Mateo 12:28
Vivir la vida en el Espíritu es lo mejor que nos puede suceder, pues el mundo nos puede ofrecer muchas cosas, pero luego nos las va a cobrar con grandes intereses. Nunca podrás recibir nada del mundo que luego no te sea cobrado. Pero cuando se vive una vida en el Espíritu vivimos una vida realizada, pues el Espíritu Santo nos toma, nos guía y ya no vivimos según nosotros. Cuando Él nos toma nunca más volvemos a ser los mismos. Pero la única forma en que el Espíritu Santo puede estar en una persona es cuando esa persona se ha convertido (arrepentido de sus pecados y creído en Cristo como su salvador.) ¿Lo has hecho? Algo muy importante y que no podemos ignorar es que hay un pecado que nunca será perdonado y es blasfemar contra el Espíritu Santo. Lucas 12:10 Por eso debemos ver con mucho cuidado quién es el Espíritu Santo en nuestras vidas. Él es un gran tesoro y lo tenemos que conservar. No podemos permitir que el vivir en la carne le lastime. Gálatas 5: 17 El Espíritu Santo es quien sostiene la Iglesia. Tú puedes sentir que Dios está entre nosotros porque así lo deja ver y sentir el Espíritu. Triste es cuando no sabemos que el reino de Dios ha llegado y que el Espíritu de Dios está en medio nuestro, pero cuando lo podemos entender, entonces nos apartamos de todo lo que es el mal y comenzamos a vivir una vida en santidad y verdad. Ya no digo que no puedo con la tentación y con las luchas. Porque el Espíritu de Dios me lleva a vencer.
En Mateo 12: 28 Jesús dice que cuando el reino de Dios llega, está el Espíritu Santo y los demonios tienen que irse. El reino de Satanás no trae nada bueno, pues Satanás viene a destruir, a matar, a traer desgracia, lágrimas, odio, contiendas, a quitar lo de Dios Padre y a establecer su reino de maldad. Pero si eres espiritual (si vives en el Espíritu) no hay demonio que se te acerque y hasta el hombre impío te va a respetar, porque el reino de Dios traerá a ti amor, gozo, paz, etc. Gálatas 5:22
Juan 15:26 Jesús sabía que no estaría todo el tiempo en medio de sus discípulos y por eso los estaba preparando para que recibieran la promesa, el Consolador. Al cual nosotros cuidaremos que esté siempre en nosotros. No podemos permitir a nadie que nos lo quite. Que nadie nos lo robe, como le ocurrió a Sansón. Jueces 16:16 Pues, el Espíritu de Dios se fue de él porque se dejó vencer por la situación al haberse expuesto al mal. Con una mujer, Dalila, jugó el juego de la carne. Los enemigos del pueblo de Dios, los filisteos, le prometieron a ella dinero si le entregaba a Sansón. (Sí, porque Satanás siempre te quiere comprar para destruirte.) A ella no le importaba el futuro de Sansón, ni que Dios lo había llamado a que levantara un pueblo, y Sansón seguía ahí en la falda de Dalila. Igual nos sucede a nosotros. Muchas veces estamos tanto en lo que es satánico, que nos quedamos en la falda de Dalila y no vindicamos el nombre de Dios ni lo santificamos, porque no hemos recibido al Espíritu Santo, el Consolador.
Hace dos mil años Jesús pagó un gran precio, pues Él tomó la muerte para que la Iglesia sea un cuerpo limpio donde el Espíritu Santo pueda morar. Pero, muchos viven tan ajenos a tanta verdad, porque no sacan tiempo para leer las Escrituras. Por eso, el pueblo perece por falta de conocimiento. Nuestra vida podría ser mejor si conociéramos más las Escrituras. Juan 16:8 Pues, el Espíritu Santo nos convence de lo que está bien o está mal. Si no distinguimos el bien del mal es porque el Espíritu Santo no está en nuestras vidas.
Hechos 2:4 Aquí comenzó la gran victoria de la Iglesia, pues hubo 120 personas que se reunieron a esperar la promesa, al Consolador, todos en un sólo ruego, orando, unánimes, todos en un solo deseo, que llegara el Espíritu Santo y los llenara. Y esa promesa se hizo realidad en medio de esos 120 hombres y mujeres que fueron dispuestos, valientes, que abrieron el Cielo porque creyeron en la promesa que les hizo Jesús. Y hoy en el 2003, tú y yo también tenemos la bendición del Espíritu Santo gracias a esos 120 que decidieron una sola cosa, que el Espíritu Santo llegara para quedarse en medio de un pueblo hasta el día final de la Iglesia en esta Tierra, el día del rapto, del arrebatamiento de su pueblo al Cielo. 1 Tesalonicenses 4: 17, Mateo 24: 39,40
Romanos 8:11 El Espíritu Santo fue quien resucitó el cuerpo de Jesús, Él fue quien le dio vida, y a nosotros también es el que nos dio vida cuando creímos, porque estábamos muertos en nuestros pecados. También intercede por nosotros, Romanos 8:26, pues nosotros, aunque pedimos al Padre en el nombre del Hijo no sabemos pedir como conviene. Por eso él intercede y nada queda oculto para el que ora, porque al espiritual todo le es revelado. No sabemos pedir, pero Él ruega con gemidos indecibles, gemidos que no entendemos, que muchas veces son hasta angustiosos. El Espíritu intercede porque quiere que la Iglesia se levante con verdad y poder para ser espirituales.
