Objetivo del estudio: Que todos sepan que, lamentablemente, según va pasando el tiempo se va perdiendo el temor a Dios. La falta de temor al Señor se va apoderando del hombre poco a poco y le va llegando la dureza, la inestabilidad. Por tal razón, se le convierte todo en mucha irreverencia, le llega la frialdad hacia todo y cuando esto le llega al hombre, de seguro que también le comienza en el hogar con los hijos, en la familia, en el trabajo, con los vecinos, y luego vienen a la iglesia tratando de huír del mal para no enfrentarse a la realidad. Pero el problema del mal es que alcanza al hombre.
Para poder hacer frente a lo que esta ante nuestros ojos, lo primero que tenemos que hacer es llenarnos de amor. Porque no pensemos que podemos bregar la situación sin amor, es absurdo. Un ejemplo de esto es lo siguiente: Cuando uno es niño lo primero que nos dicen es: " No te dejes tomar el pelo.", " Si te dan, no te quedes dao." Iglesia, a nosotros lo que nos hace falta son las agallas para enfrentarnos a lo que tenemos de frente, ya que es muy fácil encontrarle las faltas a los demás y cuando nos toca a nosotros enfrentarnos con la realidad nuestra o de otros, nos asustamos y buscamos como huír echándole la culpa a los demás. Cuando comenzamos en el Señor, empezamos con mucha fe y con mucho deseo de luchar, pero de momento en el caminar de la gente, ¿qué les sucede? Bueno, es porque no leen las Escrituras, no oran. Si entendiéramos, iglesia, que la vida es ¡tan importante! Es la oportunidad que el Gran Dios nos da para que lleguemos al Cielo y pensamos que es para disfrutarla. Solo para ser personas de éxito, sabiendo que la vida es para que hagamos justicia de acuerdo a Su voluntad. Ahora hagamos un estudio de los hijos de Elí. Los hijos de Elí no conocían a Dios, eran hombres impíos que estaban lejos de Dios; pero los hijos de Elí eran hijos de un sacerdote. Si ellos no conocían a Dios era porque no les plació conocerle. No le buscaban por la falta de conocimiento a Jehová, aún cuando ellos estaban en medio de un ministerio y plantados en medio de lo que era la obra de Dios para ese tiempo. En ese tiempo, ellos estaban en medio del Tabernáculo, donde Dios descendía con su presencia y se hacía el sacrificio a Jehová. Aún cuando ellos sabían que fueron sacados de la mano de Egipto, y que Dios los libró, aún sabiendo como Dios se le había revelado a Moisés. Así que ellos sí sabían muchas cosas importantes de Dios y el trato con su pueblo. ¿Cómo le van a tomar el pelo a Dios? Pero, es tan sencillo, perdieron el temor a Dios. Ellos cometían mucho abuso aún metidos en medio de lo sagrado y de lo puro. Iglesia, miren cuan grande es el problema cuando el temor de Dios se vá, y se dice: "La cosa no es conmigo." Lamentablemente, cuando el temor de Dios se vá se puede decir: " Perece el pueblo." Los hijos de Elí cometían desórdenes con la comida, agarrando el garfio y lo metían en la oya y se llevaban cualquier presa, lo cual no les era permitido así (Recuerden que había unas medidas y maneras para tomar la presa.) Levítico 7:29-34. Hermanos, tengamos cuidado en pensar y decir: "Comamos y bebamos que mañana moriremos." Isaías 22: 13,14 O sea, como si no importara nada de lo que hagamos. CUIDADO en caer en los pecados de los hijos de Elí. Para realizar el sacrificio había un orden: primero se mata el animal, segundo, se roceaba la sangre, y luego se quitaba toda la grosura (todo lo de adentro). Pero Elí estaba mal y por tal razón su hijos también. Todo estaba mal y lo que había era un relajo, una bachata. Iglesia, en pleno desorden Dios se vá, y no es que estoy hablando de las luchas que tenemos los que queremos vivir para Dios, porque todos estamos sujetos a luchas, sino de cuando se pierde el temor a Dios y nos covertimos en bestias como los hijos de Elí. Ya Dios se había ido por cuanto el desorden estaba. Había falta de reverencia a lo de Dios y era grande el pecado de los jóvenes delante de Dios. Ese pecado había subido al Cielo y no era olor grato a Jehová. Ya no llegaba el olor a un buen sacrificio, sino olor a rebeldía, a falta de temor a Jehová. Estos jóvenes llevaban al pueblo a un desorden irreverente, llevando al pueblo a menospreciar lo santo. CUIDATE IGLESIA!!!!!!. Debemos de enseñar a todos la reverencia a Jehová. Menospreciar lo santo es mejor morir. Pero, iglesia, quienes permiten que se respete o no lo santo, somos nosotros. En el versículo 22 Elí escuchaba de todas las cosas malas que sus hijos hacían. Ellos se acostaban con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo. ¡Qué TERRIBLE!!!!! !!!Cuánto hay que llorar el mal!!! Debemos reventarnos el corazón delante de Dios, y no permitir tanta desgracia. En el versículo 23, los jóvenes hacían pecar al pueblo y Elí les dice que ellos tenían mala fama. Elí no le dice a ellos: "¡Ustedes han pecado delante de Jehová y Jehová los va a matar!" Vemos, iglesia, que Jehová había resuelto matar a los jóvenes. Le tocaba a Elí el disciplinar, el corregir, pero no lo hizo, tampoco asumió la autoridad que el representaba. Piensen ustedes, padres, que también Dios les ha dado autoridad y debemos ejercitarla. El que quiera vivir en ruina que lo viva, pero nosotros No. Elí no pereció, porque Jehová le envió un profeta para darle su oportunidad para que se salvara, pero a sus hijos no los perdonó. Elí engordó a sus hijos con el mal, los llevó a pecar, los condujo al mismo Infierno. Que pena, ¿NO?. John Bevere decía: " La autoridad que tú no asumes, la autoridad que tú no tomas, esa autoridad será tomada por otro y se usará contra ti." Elí, lamentablemente, echó a perder a sus hijos porque no tuvo las agallas para luchar. Iglesia, nada ni nadie es grande, Dios es el Grande. Lo que hay que luchar se lucha, pero no vamos a engordar con lo que a Dios le corresponde y no a nosotros. Cuidémonos del pecado de los hijos de Elí. AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
