llny que vivir lu vida cristiana nunque nos cueste pesnres. aunque nos nlrihulemos. pero no hay nada mejor que
esas experiencias que vivimos, nuestras vivencias. David vivió todo tipo de conflicto y guerras en su vida. Peleaba
con osos, con leones y con los enemigos de su pueblo Israel. Era un guerrero. Peleaba por territorios, luchaba con
aquellos que lo traicionaban, tuvo que luchar aún contra sus propios h�jos y no menos diHcil, con su propia carne.
Salmos 19:12,13 En estos versículos vemos a David diciendo. ;.Quién conoce sus propios errores? Nos lihre
Dios de los que nos son ocultos y nos preserve de la soherhia pnrn ser f ntegros y estar limpios de rehcldfa. Ln
soberbia es un grnn peligro parn nosotros los que queremos pelear esta bntalla. Si la soberbia se cnsefioren Je
nuestras vidas viene la rebelión y de seguro que luego no hay integridad. Por eso, velemos por nuestros errores. Si
somos responsables de nuestra vida entonces tenemos que velar por lo que decimos, por lo que hacemos y por lo
que nos motiva a actuar de esta forma, etc. Podemos guerrear y luchar con miles de cosas, pero si no hemos
luchado con nosotros mismos, con nuestro yo, sería en vano.
En el día dificil que nos oiga Jehová. A veces en el día malo se llama a todo el mundo, pero no se llama a
Jehová en oración. No nos entretengamos por nadie. En el día de los conflictos, que muchas veces llegan en el
momento menos esperado, lo que Dios quiere es que miremos nuestros errores y muramos a la rebelión. De lo que
nos tenemos que cuidar siempre es que en nosotros no haya soberbia porque como vimos trae la rebelión.
Revelarse en contra de Dios es levantar la mano de protesta contra Dios. Jehová nos defenderá porque nuestros
conflictos están en nosotros mismos. Jehová nos defiende ·para que batallemos lo que tenemos que batallar. A
veces pensamos que nuestra lucha es con otro mortal, pero nuestra lucha es contra el mismo diablo que quiere
destruir nuestras vidas. ¡Qué bendición es saber que podemos orar en el día del conflicto! Ningún conflicto impide
que Jehová nos escuche. Él lo hace. Spurgeon decía: "La tribulación ruge como el trueno, pero la voz del creyente
puede ser oída por encima de la tempestad."
Nosotros hemos nacido para la guerra espiritual, pero a veces callamos la oración porque nos asustamos y
comenzamos a hablar y lo más fácil es llenarnos de soberbia y rebelión. Tengamos cuidado porque se va a ver lo
que hay dentro de nosotros. Dejemos la cobardía y el poner cara de víctimas. Tengamos cuidado porque la
soberbia está ahí y con ella no peleamos limpio. Con rebelión se pelea en silencio y se destruye a uno mismo.
Todo cobarde que no puede luchar se pone soberbio porque le echa la culpa a Dios. Entonces se rebela y comienza
la ira, el enojo y a hablar de su derrota. Nosotros vivimos en guerra, pero no en derrota.
El que cree y confía en Dios tiene un gran nombre en su boca: ¡Dios! Si dudamos sobre lo que Él va a hacer es
porque perdimos la fe. El impío duda de la ayuda del Cielo. Desde el trono sale lo que nosotros necesitamos y no
sale de la tierra. Nuestra oración llega primero al Hijo pasando por encima de millones de millares de ángeles,
traspasando el tercer cielo, por eso nuestra fe tiene que ser activa porque no estamos hablando con humanos sino
con Dios. Nuestra oración llega al tercer cielo y la respuesta sale del santuario de Dios. En rebelión no llegamos a
Dios. El trono es quien nos ayuda. Nuestra fe hace que vayamos al cielo a buscar respuestas en nuestro día malo.
Nuestra fe hace que venga el milagro, la contestación de lo que pedimos. Necesitamos ver a Dios obrar. Nuestra
fe es la certeza de lo que se espera y no se ha visto. Creamos en lo que Dios va a hacer. Él lo hace perfecto. No es
lo que vemos, sino saber que Dios hace a favor nuestro claro y preciso. Al estar convencidos tenemos fuerza para
pelear por medio de la fe en la oración. Dios no necesita nuestra mano, dejemos que sea Dios quien haga.
Los reyes de aquellos tiempos antes de ir a pelear iban y hacían sus ofrendas, sus holocaustos. Ellos tenían muy
claro lo que eran sus ofrendas. Nosotros debemos ser una Iglesia de ofrenda, de sacrificar alabanzas porque este es
el único sacrificio que a Dios le agrada; es una obligación de nosotros adorar a Dios.
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Hechos 10:4 Salmos 20:3 Haga memoria Dios de nosotros por nuestras oraciones y limosnas, porque no hubo
rebelión en nosotros sino que obedecimos el mandato. Sepamos oler lo que es la rebelión, la soberbia y no le
echamos la culpa a los demás. Seamos capaces de ver que se enseñoreó de nosotros la rebelión. La rebelión tiene
su pago porque ésta es en contra de Dios.
