al creyente le gusta mucho la posición y el deseo de que se le oiga en la iglesia. Acostumbramos a decir que no sabemos para qué Dios nos quiere, para qué nos llamó, pero Él puso en nosotros una obra, una tarea que cumplir. Recordemos que un día nos vamos a presentar delante del Tribunal de Cristo. Allí no van a haber cámaras de televisión, allí lo que hay son ángeles. Dicen las Escrituras que serán abiertos los Libros y se leerá todo lo que hemos hecho en nuestra vida. Todos daremos cuenta; unos para vida y otros para muerte. Dice la escritura que "serán abiertos los libros" y los ángeles los tomarán y se expondrá lo que cada uno de nosotros hizo. En ese momento no habrá nadie para defenderte porque "el que te justificó también te va a condenar." Jesús es abogado ahora para nosotros, pero no cuando sean abiertos los libros. ¿Crees que podrás defenderte?

I "cada uno de nosotros tiene que someter a prueba su propia obra" dice la Escritura. Otras religiones tienen sus reglas, pero nosotros tenemos un maestro y es Jesucristo que es el Hijo de Dios. El hizo una obra que cumplió a la perfección. Tu y yo tenemos una medida que dar y es la del Gran Maestro. En ocasiones solemos decir que la iglesia, los hermanos o la pastora la tienen en contra de nosotros. Si yo como pastora pensara que tu podrías dar tal medida y no lo haces porque no te da la gana, entonces no pretendas que yo te tenga a la misma altura que aquellos que si dan la medida. La Escritura dice: "Cada uno someta a prueba su trabajo" Cuando descubrimos el pecado a tiempo, tenemos oportunidad de arrepentirnos. Lo que no se descubre aquí en la Tierra, tendrás que dar cuentas en el Infierno. Líbrate del mal, somete a prueba tu obra. En esta prueba de nuestro trabajo, podemos ver si este empleo que estamos realizando es lo que sale de nuestra boca, o lo que demuestran nuestros hechos. Porque no es lo que decimos, sino lo que hacemos. ¡Hermano mírate! "No tengas mayor estima de ti que la que debes tener" No hables mucho, la obra que hay en tus manos grita y enmudece lo que dice tu boca. ¿Haz probado tu tarea, tu trabajo; te atreves hacerle frente hoy? Cuando haz tenido la oportunidad, haz dejado ver que no haces nada. Es como los talentos, que cuando llega el momento de dar cuentas, tu respuesta es que lo enterraste. Porque eso no es lo que tu querías; lo que te gusta es lo grande, la posición. No dependas de tu estado de ánimo. Dios no tiene estado de ánimo, Dios es. El mira desde el Tercer Cielo y le da órdenes a los ángeles para que escriban lo que es, la obra de nuestras manos.

II La escritura dice: "Cada uno llevará su propia carga" Cada cual le responderá a Dios. Vamos a hacerle frente a este Evangelio. La obra de nuestras manos no la podemos dividir con otros. Acuérdate que nos vamos a presentar individualmente delante de Él. El tiempo pasa más rápido de lo que pensamos y la obra de nuestras manos quedará enterrada. ¿Cuál es tu tarea; el servir o ser servido, el amar o ser amado? Nosotros no podemos hacer nada en nadie, eso le corresponde al Espíritu Santo. Haz lo tuyo propio, tu esposo y tus hijos son aparte: ellos tienen su propia obra que realizar. Es mejor la humillación a que tengamos que dar cuentas delante del Gran Trono y que ese día sea de vergüenza.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz