Jeremías 42:20-22
A muchos les gusta consultar a Dios para tomar sus decisiones. Y es que conviene tener la voz de Dios para los pasos que se van a dar en la vida. Pero, hay que tener en cuenta que Dios es claro, justo y firme cuando da Sus respuestas a nuestro pedido. Él no va a cambiar su designio por nuestro capricho o deseo. Él siempre tendrá lo mejor para nosotros aunque el camino que nos muestre aparente ser el más difícil. De nada nos valdrá pedir dirección a Dios, si de antemano ya tenemos intenciones y decisiones tomadas. Entonces, para pedir la voz y la dirección de Dios tenemos que estar dispuestos a oír lo que nos diga, a acatar esa palabra y obedecerla. ¿Pero cómo? Estando vacíos de todo prejuicio, de toda voz humana, de nuestra propia opinión y vacíos de decisiones adelantadas. Mucho llora el hombre para que Dios le hable y le dirija. Cuando alguien recibe o escucha la voz de Dios recibe una palabra que le penetra y no hay nada ni nadie que se la robe, ni el cansancio, ni el estado de ánimo, nada. Entonces, queremos decirle al mundo entero que nos movemos por el consejo de Dios, que andamos en su voluntad. Pero, como dije antes, de la única manera que logramos recibir una palabra de Dios y actuar de acuerdo a ella es vaciándonos por completo de nosotros mismos. Entonces el Señor nos llenará de Él y de sus palabras. Si escuchamos la voz de Dios y la obedecemos sería algo tremendo. Pero, al hombre, por causa de su concupiscencia no le gusta ser dirigido por Dios. Cuando en ti halla una decisión que tomar, si ya tienes la decisión tomada en lo oculto de tu corazón, por favor no llames a otros para consultar a Dios. Si la cosa es así, mejor es no preguntar, no consultar nada. Porque muchos buscan y oyen el consejo de Dios, pero finalmente no lo acatan, no lo hacen y escogen mejor lo que más les place aunque fracasen. El relato bíblico que sigue ilustra esto. En Jeremías 42:20-22 un grupo de israelitas que habían quedado en Jerusalén después de la cautividad, buscaron a Jeremías quien era el profeta de aquellos tiempos, el hombre que Dios había llamado para proclamar el mensaje al pueblo. Vienen a buscar a Jeremías para que les hable de parte de Dios. Jeremías 42: 2,3 Jeremías les dijo: "Bien, yo voy a consultar a Dios." Cuando vamos a consultar a Dios, en ocasiones Dios habla de inmediato, pero en otras Dios se tarda. Lo vemos en este caso que Dios se tardó 10 días en contestar a estos hombres. El cabecilla era Johanán, pero estaba lleno de soberbia y de las determinaciones que ya había tomado. Ya había pensado lo que iba hacer. Jeremías 43: 1,2 Habían ido donde Jeremías aparentando ser sumisos, "casi mansos." Johanán y aquel grupo querían aparentar que eran hombres que buscaban el consejo de Dios, pero no era así, porque solo había en ellos pura mentira. Fueron a Jeremías llenos de pensamientos propios, todo era apariencia. Jeremías 42: 20,21 Te pregunto, ¿Cuántas personas sinceras te encuentras hoy en día? Porque parecen amigos pero de momento te dan el tumbe, tienen una doble intención. Nos piden un ruego, pero el detalle es que nuestra vida es muy importante para enredarse con ellos. Tendrían que ser mansos y es muy poco probable encontrarlos, porque el manso baja la cabeza y obedece, no se resiste. Por eso, busquemos el consejo de Dios en mansedumbre y hagamos el bien. No se puede trabajar ninguna cosa de acuerdo a lo de Dios cuando estamos llenos de lo de nosotros. Muchos buscan su propio bien, pero no el bien de los otros. Si no buscáramos lo nuestro, Jehová daría su dirección y desde el Cielo su mano se movería. Pero esto puede suceder solo cuando dejamos de ser ambiciosos para nosotros mismos. La vida es pasajera, pronto deja de ser. Pensamos que podemos dominarla con ligereza. Creemos que nos podemos pasar de astutos pero no es así. Si como pueblo cristiano, nuestro anhelo fuera buscar la dirección de Jehová de verdad, de seguro que la tendríamos. La dirección de Jehová para el manso es por fe, es lo que no se ve, nada que te produzca seguridad ni emociones. Sencillamente, es una creencia al Dios grande y poderoso que nos llamó. Dios no se ve y por eso hay que creerle, esperar y madurar. No son los grandes planes que tenemos y hayamos hecho. Jeremías tenía que estar vació para que Dios lo llenara día tras día. En Dios hay que esperar y en ocasiones la espera te desespera. Jeremías sabía lo que había en ellos pero les aceptó la petición que le hicieron de que orara. Dijeron que fuera buena o mala la palabra la obedecerían. Pero eso era mentiras porque no iban a obedecer. ¡Qué difícil es cuando la voz de Dios nos compromete! Podemos decir mucho y tener muchas razones y tener a todos contentos, pero hay que ser obediente para entender y escuchar la voz de Dios. Jehová les dijo a aquellos hombres que los edificaría, que no serían destruidos, que serían plantados y que no podrían ser arrancados; les dio promesa tras promesa, y que no se preocuparan por el rey de Babilonia porque Jehová se iba a encargar de él, y les dio la última gran promesa, que los regresaría a su tierra. ¿Habló Jehová bien o no? Pero estaban llenos de temores y la desobediencia les dominó, desecharon las promesas del Señor. Dios nos da promesas y se compromete con nosotros, quiere que nos levantemos en Él, nos quiere plantar. Entonces, ¿por qué he de temer si con Jehová tengo todas para ganar? Pero no queremos escoger las promesas porque estamos llenos de nuestro temor y de desobediencia. Por eso caminamos demasiado y tropezando con nosotros mismos. Dios le dijo a Jeremías: "Si ellos no obedecen y se van para Egipto en desobediencia pensando que el hambre, los ruidos de guerra y la espada no estarán allí..." Jeremías 42: 15,16 Así somos, buscando seguridades en Egipto y no en Jehová. Egipto tipifica el mundo. Buscando refugio donde no lo hay. No permitamos que los temores nos arropen y nos destrocen, ni que la falta de fe nos asfixie y hablemos como los impíos. No tomemos decisiones propias equivocadas y de espalda a Dios como si nada, olvidándonos de Jehová que nos ha librado del mal. Si te escapas huyendo a Egipto, ¿crees que la espada, la peste y el hambre no te van a alcanzar? ¿Crees que Jehová tiene que respaldarte al irte a Egipto? ¿Cómo buscar un descanso en quien no podrá ayudarnos? ¿Por qué dejar a Dios a quien le hemos creído? No tenemos que salir para ningún lado escapando, sino encontrarnos con el Señor, porque no hay otro. Jehová les dijo claramente: "No vayan a Egipto." ¿Por qué consultar a Jehová si no van a obedecer? Muchos no quieren escuchar como hicieron éstos, porque Jehová no les habló lo que ellos querían sino que les habló lo contrario. Pues, se busca oír algo que nos pueda hacer grandes y poderosos ante los hombres. El ser humano puede traicionarnos, pero Dios es fiel. El que desobedece como Johanán tiene su fin de espada, hambre, pestilencia y donde quiera que vaya morirá. Pero, nosotros no buscamos gloria de hombres sino que luchamos cada día para mantenernos fieles al que nos ama y nos salvó por gracia. En el mundo hay muerte pero el que obedece vive para Dios, hace su vida en Dios, se mueve en Dios, trabaja para Dios, se entrega a Dios y VERÁ EN SU VIDA TODAS SUS PROMESAS CUMPLIDAS. AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Al Vaciarse De Uno Mismo, Dios Nos Llena Totalmente
Jeremías 42:20-22
“Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo haremos. Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a la voz de Jehová vuestro Dios…”
Conviene tener la voz de Dios para los pasos de la vida, pero de nada vale pedir dirección si ya tenemos la decisión tomada. Solo vaciándonos por completo de nosotros mismos puede el Señor llenarnos de Él y de sus palabras. Estos son los puntos para la semana.
- Dios es claro, justo y firme cuando responde, y no cambia su designio por nuestro capricho. Siempre tendrá lo mejor para nosotros, aunque el camino que nos muestre parezca el más difícil.
- Para pedir su dirección hay que estar dispuestos a oír y obedecer, vacíos de prejuicios, de voces humanas, de nuestra opinión y de decisiones adelantadas. Si ya decidiste en lo oculto del corazón, mejor no consultes.
- Johanán y su grupo fueron a Jeremías aparentando ser mansos, y prometieron obedecer fuera buena o mala la palabra. Pero iban llenos de soberbia y de sus propios planes: todo era apariencia.
- Dios tardó diez días en contestar; en Dios hay que esperar, aunque la espera desespere. Su dirección para el manso es por fe: no se ve ni da seguridades ni emociones; hay que creerle, esperar y madurar.
- Dios les dio promesa tras promesa: los edificaría, los plantaría, se encargaría del rey de Babilonia y los regresaría a su tierra. Pero el temor y la desobediencia los dominaron, y desecharon las promesas.
- Egipto tipifica el mundo: buscamos seguridades donde no las hay. Jehová les dijo claro que no fueran a Egipto, pero fueron, y el que desobedece como Johanán encuentra la espada, el hambre y la pestilencia.
- El ser humano puede traicionarnos, pero Dios es fiel. El que obedece vive para Dios, se mueve en Dios, se entrega a Dios y verá en su vida todas sus promesas cumplidas.
Antes de orar esta semana por la decisión que tienes pendiente, entrégale a Dios la que ya habías tomado por tu cuenta, y dile que harás lo que Él diga.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Maleta Lista para Egipto
Jeremías 42:20-22
Para leer en voz alta con los niños
“Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo haremos. Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a la voz de Jehová vuestro Dios…”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un grupo le pidió a Jeremías que le preguntara a Dios qué hacer, y prometieron obedecer; pero cuando Dios contestó, no le hicieron caso. Ya tenían la maleta lista para irse a Egipto, aunque Dios les dijo que no fueran.
- Pedirle a Dios que te guíe es muy bueno. Pero si ya decidiste hacer lo que tú quieres, de nada sirve preguntarle. Hay que estar dispuesto a obedecer.
- Aquellos hombres se hacían los mansitos, pero por dentro ya tenían su plan. Dios ve lo que hay en tu corazón, aunque por fuera parezcas obediente.
- Dios tardó diez días en contestar. A veces Dios nos hace esperar, y esperar cuesta. Pero su respuesta siempre llega, y siempre es lo mejor.
- Dios les prometió cuidarlos, plantarlos en su tierra y protegerlos del rey enemigo. Pero ellos tuvieron miedo y no le creyeron.
- Se fueron a Egipto de todos modos, y allá les llegó lo malo de lo que querían escapar. Desobedecer a Dios siempre trae consecuencias.
- Para escuchar a Dios hay que vaciar el corazón de lo que uno quiere, como se vacía un vaso. Así Dios lo puede llenar de lo suyo.
¿Alguna vez le pediste algo a Dios, pero ya sabías lo que ibas a hacer?
Esta semana, antes de decidir algo, pregúntale a Dios en oración y haz lo correcto aunque no sea lo que querías.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