Juan 17:20, Romanos 8:34 Hebreos 7:25 Jesús ha de vivir siempre intercediendo por nosotros los que
hemos creído en Él, entonces, ¿por qué volvernos locos?, ¿por qué el desespero?, ¿por qué la falta de fe? Él hace
día tras día, no se cansa y le habla al Padre de nosotros.
Hebreos 7:26 Fue hecho más alto y sublime que los cielos, Él intercede de acuerdo a la necesidad que hay en
nosotros. Jesús tiene oración todos los días por nosotros. ¿En quién confiamos? No lo debemos hacer en carros ni
en caballos. Dediquémonos a confiar en el que está más alto y quitemos nuestros ojos de los carros terrenales para
ver al que es más alto, sublime, excelente. Nuestra fe es creer lo que no vemos, tocamos lo que es invisible. Lo
que Dios va a hacer con nosotros de acuerdo a lo que es su voluntad. Si desconfiamos de nuestro Sefior lo
deshonramos, pero quienes quedan mal somos nosotros y eso es bien peligroso. Mientras más lo honramos más
grande Él se hace. Tenemos que tener memoria de todo lo que Él nos ha librado día a día.
De acuerdo a cómo necesitamos así será nuestra oración y nuestros milagros. El que flaquea cae porque dejó de
creer y el enemigo se burla. No podemos caer ni flaquear. Que flaquee todo el mundo, pero nosotros no. Dios no
se ríe ni se esconde de nosotros en el día malo. No flaqueemos en la fe. Podemos estar luchando, pero no
flaqueemos porque después caemos y la gente se burla de nosotros y todo el mundo hace fiesta. Donde está la fe
Jesús sigue intercediendo por nosotros. Que caiga nuestro enemigo no nuestra victoria. Si estamos en pie somos
campeones y vamos a pisar el mundo, pisaremos la muerte.
Seamos campeones para derrotar al mundo, a Satanás, al pecado, a la carne bajo las plantas de nuestros pies
porque somos unos campeones de la fe. No podemos confiar en nosotros, pero sí en el Dios que nos llamó. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jehová Te Oiga En El Día Del Conflicto
Salmos 20:1
“Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda.”
David vivió todo tipo de conflicto, pero ningún conflicto impide que Jehová nos escuche. En el día malo no llamemos a todo el mundo: llamemos a Dios en oración, muramos a la soberbia y a la rebelión. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- David peleó con osos, leones, enemigos, traidores y hasta con sus propios hijos, pero no menos difícil fue pelear con su propia carne. Si no hemos luchado con nosotros mismos, con nuestro yo, todo lo demás sería en vano.
- La soberbia es un gran peligro para los que queremos pelear esta batalla: si se enseñorea de nosotros viene la rebelión, y luego no hay integridad. Velemos por lo que decimos, lo que hacemos y lo que nos motiva.
- A veces en el día malo se llama a todo el mundo, pero no se llama a Jehová en oración. Nuestra lucha no es con otro mortal sino con el diablo, y ningún conflicto impide que Dios nos escuche.
- Todo cobarde que no puede luchar se pone soberbio, le echa la culpa a Dios y se rebela; entonces vienen la ira, el enojo y el hablar de su derrota. Dejemos la cara de víctima: vivimos en guerra, pero no en derrota.
- Nuestra oración pasa por encima de millares de ángeles, llega al tercer cielo, y la respuesta sale del santuario de Dios. Por eso la fe tiene que ser activa: lo que necesitamos sale del trono, no de la tierra.
- Jesús vive siempre intercediendo por nosotros y no se cansa. ¿En quién confiamos? No en carros ni en caballos, sino en el que es más alto. El que flaquea cae porque dejó de creer; nosotros no flaqueemos.
La próxima vez que llegue un conflicto esta semana, antes de llamar a nadie o de quejarte, busca a Dios en oración y pídele que te muestre qué error tuyo tienes que mirar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Carros y Caballos
Salmos 20:1
Para leer en voz alta con los niños
“Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando tengas un problema, Dios te escucha y te defiende. David fue un guerrero que peleó muchas batallas, pero no confiaba en carros ni en caballos: confiaba en el nombre de Dios.
- David peleó con osos, leones y ejércitos. Pero una de sus peleas más difíciles fue contra lo malo que tenía dentro de él. Tú también tienes que cuidar tu corazón primero.
- El orgullo es creer que no necesitas a Dios ni a nadie. Cuando el orgullo entra, viene la rebeldía, y el rebelde termina haciéndose daño a sí mismo. Dios ve lo que hay en tu corazón.
- Cuando pasa algo difícil, muchos llaman a todo el mundo menos a Dios. Tú habla con Dios primero: ningún problema hace tanto ruido que Él no pueda oír tu oración.
- Cuando algo sale mal, no le eches la culpa a Dios ni a los demás, ni pongas cara de víctima. Mira qué hiciste tú, y pídele ayuda a Dios.
- Tu oración sube más alto que las nubes, hasta el trono de Dios, y de allí sale la respuesta. Cree que Dios va a obrar, aunque todavía no lo veas.
- Jesús ora por ti todos los días y nunca se cansa. Por eso no tienes que desesperarte: confía en Él, alábalo y no te rindas.
¿A quién llamas primero cuando tienes un problema?
Esta semana, cada vez que algo te salga difícil, detente y haz una oración cortita antes de hacer cualquier otra cosa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