Juan 16:7 Los discípulos no querían que Jesús se fuera, pero Jesús les decía que les convenía que Él se fuera porque así sería enviado el Consolador. Él entendía que a ellos les haría falta el Consolador, porque es necesario que el Espíritu more en la iglesia, porque somos escogidos y santificados por el Espíritu, pues llegó para dirigir nuestras vidas. Él es quien nos acuerda todo lo que Jesús dijo.
Hermanos, sepamos que nuestro compromiso es con la Trinidad, Juan 14:26, a ellos como uno, nos debemos. Ellos, como uno, nos escogieron y a ellos, como uno solo, le tenemos que servir.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con la Iglesia siempre, y así no habrá confusión, sino bendición y vida abundante. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Trinidad, El Espíritu Santo - El Consolador
Mateo 12:28
“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.”
Vivir la vida en el Espíritu es lo mejor que nos puede suceder: el mundo ofrece mucho y luego lo cobra con grandes intereses, pero el Espíritu Santo nos toma, nos guía y ya no somos los mismos. Él es un gran tesoro que tenemos que conservar. Estos son los puntos para la semana.
- El Espíritu Santo solo puede estar en quien se ha convertido: arrepentido de sus pecados y creyendo en Cristo como su salvador. Y hay un pecado que nunca será perdonado: blasfemar contra el Espíritu Santo.
- Cuando llega el reino de Dios, está el Espíritu Santo y los demonios tienen que irse. El reino de Satanás trae destrucción, lágrimas, odio y contiendas; el de Dios trae amor, gozo y paz.
- Sansón perdió el Espíritu por exponerse al mal y jugar el juego de la carne con Dalila, a quien le pagaron por entregarlo. Satanás siempre te quiere comprar para destruirte: que nadie te robe el Consolador.
- El pueblo perece por falta de conocimiento: muchos no sacan tiempo para leer las Escrituras. El Espíritu Santo nos convence de lo que está bien y lo que está mal.
- Ciento veinte personas esperaron la promesa unánimes, en un solo ruego, y el Espíritu Santo llegó para quedarse en medio del pueblo hasta el día del arrebatamiento de la Iglesia.
- El Espíritu resucitó a Jesús y nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros pecados. Intercede por nosotros con gemidos indecibles, porque no sabemos pedir como conviene.
- A los discípulos les convenía que Jesús se fuera para que viniera el Consolador, que dirige nuestras vidas y nos recuerda todo lo que Jesús dijo. Nuestro compromiso es con la Trinidad, como uno.
Saca esta semana un tiempo cada día para leer las Escrituras, pidiéndole al Espíritu Santo que te muestre lo que está bien y lo que está mal.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sansón en la Falda de Dalila
Mateo 12:28
Para leer en voz alta con los niños
“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús sacaba a los demonios con el poder del Espíritu de Dios, y eso mostraba que el reino de Dios había llegado. Sansón era fuerte porque el Espíritu de Dios estaba con él, pero se quedó con Dalila, que lo vendió por dinero, y el Espíritu se apartó de él.
- El Espíritu Santo es un tesoro que Dios nos da cuando nos arrepentimos y creemos en Jesús. Él nos guía y nos cambia por dentro.
- Donde está el Espíritu Santo, el diablo tiene que irse. El diablo trae peleas, odio y lágrimas; el Espíritu trae amor, alegría y paz.
- Sansón se quedó cerca de lo malo y perdió lo más valioso que tenía. Lo malo también tiene consecuencias: no te quedes jugando cerca de lo que no le gusta a Dios.
- El Espíritu Santo te ayuda a saber qué está bien y qué está mal. Por eso es tan importante leer la Biblia y escucharlo.
- Hace mucho tiempo, ciento veinte personas oraron juntas esperando al Espíritu Santo, ¡y llegó! Desde entonces se quedó con la iglesia.
- A veces no sabes qué pedirle a Dios. El Espíritu Santo ora por ti y le habla al Padre de lo que necesitas.
¿En qué te ayuda el Espíritu Santo?
Esta semana, lee un pedacito de la Biblia cada día, y antes pídele: «Espíritu Santo, enséñame».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
