Gabaón era un pueblo que se había unido y hecho parte de Israel. Josué 10:4 Dios había hecho promesa a
Abraham de conquista y dominio de la tierra prometida. Por tal razón Josué seguía conquistando aquellas tierras en
nombre de Jehová. Pero, cuando los gabaonitas se vieron amenazados por sus enemigos clamaron por ayuda a Josué
y Dios comenzó a trabajar a favor de Gabaón. Vers. 8 Jehová le había hablado a Josué, así que él estaba muy claro
de lo que estaba haciendo. Como Josué era discípulo de Moisés, en él había un espíritu de mucha disposición.
Josué no era perezoso, ni vago. Desde joven comenzó a aprender y a esforzarse. El siempre estuvo presente
trabajando constantemente con Moisés. Se levantó como un hombre trabajador, como una persona muy esforzada.
A veces Dios pide hasta nuestro sueño para que oremos, para que batallemos y luchemos. El que no lucha, el que
no batalla no obtiene nada, pero el que sí lo hace, como lo hizo Josué todo el tiempo puede ver y lograr muchas
cosas. A veces buscamos soluciones aquí y allá, pero de la única forma que alcanzamos y vencemos en nuestras
luchas es con la oración. No siempre se vence de un día para otro sino que en muchas ocasiones lo logramos en
años. Pero, siempre debemos conquistar, debemos hacer más, porque muchos con su pereza no vencen nada. La
vida es del que lucha y vence y hay mucho porque luchar. No nos podemos detener. Mientras más sufrimos en esta
carrera más batallamos. Mientras más desgastados estemos, luchemos y resucitaremos de eso orando.
En toda guerra hay que tener plena seriedad y darle dedicación. Si no lo hacemos nuestro enemigo nos alcanza.
Cuando sabemos hacia donde vamos y sabemos lo que queremos conociendo la voluntad de Dios entonces, tenemos
que estar batallando. Las guerras que luchamos a favor de otros como lo hizo Josué a favor de los gabaonitas deben
estar en todo nuestro sistem<L Hay vidas frágiles que necesitan que alguien pelee por ellos, por esas vidas batallamos
y guerreamos para que no se pierdan. Esos son tu familia, tus vecinos, tus amistades, tus hermanos en la fe, etc.
Dios le había hablado a Josué que la victoria iba a ser suya. Vers. 8 Aunque Dios se lo había prometido eso no
quitaba que había mucho que batallar y que no podían ser perezosos en la batalla. Adam Clark dice: "Cierto es que
Dios le había prometido a Josué y al pueblo, pero las promesas de Dios no están para h�cemos holgazanes sino
esforzados." Dios nos da, no para que nos echemos a dormir sino para que nos esforcemos y vayamos a buscar las
promesas de nuestro Dios. Siendo unos holgazanes nada vamos a recibir. Cuando nos esforzamos en la guerra es
hasta agonizar por completo. Poner todos nuestros esfuerzos es la orden. Así dejamos entonces de ser holgazanes
porque hemos sido personas esforzadas. Nos esforzamos en todo, nos levantamos en agonía en la oración. Hay que
luchar, pelear, rogar y es con mucho esfuerzo. El holgazán es el que no quiere trabajar porque le pesa el trabajo.
Cuando luchamos y nos desesperamos por lograr algo lo hacemos hasta agonizar.
A veces cuando venimos al Señor llegamos con las holgazanerías del mundo. Y de la única forma que veremos a
Dios es siendo personas dispuestas y luchadoras. Así es que vemos la victoria. Cada cual tiene sus batallas y su
guerra y tiene que ejercitarse en ellas. Pero tenemos que desprendemos de las holgazanerías. Cuando hay que
agonizar lo hacemos porque nos es necesario. Jamás gm1aremos una batalla siendo holgazanes sino levantándonos
en oración y en búsqueda. Hay promesas para los nuestros, pero se alcanzan guerreando, agonizando en la batalla.
Ser flojo es no mover la mano de Dios. A veces el vivir en tanta comodidad nos es mejor que dedicarnos por
completo para Dios, vivir para EL Tenemos que saber que hay unas promesas, que hay un pueblo que conquistar.
Esto no lo hacemos de la noche a la mañana, sino día tras día llevando una larga vida de oración y de búsqueda.
Vemos aquí en Josué uno de los mejores ejemplos de victoria por medio de la oración. Josué ora delante de todos
en un acto de fe y le pide a Dios que el Sol se detenga. El pudo pedir y Dios le contestó. No oró así por su capricho
sino porque había en él compromiso con Dios viviendo una vida de mucha dirección de Dios, con pocas
comodidades y mucho sacrificio. Detrás de Josué había una pasión, un amor, un deber, un compromiso con su
Señor de obediencia y fidelidad. Sabía Josué que tenía que pedir a Dios aunque había para él muchas promesas. Si
no sabemos donde estamos parados no vamos a conquistar. Tenemos que conquistar, por eso Dios prolongó ese día
de la victoria de Israel hasta la total derrota del enemigo. En ocasiones tenemos que ser atrevidos. La fuerza y la
pasión que había en Josué le hicieron hacer aquella oración para que la guerra se llevara hasta el final. Guerra que
no se lleva hasta el final es guerra que no se vence. Si nos levantamos y nos caemos es porque no somos guerreros.
Si no amamos, entonces ¿cómo será la vida? ¿Cómo vamos a mover la mano y ver la soberanía de Dios? Josué
necesitó prolongar las horas de la uz del Sol. Por eso pidió a Dios que detuviera el Sol en Gabaón, donde él estaba
guerreando. Así que, el que guerrea necesita la luz. No es lo mismo en la luz que en la oscuridad.
