Éxodo 13:2
Si le damos lo primero de lo nuestro a Dios, de seguro que veremos más cosas buenas de parte de Dios en nuestras vidas. Si somos un pueblo que dice que su Dios es Jehová, pues, es natural que toda la prioridad, todo lo que decimos que es primero e importante, debemos concedérselo o dárselo a Dios. Dios nos levanta como pueblo con mucho poder de sí mismo y como Dios es el que nos da todo, al fin y al cabo, todo es de Él. 1 Crónicas 29: 14 Podemos ver cuando miramos a nuestro alrededor que siempre la desgracia sigue al hombre impío, al que a Dios no teme. Aún, podemos ver que también la desgracia está constantemente detrás del hombre que le da a Dios, no lo primero ni lo mejor, sino de lo que le sobra. Malaquías 1: 13,14 Pero, el pueblo de Dios no le da lo que sobra, sino que le damos lo mejor de nosotros. El Señor dijo en Éxodo 13: 2, que todo lo que es primogénito, "...mío es." Podemos pensar que eso se dijo solo para el Antiguo Testamento, pero se dijo también para el Nuevo Testamento, como para hoy y Dios sigue levantando pueblo para sí. Dios siempre levanta pueblo. Si nosotros no damos lo primero nuestro a Dios, no pensemos que entonces Dios ha de tratarnos como su pueblo. Dios nos trata como pueblo si nosotros le damos lo primero a Él, quien es el Dios Soberano. A todos nos gusta que Dios abra y cierre puertas para nosotros, que Dios se deje ver en medio nuestro y que haga milagros. Eso dejaría ver que somos su pueblo. Por tal razón, si eso es lo queremos de Dios, entonces, tenemos que darle a Dios el primer lugar. No pretendamos que todo lo que es primogénito o primero en nuestras vidas es nuestro, sino que Él dice: "Mío es." No pensemos que las cosas nos pertenecen. Te pregunto: ¿Quién te dio la vida? ¿Quién te libertó de las ataduras de la impiedad? ¿Quién quitó el pecado y la maldición de tu vida? Entonces, ¿A quién tú perteneces? Dios pide lo de Él, porque quiere que de corazón salga de mí darle a Él lo que es primero. Marcos 12: 30 ¡Es una nación lo que Dios quiere hacer! ¡Una que le tenga como Rey y Señor! Una nación se deja ver por el poderío que tiene. El pueblo de Dios es una nación porque se deja ver que Dios con su poder está en medio de ella. Entonces así se puede entender el poderío que Dios tiene en medio de la Tierra. 1 Crónicas 17: 21 Mediante esa nación, podemos ver a Dios, no cara a cara, pero la obra de sus manos sí la vemos. Vemos como contesta, protege, hace milagros y maravillas con su pueblo. Como Él es quien nos dirige y bendice, sabemos que le tenemos que dar el primer lugar en todo. La nación, el pueblo de Dios, tiene que pensar como Dios piensa. Muchas veces vamos a la Iglesia por los problemas o por las mil circunstancias, pero el detalle es que debemos llegar a la casa de Dios porque somos unos pecadores arrepentidos y no queremos pecar más. Así demostramos que queremos ser un pueblo que le damos a Dios lo primero, que vamos donde Él para adorarle, para creerle y para amarle. Viviendo de esa forma es como Él nos puede formar como pueblo. Dios no puede hacer pacto y obrar con el que no le cree. Al impío Dios no lo puede atender, el inmundo no entra delante de su presencia. Por eso es necesario el arrepentimiento día tras día. Somos una nación santa, pueblo escogido por Dios, real sacerdocio. 1 Pedro 2: 9,10 No somos muñecos, ni somos llevados por aquí o por allá. Entonces, como Dios ha hecho pacto con nosotros, Él es primero. Te pregunto, ¿para ti Dios es primero? Mateo 6:33 Busca primeramente el Reino de Dios y su justicia. Darle a Dios el primer lugar, buscar a Dios sobre todas las cosas, resultará en que luego, todo será añadido. Le pedía Dios a su pueblo hebreo y le decía: "Dame a mí el primogénito." Nos es morir cuando Dios nos pide a un hijo para que se lo dediquemos. Piensas que tus cuidados y tus consejos son los mejores, que no hay mejor madre o padre que tú, que la mejor protección se la das tú mismo. Es que cuando Dios nos pide así, nos prueba hasta lo ultimo. Si fuéramos atrevidos para buscar el Reino de Dios, podríamos contar de sus maravillas, pero, el hombre busca lo primero, segundo y lo tercero suyo. Si buscáramos lo de Dios, estaríamos más en paz. Dios nos toma y nos va moldeando sobre estas cosas de nuestras vidas para que le demos el primer lugar. Entiende que Dios no tiene intención de marginarnos o desecharnos, sino que Él quiere trabajar en nosotros. Los hombres y mujeres vivimos afanados por el trabajo y por todo lo que nos rodea. Pero, llevemos las cosas en orden para poder darle a Dios el primer lugar. Hoy día nos envuelve el hogar, el trabajo, los amigos y todo nos consume tiempo. Por el afán que nos rodea no podemos darle al Señor el primer lugar. Entonces, no pretendamos lo que de nuestras vidas no hemos dado, lo que no hemos trabajado ni buscado. Porque en ocasiones somos atrevidos para demandarle a Jesús y reclamarle. Pensamos que tenemos todo el derecho. Hay unos grandes privilegios para los que tienen a Jesús en primer lugar. Si comenzáramos a preocuparnos para que nuestros hijos busquen a Dios y le den el primer lugar, sería mejor. Si enseñamos a nuestros hijos en las Escrituras, estaremos preparando hombres y mujeres dedicados para Dios. Nosotros no nos pertenecemos. Le damos a Dios lo primero. Jehová Dios dice: "Todo primogénito, mío es." No hay otra opción, no hay manera de cambiarlo. Si te ocupas que todo lo de Dios sea primero, lo demás te será añadido. La escasez viene o está y es porque no le damos a Dios lo que es primero. Si queremos tener de vestir, tomar y comer, una cosa hay que hacer y es darle a Dios el primer lugar. La desgracia no está en la casa del que le ha dado a Jehová lo primero. En tu vida no hay desgracia si le das a Jehová lo primero. Dios es Dios dondequiera que vayamos. El que busca el Reino de Dios ha de vivir en santidad y habrá paz y podrá resolver los problemas en paz, y habrá bien por todos lados. Jehová vence y todas las cosas que Dios hace en nosotros son grandes. Vemos que el mundo vive arrastrado y por tal razón no tenemos amistad con el mundo. El Padre sabe que tenemos unas necesidades, pero primero que nada inclina el corazón de sus hijos hacia sí mismo. Separemos lo primero para nuestro Dios y entreguemos todo a Jehová. Cuando Dios te llama hay momentos difíciles, pero también te dará la salida. Iglesia, llevemos a nuestros hijos hacia la Palabra. Si no lo hacemos, luego será difícil. Si lo buscas a Él serás lleno de todo poder, Dios te dará grandeza, te dará sueños para que cuentes al pueblo. Eso será si le das lo primero a Él. Entonces el día malo no te tocará y el Sol de Justicia saldrá a tu favor. Malaquías 4: 2 AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
