Mega Zoé
Estudio #0449Iglesia en las casas

Seré Prosperado En Todo Así Como Prospera Mi Alma

Seré Prosperado En Todo Así Como Prospera Mi Alma llama a vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo Testamento3 Juan4 min lectura

Esta vida que es muy corta. Aunque parezca larga, en realidad es muy corta si la comparamos con el tiempo que vamos a estar con el Señor durante el Milenio y la Eternidad. Luego de las bodas del Cordero regresaremos a esta tierra con un cuerpo glorificado para gobernar con Jesús por mil años. Apocalipsis 19: 9; 20: 6; 1 Corintios 15: 52,53 Presenciaremos muchas cosas que otros no podrán; veremos cuando Satanás será amarrado, encerrado en cautiverio por 1,000 años. Apocalipsis 20: 1,2 Veremos y participaremos de un reino de paz porque Jesús reinará a las naciones. Será el gobierno de nuestro Salvador, Jesús de Nazaret, el justo de los justos. A los 1,000 años Satanás será suelto y muchos de los hombres de esta tierra se revelarán junto a él y será la última y gran batalla y Dios acabará con ellos para siempre. Apocalipsis 20: 7 El Señor dará fin a esta tierra y el cielo se enrollará como un rollo y hará cielos nuevos y tierra nueva donde more la justicia para siempre. 2 Pedro 3: 13 Moraremos nosotros con Dios por la eternidad. Para lograr participar de semejante bendición y estar allí no podemos quedarnos necios ni torpes, hay que escuchar la Palabra para obedecerla. Primero que nada el hombre necesita una nueva vida en Cristo. En este mundo de maldad y pecado donde se violan las leyes de Dios a diario hay que arrepentirse del vivir de espaldas a Dios. Aceptando a Cristo somos perdonados, limpiados y separados del mal. Nos hemos separado del reino de Satanás quien gobierna en el mundo de pecado. Y nos hemos adherido al reino del Hijo de Dios, Jesucristo. Jesús vino para morir en la cruz y romper con toda maldición del pecado. Gálatas 3: 13 Así que de la única forma que podemos separarnos del mal y santificarnos para Dios es naciendo de nuevo. Naciendo del agua y del espíritu. Se refiere al bautismo en agua y al Espíritu Santo quien puede dar vida a nuestro espíritu. Luego nos da la capacitad y el poder espiritual para agradar a Dios y andar como Jesús anduvo. ¡Maravilloso! Pero, con el tiempo vemos que algunos creyentes se enfrían y no se distinguen de los que no creen en el evangelio. Dejan de ser una luz que alumbra a todos. Es moda decir "soy Cristiano", pero el que dice que tiene el amor de Dios en su corazón y no ama a su hermano es trasgresor de la ley de Dios. Es necesario que nos distingamos como miembros del cuerpo de Cristo. Muchos no se irán en el Rapto y cuando lleguen al Juicio del Trono Blanco será el lloro. El rebelde e insolente, el menospreciador de lo santo y que juega a la religión no entrará al cielo. ¡Qué pérdida! El Evangelio es para que seamos ejemplo de buenas obras y portadores del evangelio de poder para que este mundo no se pierda. Luego heredaremos la vida eterna. Todos tenemos propósitos en esta vida, tenemos anhelos, sueños y planes. La gente común solo se preocupa por la comida, por la ropa y por las muchas cosas materiales. Pero, Jesús dice que busquemos primero el reino de Dios y su justicia y el Padre se ocupará en proveernos lo demás. Seamos sabios como nos quiere Dios. En 3 Juan 1: 2 leemos del hermano Gayo. Juan le dirigía ésta carta. Gayo era un hospedador de los hermanos, era un gran cristiano. Había una buena relación entre ellos dos. Por eso, Juan le deseaba que fuera prosperado en todas las cosas y que tuviera salud así como prosperaba su alma. Todos deseamos y anhelamos cosas, pero si luchamos por ellas como lo primero en la vida podemos quizás lograrlas pero a un precio muy caro. Todo el mundo quiere salud dinero, amor y mantener su juventud. Luchan con afán y ansiedad por todo eso. Cuidado, nos podemos afanar por buscar esas cosas y descuidar nuestra alma. Nos tenemos que ocupar en prosperar nuestra alma primero, crecer en Dios y santificarnos, separándonos de lo que es inmundo y no conviene. Nosotros los cristianos podemos caer en el mismo afán y en ansiedad por lograr obtener algunas cosas materiales primero que nada y luego decir que no hay tiempo para orar, ni para ayunar, ni para ir a la iglesia. El tiempo está corto para todos. Que se abran los ojos de todos los creyentes y vean y conozcan los tiempos. El afán y la ansiedad pueden robarle a la gente la comunión y la vida de santidad. No nos afanemos como los gentiles, ocupémonos en lo nuestro, cumplamos el ministerio, hagamos la voluntad del que nos llama. La maravillosa verdad es que nosotros seremos prosperados en todas las cosas, tendremos salud y prosperaremos en todo, así como prospera nuestra alma. Seamos sabios y entendamos lo que Juan conocía y le deseaba a su hermano Gayo. Somos el pueblo de Dios, un pueblo escogido. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz