Mega Zoé
Estudio #0381Iglesia en las casas

Conoceré Al Dios De Jacob Y Lo Haré Mi Dios

Conoceré Al Dios De Jacob Y Lo Haré Mi Dios llama a caminar con sabiduría espiritual y buscar la bendición de Dios.

Antiguo TestamentoGénesis13 min lectura

¿Es Jehová tu Dios? Podemos hoy día llegar a la casa de Dios por muchas razones; porque tenemos

tribulaciones, por problemas, etc. Para muchos las cosas van y vienen y nada sucede con sus vidas. El ser

humano va y viene pero hay que allegarse a Dios porque Él es eterno y nos ha dado la maravillosa oportunidad

de una eternidad con ÉL Así que aunque existan muchas razones para congregarnos, en un momento dado se va

a conocer a Dios para lo que es. Cuando Dios se hace el Dios del hombre podemos observar su trato cada día.

Algunos tienen muchos dioses y hasta son dioses para sí mismos y por eso no pueden ver la grandeza de Dios.

Piensan que Dios es por un momento o por algunos días especiales, pensar así es equivocarse trágicamente.

Encontrar hombres que busquen a Dios de cerca no es muy común, porque la mayoría no ha reconocido

que Jehová es Dios. Él es el que mueve los cielos, la tierra, las nubes y quien nos hace respirar. La vida se

toma a la ligera y quien lo haga se puede perder para siempre. Cuántas cosas que podemos hacer para Dios las

de jamos de hacer. Vivimos más el día para nosotros que para Dios. Para algunos Jehová puede ser su Dios

porque les resolvió cosas en sus vidas. Pero, Pablo no amó mucho a Dios porque Dios le resolvió sino porque

Dios se hizo ¡ SU Dios! Pablo estuvo de cárcel en cárcel, en naufragios, en azotes, etc. Cuando él llegaba a

un pueblo se movían las murmuraciones, nadie lo quería y tenía que salir al escape. Con todo eso, Dios no le

resolvió tanto a Pablo como nos resuelve a nosotros hoy día. ¡Es tanto el amor de El por nosotros!

Conozcamos al Dios de Isaac, de Jacob y de Abraham y no a un Dios de fantasía creado a conveniencia.

Conozcamos a ese Dios y le daremos toda nuestra vida. Tenemos que conocer bien a Jehová para ir a donde Él

quiere y para que ninguna cosa nos ale je de Dios. La cabeza de Jacob estaba sobre una piedra. Tal vez Jacob

tendría 60 y tantos años, era un hombre maduro y puso una piedra para recostar su cabeza. Venía de caminar,

estaba cansado, iba huyendo de su hermano Esaú. Como pecadores nos buscamos muchos líos y nos vienen

esos momentos malos. Jacob estaba luchando por retener la bendición de su hermano. Pero en aquel momento

Dios no se le podía revelar a un hombre carnal. Por eso le llegó el momento de la soledad, el momento dificil.

Su madre lo envío le jos para protegerlo de su hermano. Era el Espíritu Santo el que lo empu jaba. Las

circunstancias en la vida son las que nos van enseñando y nuestro premio lo decidimos nosotros.

Dios no de ja nada empezado; El lo termina todo. Comenzó con Abraham para cumplir una promesa y

la terminó con Jacob. Jacob iba con temor; estaba huyendo, no llevaba ninguna visión. Cayó en muchas

trampas, pero estaba encaminado por la voluntad de Dios. Porque fue un hombre que escogió Dios. El iba para

algo desconocido y no entendía nada. Su hermano lo quería matar cuando su padre muriera. Pero lo que Dios

promete lo cumple en aquellos que le conocen y en quienes Jehová se ha hecho su Dios.

Dios no desampara al que llama. El hombre puede estar rebelde, pero Dios está en el tercer cielo, El es

Dios. El hombre puede hacer y deshacer, pero Dios es Dios. El no se preocupa por los años como nos

preocupamos nosotros. Lo que nos debe preocupar es hacer la voluntar de Dios. Podemos vivir rebeldes, pero

Dios seguirá dando órdenes para esta humanidad. A Dios no le dio pena de la almohada de piedra de Jacob. Lo

que a nosotros nos mueve a Dios no lo mueve. El sigue siendo Dios en su trono, nadie lo puede quitar de allí.