Josué tenía que vencer en aquella guerra ese día, no era otro día. Dios respondió a la oración de Josué y el Sol se
detuvo. Fue un hecho a favor de todos para que fuera historia. A los enemigos había que acabarlos. Lo que Dios
quiere es que batallemos hasta el final contra nuestro enemigo. Jehová les envió a los enemigos de Josué granizo del
Cielo y Josué los remató cuando regresaron. Hay que vencer al enemigo cuando regrese a continuar atacándonos.
No nos toca tratar de explicar u opacar los milagros de Dios sino glorificar a Dios en ellos. Necesitamos milagros
y ellos nos dejan ver que Jehová batalla con nosotros. De la única forma que vencemos nuestras batallas es viendo
los milagros de Jehová. Tenemos una espada para herir a nuestro enemigo que viene a matar. Guerreemos, pero no
cuando está oscuro porque el enemigo recobra fuerzas, viene más potente haciendo una maquinación perfecta,
descubre nuestra fragilidad, hace un estudio completo de nosotros y nos hace la guerra a nuestras espaldas para
matarnos a traición. El corazón de Josué era como el corazón de Moisés y éste tenía el corazón de Dios. Para poder
vencer y saber que Dios puede hacemos el día más largo para la batalla, tenemos que entender que Jehová escucha
nuestra voz. ¡Cuán importante es nuestra voz para Dios! ¿Conoce Dios tu voz? Dios atendió la voz de un hombre.
Entonces podrá atender nuestra voz cuando le pedimos por amor, no por nuestro propio beneficio, sino por otros. En
la luz vemos por donde viene el diablo. Cuando decimos las cosas tal cual son ganamos. Si no sabemos como el
enemigo pelea nos dañará. Hay que oler el plan del diablo. Por eso necesitamos que el Sol se detenga para ver con
claridad. Jehová pelea por Mega Zoé, llevamos todas las de ganar. Espera que le pidamos, que confiemos en Él,
entonces no vamos a salir derrotados sino montados en nuestros caballos, en total triunfo. La alegría y el triunfo lo
11ev::1mos nosotros en nnestr:.s m:.nos_ nor Aanel ane detiene el Sol n:.ra nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Sol, Detente En Gabaón Y El Sol Se Detuvo
Josué 10:11-14
“Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.”
Josué oró delante de todos en un acto de fe, y el sol se detuvo en Gabaón hasta que la guerra se llevó al final. Dios atendió la voz de un hombre esforzado, que no era perezoso ni oraba por capricho. Estos son los puntos para la semana.
- Gabaón se había unido a Israel, y cuando los gabaonitas clamaron por ayuda, Josué salió a pelear por ellos. Hay vidas frágiles que necesitan que alguien pelee por ellas: tu familia, tus vecinos, tus hermanos en la fe.
- Josué, discípulo de Moisés, no era perezoso ni vago: desde joven se esforzó. A veces Dios pide hasta nuestro sueño para que oremos. El que no batalla no obtiene nada, y no siempre se vence de un día para otro.
- Dios le había prometido la victoria, pero las promesas de Dios no están para hacernos holgazanes sino esforzados. Hay promesas para los nuestros, y se alcanzan guerreando y agonizando en oración.
- Josué no pidió por capricho: detrás de su oración había pasión, amor y un compromiso de obediencia y fidelidad, con pocas comodidades y mucho sacrificio. Guerra que no se lleva hasta el final es guerra que no se vence.
- El que guerrea necesita la luz. En la oscuridad el enemigo recobra fuerzas, estudia nuestra fragilidad y ataca a traición; en la luz vemos por dónde viene el diablo y le olemos el plan.
- Jehová arrojó granizo sobre los enemigos y Josué los remató cuando regresaron. No nos toca explicar ni opacar los milagros de Dios, sino glorificarlo en ellos: nos dejan ver que Jehová batalla con nosotros.
- Dios atendió la voz de un hombre. ¿Conoce Dios tu voz? Él la atiende cuando le pedimos por amor, no por nuestro propio beneficio sino por otros.
Escoge una persona frágil de tu familia o de tu vecindario, y esta semana pelea por ella en oración cada día, hasta el final.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Sol Se Queda Quieto
Josué 10:11-14
Para leer en voz alta con los niños
“Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: nunca hubo un día como aquel, porque Dios escuchó la oración de un hombre y peleó por su pueblo. Josué le pidió a Dios que el sol se quedara quieto en el cielo, ¡y el sol no se movió casi un día entero!
- Unos vecinos de Israel, los gabaonitas, estaban en peligro y le pidieron ayuda a Josué. Josué no dijo «ese no es mi problema»: fue a pelear por ellos.
- Josué no era vago. Desde joven trabajaba y aprendía al lado de Moisés. Dios usa a los que se esfuerzan, no a los que se quedan acostados.
- Dios le había prometido la victoria a Josué, pero igual Josué tuvo que pelear y esforzarse. Las promesas de Dios no son para quedarnos durmiendo.
- Josué necesitaba luz para terminar la batalla, porque en la oscuridad el enemigo se esconde y ataca por la espalda. En la luz de Dios se ve venir el peligro.
- Dios mandó grandes piedras de granizo sobre los enemigos. Lo malo que pelea contra Dios no gana, porque Dios es más fuerte que todos.
- Dios conoce tu voz cuando oras. Él escucha cuando le pides por otros, como Josué pidió por los gabaonitas.
¿Por quién necesitas pelear en oración esta semana?
Escoge una persona y ora por ella cada noche antes de dormir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
