Vivimos dentro de Dios. Es maravilloso que esto sea así. Decimos: "¡Dios vive en nosotros !", pero somos
nosotros quienes vivimos en Dios. Y, ¿quien puede hacerle daño a Dios; quien puede tocar a Dios; lastimar o
torcer el brazo de Dios? Entonces, ¿quién nos podrá tocar o hacer daño sin el permiso de Dios? ¡Nadie! Cuando
Dios llama, no llama a lo me j or ni a lo perf ecto, lo sabemos. Y Él nos exalta y nos cuida, pero para saber lo que
somos en Dios necesitamos estar metidos en lo que Él quiere, en su voluntad. A todos nos llegan las tribulaciones
y luchas muy fuertes. Pero, cuando éstas llegan, algunas veces no sabemos cómo enfrentarlas y nos
desesperamos. Es como si no pudiéramos escapar de lo que oímos o vemos, de lo que está al frente de nosotros.
¿Cómo escapar de lo que nos viene a turbar? Por eso, debemos comprender con claridad que vivimos en Dios.
Si buscas a Dios es seguro que encontrarás grandes cosas en ÉL En la Palabra está lo que debemos saber de
Él y de su relación con nosotros Jamás cuando pequeños podríamos conocer lo que sería nuestra vida. El Señor
nos formaría como a Cristo, por eso debemos de j arnos caer y descansar en ÉL A veces pensamos que nos vienen
todas las cosas juntas para mal, pero no es así. El permite esas cosas que en ocasiones no parecen irse y que son
desesperantes a nuestra vida. Esas cosas van a obrar para nuestro bien, no para matamos. Algo de ahí saldrá para
bien de parte de Dios para nuestras vidas. En la vida cada cual tiene que vivir sus vivencias, no importando lo
dolorosas que nos sean. A cada uno Dios le da distintas vivencias. Malo es dejar que el pecado entre.
En ocasiones en la Iglesia suceden una serie de cosas y el pastor trata de resolverlas, pero así es la vida de la
Iglesia. Dios lo permite para probar quien es quien. A la vida hay que darle cara. Cada proceso, cada situación o
a lo que nos toca hacerle frente, nos lleva a que tengamos la imagen de Cristo. A veces no parece que un
problema nos pueda formar a la imagen de Cristo. Y el diablo aprovecha y quiere que nos desesperemos que nos
volvamos locos y nos quiere estremecer, pero el propósito de Dios es formar nuestras vidas y hacemos que nos
parezcamos a Cristo. El era manso, humilde, amaba la voluntad del Padre y eso es lo que quiere Dios en
nosotros. Nosotros queremos las cosas fáciles y cómodas. Pero nada es fácil, nada es cómodo, ni rápido.
En nuestra vida no caminan la suerte ni las casualidades porque Dios es demasiado sabio y lo que nos sucede
no es por suerte o por casualidad sino porque Dios nunca se equivoca en la forma como nos está llevando. No
vamos a depender de las medidas que tomemos a nuestro alrededor porque vivimos en Dios; estamos en
Dios y El nos cuida. Lo que Dios quiere en nosotros es que estemos tranquilos.
Dios conocía de nosotros antes que llegáramos a la Tierra; antes de la fundación de ésta ya estábamos en
Dios y entonces, ¿Por qué vivir desesperados? El nombre que tenemos nos marca aquí en la Tierra. Él sabía de
nuestro arrepentimiento; que nuestras vidas eran para ÉL El sabía que nos íbamos a esforzar por luchar hasta
donde nos corresponda. Podemos llegar luchando hasta una medida y Dios se encargará de lo demás.
Tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas. Es mucho lo que Dios nos va a dar, pero roguemos que lo
que nos dé nunca llene el lugar que le pertenece a ÉL A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8: 28 Tenemos que entender que aún el dolor nos ayuda a bien. Tenemos que temerle a Dios. A la
imagen del Hijo de Dios es que Él nos quiere llevar. Todo lo que vivamos nos forma a esa imagen. Eso cuesta y
no es para todo el mundo sino para los que han querido y están dispuestos a formarse a esa imagen. Este camino
es estrecho, hay que raspar y desgastar mucho de nuestras vidas y eso no es nada cómodo. ¿Cómo podemos
vencer esta carne que nos quiere llevar a la destrucción, a la muerte y a la desgracia? Él también lo hará. A veces
hay traición departe de alguien, pero aún eso es necesario pues nos tenemos que formar a la imagen de Cristo.
Nos preguntamos si una traición nos puede ayudar, y sí puede. La traición mata en nosotros el ego, la vanidad y
nos de ja ver que hay cosas que hay que vencerlas. Por eso son muchos los llamados, pero pocos los escogidos.
Conforme a como sea nuestro llamado de parte de Dios más o menos complicadas nos serán las cosas.
Conforme a su propósito somos llamados; conf orme a cómo Él nos llama es que vamos a tener que vivir. Cada
uno es especial para Dios y cada prueba es distinta. El nos conoció antes; nos conoció de antemano. Estábamos
dentro de Dios. Y somos eternos; hay eternidad en nosotros. Dios nos predestinó, nos seleccionó y esto es una
verdad en nuestras vidas. Nosotros estamos en Dios. Antes de nacer ya vivíamos en Dios. Como Dios es tan
grande y si vivimos en Dios, ¿quién nos puede hacer daño? Si estamos cuidados por Dios; metidos dentro de
Dios quien nos puede tocar. No hay enemigo grande porque grande es donde estamos metidos; grande es el Dios
que nos llamó y no nos dejará caer en ninguna vergüenza. Entonces ¿por qué llegan tantos temores por lo que
nuestros ojos ven, por lo que nuestros oídos escuchan olvidando la Palabra? Estos temores se quieren aferrar a
nuestras vidas. Si Dios por nosotros, ¿Quién contra nosotros?, y no es solamente que nos ayuda sino que Él nos
quita de en medio y se mete al frente, y ¿quién lo puede tocar a Él?
La Biblia dice que el que nos toca, toca la niña del ojo de Jehová. Zacarias 2: 8 Él es quien sale por
nosotros. Si Dios se pone por nosotros, ¿quién nos puede tocar?; ¿quién viene a destruimos? ¡ Es imposible! No
son nuestras grandes fuerzas, nuestra astucia o las medidas que tomemos. Los enemigos nos dicen y se levantan
para destruirnos, pero ¿quién contra nosotros? Nadie puede ponerse en contra nuestra y tener éxito. Ningún
demonio se puede levantar y tener éxito contra nosotros, sino vergüenza. El éxito está en mí porque yo estoy en
Dios. Si la omnipotencia de Dios está obrando en nosotros ningún enemigo puede derrotar el programa de Dios
en mí ni en ti. Lo que Él ha preparado para mí, nada inferior a Él podrá detener su mano, la mano del
Omnipotente sobre nosotros. El Padre lo dio todo por nosotros; dio a su hijo Jesús. Cristo es el grande y el
poderoso que llevó la humillación por mí para que ahora yo lo tenga todo. ¡ Gloria a Dios!
El Padre pagó el más alto precio por nuestras vidas; entonces, ¿por qué vamos a tener pérdidas? Quien se
mete con nosotros recibirá de parte de Dios su paga. No tenemos porque abatirnos si estamos dentro del Padre y
de ahí nadie nos puede sacar ni tocar. La incredulidad dice: ¿Cómo lo hará?, pero la fe dice: ¿Cómo no lo
hará?; ¿Cómo no ha de salir por mí, ni ha de cuidarme? El hombre de fe sabe que Dios siempre va a
moverse. Nadie nos puede acusar. Un hijo vive orgulloso del Padre.
Nadie nos puede acusar, porque Dios mismo nos justifica. ¿Quién se atreve a hacemos dañó? Jesús está
siemore intercediendo nor mí a la diestra del Padre. No tenemos nara nerder. aauí todo es! mnancia. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
