Mega Zoé
Estudio #0388Iglesia en las casas

Sol, Detente En Gabaón Y El Sol Se Detuvo

Sol, Detente En Gabaón Y El Sol Se Detuvo enseña a perseverar en la oración y discernir la batalla espiritual.

Antiguo TestamentoJosué13 min lectura

Gabaón era un pueblo que se había unido y hecho parte de Israel. Josué 10:4 Dios había hecho promesa a

Abraham de conquista y dominio de la tierra prometida. Por tal razón Josué seguía conquistando aquellas tierras en

nombre de Jehová. Pero, cuando los gabaonitas se vieron amenazados por sus enemigos clamaron por ayuda a Josué

y Dios comenzó a trabajar a favor de Gabaón. Vers. 8 Jehová le había hablado a Josué, así que él estaba muy claro

de lo que estaba haciendo. Como Josué era discípulo de Moisés, en él había un espíritu de mucha disposición.

Josué no era perezoso, ni vago. Desde joven comenzó a aprender y a esforzarse. El siempre estuvo presente

trabajando constantemente con Moisés. Se levantó como un hombre trabajador, como una persona muy esforzada.

A veces Dios pide hasta nuestro sueño para que oremos, para que batallemos y luchemos. El que no lucha, el que

no batalla no obtiene nada, pero el que sí lo hace, como lo hizo Josué todo el tiempo puede ver y lograr muchas

cosas. A veces buscamos soluciones aquí y allá, pero de la única forma que alcanzamos y vencemos en nuestras

luchas es con la oración. No siempre se vence de un día para otro sino que en muchas ocasiones lo logramos en

años. Pero, siempre debemos conquistar, debemos hacer más, porque muchos con su pereza no vencen nada. La

vida es del que lucha y vence y hay mucho porque luchar. No nos podemos detener. Mientras más sufrimos en esta

carrera más batallamos. Mientras más desgastados estemos, luchemos y resucitaremos de eso orando.

En toda guerra hay que tener plena seriedad y darle dedicación. Si no lo hacemos nuestro enemigo nos alcanza.

Cuando sabemos hacia donde vamos y sabemos lo que queremos conociendo la voluntad de Dios entonces, tenemos

que estar batallando. Las guerras que luchamos a favor de otros como lo hizo Josué a favor de los gabaonitas deben

estar en todo nuestro sistem<L Hay vidas frágiles que necesitan que alguien pelee por ellos, por esas vidas batallamos

y guerreamos para que no se pierdan. Esos son tu familia, tus vecinos, tus amistades, tus hermanos en la fe, etc.

Dios le había hablado a Josué que la victoria iba a ser suya. Vers. 8 Aunque Dios se lo había prometido eso no

quitaba que había mucho que batallar y que no podían ser perezosos en la batalla. Adam Clark dice: "Cierto es que

Dios le había prometido a Josué y al pueblo, pero las promesas de Dios no están para h�cemos holgazanes sino

esforzados." Dios nos da, no para que nos echemos a dormir sino para que nos esforcemos y vayamos a buscar las

promesas de nuestro Dios. Siendo unos holgazanes nada vamos a recibir. Cuando nos esforzamos en la guerra es

hasta agonizar por completo. Poner todos nuestros esfuerzos es la orden. Así dejamos entonces de ser holgazanes

porque hemos sido personas esforzadas. Nos esforzamos en todo, nos levantamos en agonía en la oración. Hay que

luchar, pelear, rogar y es con mucho esfuerzo. El holgazán es el que no quiere trabajar porque le pesa el trabajo.

Cuando luchamos y nos desesperamos por lograr algo lo hacemos hasta agonizar.

A veces cuando venimos al Señor llegamos con las holgazanerías del mundo. Y de la única forma que veremos a

Dios es siendo personas dispuestas y luchadoras. Así es que vemos la victoria. Cada cual tiene sus batallas y su

guerra y tiene que ejercitarse en ellas. Pero tenemos que desprendemos de las holgazanerías. Cuando hay que

agonizar lo hacemos porque nos es necesario. Jamás gm1aremos una batalla siendo holgazanes sino levantándonos

en oración y en búsqueda. Hay promesas para los nuestros, pero se alcanzan guerreando, agonizando en la batalla.