Podemos hacer y deshacer, pero no le podemos hacer nada a El; Dios está t;ranquilo tratando con nosotros.

A veces decimos que sabemos mucho y pensamos que estamos muriendo pero quien se mueve es Dios y

lo que nos tiene que bastar es tener una relación íntima con EL Dios no quiere muerte para nosotros sino que le

comencemos a conocer como Jehová Dios. El lo hace en su tiempo como El sabe hacer las cosas. Dios le dijo

a Jacob: "Y o soy Jehová" Dios le habló a Jacob, a Abraham, a Isaac que aquella tierra iba a ser para ellos. Es

la promesa de Dios sobre un hombre. Había escrito Dios para Jacob desde la eternidad. Escribió para nosotros

antes de la fundación del mundo. Dios conoce mi nombre, uno el de la tierra y el otro el de la eternidad.

Nadie se iba a oponer ni iba a dar muerte a Jacob, sino que se iba a cumplir todo lo que Dios había

establecido. A veces queremos salir del fuego antes de tiempo, pero mejor de jemos que el fuego queme de

nosotros la escoria. ¡Cómo le huimos a la incomodidad de la piedra! La bendición era para Jacob por lo tanto,

los tratos de Dios. Usó Dios a Rebeca para salir de aquel niño mimado, pues Jacob era un niño consentido de su

madre. Lo sacó Dios para revelársele y comenzó a traba jar y a dirigir su vida. Rebeca estaba completamente

ajena de quien era Jacob para Dios. Ella fue impulsada por la voluntad de Dios, no conocía que era el Espíritu

Santo que la empu jaba para llevar a este hombre a conocer la voluntad de Dios para su vida. Comenzó Dios a

traba jar con todo lo que era la astucia de Jacob para que comenzara a conocer a Jehová Dios.

Rebeca pedía la bendición de Dios para Jacob. Hay bendiciones para el manso, pero nos libre Dios de la

altivez. Versículo 15 Dios está con nosotros y lo que está malo Dios lo va a convertir en bien. El no nos va a

desampa rar. Dios convertirá para bien todas las trampas que se levantan en contra nuestra. Todo lo que parece

desgracia lo convertirá en bien para nuestras vidas. Caminará con nosotros, nos guardará de todo; no hay por

qué temer. Dios nos llevará a lo que son nuestras peticiones, donde está nuestro contentamiento. Ahí nos lleva

Dios. No nos dejará hasta que haya hecho lo que nos ha dicho. Traba jará en nosotros hasta que lleguemos a

hacer su voluntad. Se mete Dios en todo nuestro ser y comienza a sacar hasta que se cumpla lo que nos di jo.

No sabemos lo que Dios ha dicho de nosotros y ahí está el problema porque lo que El ha escrito de

nosotros está en el cielo y solo lo sabremos siendo empu jados por el Espíritu Santo. Busquemos en nuestras

rodillas lo que dice de nosotros. Jacob padeció mucho pero Dios iba a levantar una nación y lo iba a cumplir.

Tenemos que conocer a Jehová Dios porque El es quien traba ja en nosotros. Jacob di jo: "Ciertamente Jehová

estaba en este lugar y yo no lo sabía". El gran peligro es no saber que Jehová está. Cuando se vive de aquí

para allá, fuera de la comunión con Dios desconocemos ese trato con nuestras vidas. Jacob logró ver a su padre

otra vez, Esaú lo pudo perdonar y pudo vivir en paz y fue bendecido por Dios ya no por su astucia. Lo bendi jo

en todo, en hi jos, en posesiones y en riquezas. Había un pueblo y un hombre con destino. Dios preparó pozos y

bendiciones para su siervo Jacob. Y Jehová tendrá pozo para nosotros. Pero no tendremos pozos llenos si no

hemos semhrado_ Haz como Jacoh. oue hizo a Dios: TSlT Dios! Amén_

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz