Aquí en esta carta Pablo aconseja a Timoteo. El consejo del apóstol es que debemos conservar la verdad
siempre. Es decir, hay que cuidarla, hay que guardarla de errores, de desvíos y de todo lo que atente contra ella.
Jesús, nuestro Maestro y Salvador lo dijo bien claro, el que conoce la verdad es libre. Juan 8: 32 ¿Conoces la
verdad? Cristo es el camino, la verdad y la vida. Y el Espíritu Santo te guiará a toda verdad. Juan 16: 12-14
Así que, no se puede decir que se tiene la verdad y estar cautivo. ¡Qué bueno es encontrarse con personas
determinadas y que conocen bien las cosas! Ellos están firmes como una roca. Cuando comenzamos en el camino
del Señor tenemos mucho gozo y entramos a conversaciones con mucha gente sobre lo que nos ha pasado y sobre el
evangelio. Inmediatamente nuestros actos y nuestra nueva forma de ser lo notan los demás. De hecho, es que
cuando llegamos al Señor nuestras conversaciones cambian. Nuestras palabras dejan de ser vacías y pecaminosas
para ser limpias y llenas de sabiduría.
No faltarán entonces las personas que te contradigan sobre lo que tú hablas. Pero, no callaremos. Mateo 10:
26,27 Quienes deben callar son los del mundo, los que andan en tinieblas y en sus vidas todavía no les ha
amanecido el Sol de Justicia y los que están en error o frustrados. Ellos te ponen a prueba en todo lo que dices.
Entonces, con valentía guardaremos la verdad y la fe que nos ha sido dada.
Hemos conocido la verdad y mientras pasan los días, mientras más pasa el tiempo, tenemos que aferrarnos a
esa verdad. Aquí en esta Tierra no se puede negociar la verdad con nadie, ni con nosotros mismos. El corazón es
muy traicionero y tiende a endurecerse. Hay que cuidarlo. Proverbios 4: 23 En nuestro caminar en los caminos
del Señor se adquiere experiencia y el corazón se quiere poner duro por las cosas que oye y ve en otros que viven
desviados del Camino. ¡Cuidado hermano! Cuando un corazón se endurece no hay sensibilidad, la pierde. Y eso es
muy, muy peligroso. Debemos ser siempre sensibles para conocer y discernir todo lo que nos rodea.
Hay muchas razones que pueden dar los que se han alejado de la verdad. Razones injustificadas haciendo ver
que por culpa de esto o aquello se han endurecido. Pero la verdad es que se les fue la verdad y ya no hay fe en sus
vidas. Ellos son los que han perdido. ¡Tú nunca pierdas la verdad, guárdala como el más rico tesoro!
"Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos." Salmos 119: 63 Así dice el
salmista. Así decimos nosotros. Al caminar con el impío se comienza a ser y a ver las cosas como ellos las ven y
como ellos las hacen. Por tal razón, debemos unimos al Padre en todo lo que Él ha preparado para nosotros.
Definitivamente, me tengo que aferrar a la verdad. Proverbios 23: 23
El creyente debe crecer y madurar día tras día. Ese es su proceso espiritual. Uno mengua, va perdiendo en lo
que es la parte carnal y el Señor es el que crece en nosotros, esa es la parte espiritual. ¿Qué haríamos si el Espíritu
Santo se va de nosotros? ¿Hay algo más después de Dios? Todo se acabaría. Luchamos por una vida y es la vida
eterna. Por eso, Pablo le aconseja a Timoteo de esa forma en 1 Timoteo 6: 20,21.
En 2 de Corintios 10:4,5 Pablo reafirma que tenemos que luchar contra todos los argumentos que sean
contrarios a la verdad y a la fe del evangelio. ¡Gloria a Dios que nuestras armas no son carnales! Hay quien piensa
que una de las armas con que puede batallar es con la astucia, pero no es así. La astucia humana es un arma carnal.
La sabiduría que nos da el Espíritu Santo es un arma espiritual. Por eso, hay diferencia entre lo uno y lo otro.
Alguien que está en la carne no se puede llevar ni estar afm con el que está en el Espíritu. Así que, tenemos que
tener cuidado de lo que escuchamos en el día y no dejar que nos acondicionemos a nada de ello. Y o no puedo
batallar con astucia humana y carnal. Eso produce traición. Nuestras armas son de Dios y son poderosas. Son así
porque vienen de Dios. Esas son las que necesitamos, las armas de Dios.
A veces nos vemos los cristianos defendiendo la verdad, pero ella por sí misma se defiende. Pablo dice que
hay fortalezas de argumentos y de engaños a nuestro alrededor que tenemos que destruir y no es con nuestro
conocimiento sino con las armas que son poderosas en Dios. Lo que el diablo levanta para detenemos son
obstáculos fuertes y no podemos destruirlos con armas carnales ni con armas de goma, pero sí con el poder de Dios.
La Palabra nos habla la verdad para ser librados del mal. Satanás, príncipe del mal, se levanta desde el
Infierno para querer destruimos y matarnos. Y prepara muchas voces y argumentos para destruimos y no dejarnos
en pie. Se levanta nuestro enemigo el diablo en contra del conocimiento de Dios en mi vida y en la tuya. 1 Pedro
5: 8, 9 Pero, en el día malo quien puede darte una palabra es el Señor. El conocimiento de la Palabra te hace
vencer. ¿Qué es la vida sin poder alcanzar? Retén la Palabra en tu vida, retén la verdad. Apocalipsis 3: 11
Tú eres un soldado. Luchamos contra el diablo y tenemos que tener siempre activa nuestra espada, la Palabra.
No nos echemos a dormir ni a descansar en nuestra vida espiritual, batallemos y' usemos toda la armadura de Dios.
Nos hemos referido antes al ruego de Pablo, guardar la verdad y batallar por ella. Y hay que hacerlo manteniendo
en nuestras vidas la mansedumbre y la ternura de Cristo. La ternura de Cristo nunca nos faltará.
Pablo habla de esto porque él mismo luchó como soldado. Hermanos, ¿Cuántas cosas no nos llegan el
pensamiento? Entonces, todo pensamiento que nos llega lo debemos llevar cautivo a la obediencia a Cristo. Es
como si Pablo le dijera a Timoteo: "¡Cuidado con los argumentos que escuchas de aquellos que dicen tener la
verdad!" Somos un cofre donde está la verdad de lo que Cristo piensa. Por eso tengo que cuidarme de todas los
argumentos de los que dicen que tienen ciencia o conocimiento. Debemos cuidar nuestras mentes y nuestra vida y
cuidar lo que Dios nos ha encomendado a hacer. No permitas que nadie te quite la vida eterna, no se lo podemos
permitir a nadie. Tampoco dejemos que nadie nos quite el ministerio. Jesús con ternura estará a nuestro lado.
Ésta verdad que hemos conocido hay que mantenerla íntegra. Mantengamos nosotros mismos la esencia del
evangelio. No le hagamos daño a la verdad. No podemos dañar lo que de Dios representamos. Tenemos que
cuidar lo que tenemos pero que no nos pertenece. Aprendamos del Maestro pues Jesús cumplió y salió con éxito.
No prestemos atención a lo que nos pueda robar la fe. Las fortalezas quieren mutilar nuestras vidas pero a todas las
derribaremos. ¡Cuidémonos! AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