Ser flojo es no mover la mano de Dios. A veces el vivir en tanta comodidad nos es mejor que dedicarnos por

completo para Dios, vivir para EL Tenemos que saber que hay unas promesas, que hay un pueblo que conquistar.

Esto no lo hacemos de la noche a la mañana, sino día tras día llevando una larga vida de oración y de búsqueda.

Vemos aquí en Josué uno de los mejores ejemplos de victoria por medio de la oración. Josué ora delante de todos

en un acto de fe y le pide a Dios que el Sol se detenga. El pudo pedir y Dios le contestó. No oró así por su capricho

sino porque había en él compromiso con Dios viviendo una vida de mucha dirección de Dios, con pocas

comodidades y mucho sacrificio. Detrás de Josué había una pasión, un amor, un deber, un compromiso con su

Señor de obediencia y fidelidad. Sabía Josué que tenía que pedir a Dios aunque había para él muchas promesas. Si

no sabemos donde estamos parados no vamos a conquistar. Tenemos que conquistar, por eso Dios prolongó ese día

de la victoria de Israel hasta la total derrota del enemigo. En ocasiones tenemos que ser atrevidos. La fuerza y la

pasión que había en Josué le hicieron hacer aquella oración para que la guerra se llevara hasta el final. Guerra que

no se lleva hasta el final es guerra que no se vence. Si nos levantamos y nos caemos es porque no somos guerreros.

Si no amamos, entonces ¿cómo será la vida? ¿Cómo vamos a mover la mano y ver la soberanía de Dios? Josué

necesitó prolongar las horas de la uz del Sol. Por eso pidió a Dios que detuviera el Sol en Gabaón, donde él estaba

guerreando. Así que, el que guerrea necesita la luz. No es lo mismo en la luz que en la oscuridad.

Josué tenía que vencer en aquella guerra ese día, no era otro día. Dios respondió a la oración de Josué y el Sol se

detuvo. Fue un hecho a favor de todos para que fuera historia. A los enemigos había que acabarlos. Lo que Dios

quiere es que batallemos hasta el final contra nuestro enemigo. Jehová les envió a los enemigos de Josué granizo del

Cielo y Josué los remató cuando regresaron. Hay que vencer al enemigo cuando regrese a continuar atacándonos.

No nos toca tratar de explicar u opacar los milagros de Dios sino glorificar a Dios en ellos. Necesitamos milagros

y ellos nos dejan ver que Jehová batalla con nosotros. De la única forma que vencemos nuestras batallas es viendo

los milagros de Jehová. Tenemos una espada para herir a nuestro enemigo que viene a matar. Guerreemos, pero no

cuando está oscuro porque el enemigo recobra fuerzas, viene más potente haciendo una maquinación perfecta,

descubre nuestra fragilidad, hace un estudio completo de nosotros y nos hace la guerra a nuestras espaldas para

matarnos a traición. El corazón de Josué era como el corazón de Moisés y éste tenía el corazón de Dios. Para poder

vencer y saber que Dios puede hacemos el día más largo para la batalla, tenemos que entender que Jehová escucha

nuestra voz. ¡Cuán importante es nuestra voz para Dios! ¿Conoce Dios tu voz? Dios atendió la voz de un hombre.

Entonces podrá atender nuestra voz cuando le pedimos por amor, no por nuestro propio beneficio, sino por otros. En

la luz vemos por donde viene el diablo. Cuando decimos las cosas tal cual son ganamos. Si no sabemos como el

enemigo pelea nos dañará. Hay que oler el plan del diablo. Por eso necesitamos que el Sol se detenga para ver con

claridad. Jehová pelea por Mega Zoé, llevamos todas las de ganar. Espera que le pidamos, que confiemos en Él,

entonces no vamos a salir derrotados sino montados en nuestros caballos, en total triunfo. La alegría y el triunfo lo

11ev::1mos nosotros en nnestr:.s m:.nos_ nor Aanel ane detiene el Sol n:.ra nosotros. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz