A algunos les gusta caminar en el Camino del Señor tratando de pagar la bendición por ellos mismos con sus esfuerzos humanos. Lo vemos por ejemplo cuando se piensa que si tenemos problemas, cuando lleguemos al culto no vamos a recibir ninguna bendición. Pero hermano, es la hora de entender de una vez por todas que nada viene del hombre de la tierra sino que todo viene de arriba y es para nosotros gratuitamente, por la gracia de Dios. Efesios 2: 8,9 Dios, sí nos lleva a perfeccionar su llamado en nosotros. Pero la bendición es nuestra gratuitamente. Así que no nos toca a nosotros perfeccionar a Dios en sus designios y en su voluntad.
Leemos en Hebreos 11:17 que por la fe Abraham cuando fue probado ofreció a Isaac su hijo para sacrificio. El que había recibido las promesas de una grande descendencia ahora por la fe devolvía al hijo de la promesa y se lo entregaba a Dios en sacrificio. Abraham estaba siendo probado. Para Abraham Dios planificó bendiciones y Dios las hizo realidad y luego le pidió que acabara por sí mismo con la promesa dada. Ésta prueba nos puede parecer extraña, pero no es nada extraña, Dios probaba la fe de quien sería el padre de la nación de Israel y padre de la fe de todos nosotros los que creeríamos como él. Dios no prueba a nadie que no tenga fe, porque lo de Dios no es destrozar al hombre. Las pruebas no son para volvernos locos. Dios estaba haciendo en Abraham un cambio, un perfeccionamiento de su fe y todo cambio le trae a la vida de uno una crisis. Así que nos podemos imaginar lo que sufriría Abraham durante los tres días que estuvo caminando con su hijo camino al monte. Pero, este hombre creía a Dios y estuvo activo en su fe. A Abraham se le había dado la promesa de tener una descendencia grande y no desmayaría en obtenerla de su Dios. Dios sostendría la promesa aun cuando Abraham estuviera muerto.
Vemos como es que Dios trabaja con su pueblo. No es por lo que nosotros pensemos, sino que es por las promesas que Dios hace. Dios hizo pacto con Abraham y lo cumpliría. Génesis 17: 4 Aun pase lo que pase, ese pueblo se sigue sosteniendo hoy día porque es la promesa que Dios dio a Abraham. Por eso Abraham tenía que obedecer y caminar adelante a sacrificar a su hijo, a sacrificar su bendición. Los pensamientos de Abraham serían de todo tipo, por eso su corazón estaba en mucho silencio, Dios le pedía lo que tanto amaba. Pero, ¿en qué manos están seguras nuestras cosas? ¿En las nuestras? ¡Claro que no! Dios lo hace todo bien. Muchas veces hablamos, opinamos y sugerimos, porque desconocemos como es Dios y nos fijamos más en la prueba. Parece que la prueba nos quiere asfixiar, pero ¿será que Dios quiere matar a sus hijos? ¡Claro que NO! La Biblia dice que el justo florecerá como la palmera y crecerá como cedro en el Líbano y que estamos plantados en la casa de Jehová. Salmos 92: 12,13 Así que Abraham esperaría alguna salida por parte del que le prometió.
Cuando crecemos en el conocimiento vemos las pruebas como algo pasajero. A muchos las pruebas lo que les hace es hablar y hablar. Pero, en Dios lo importante es que conozcamos lo que es la fe. La fe es la certeza de lo que se espera y no se ve, es esperar algo que es para uno. Hebreos 11: 1 El que tiene fe, camina el día de la prueba sin ningún miedo. Cuando Dios le pide a Abraham le pide la promesa devuelta, no le pide a Sara su mujer, ni su fortuna, ni su vida. Dios pide que tú le entregues lo que Él te ha dado por gracia. Dios le pidió su promesa. Tomó Abraham a su hijo, tomó el asno y lo equipó de comida. Se llevó a dos siervos y en su silencio emprendió su camino. Abraham iba caminando y mientras más afirmaba sus pies, mas fe tenía. Para saber cual era el monte Dios se lo diría en el camino. Estos siervos no tenían nada para consolar a su amo, no tenían nada que profetizarle a Abraham, no eran estudiosos de la ley como para darle una porción de la Palabra, eran solo unos siervos y de seguro que Abraham no les había dicho nada a ellos. Abraham dijo que regresarían. Tres días caminando y en ningún momento se deja ver que la fe de Abraham tambaleó.
Abraham era un profeta, hablaba directamente con Dios y sabía que tenía una prueba encima. Pero, sin fe es imposible agradar a Dios. Hebreos 11: 6 El diablo busca quitarnos la fe porque a Dios le agrada que la tengamos. Jesús quedaba maravillado con todo el que tuviera fe. Mateo 8: 10 Mientras mas fe Dios encuentre en nosotros más le agradamos. Si te haces un hombre o una mujer de fe sabrás que vas a agradar a Dios, por eso Abraham dijo: "Dios se proveerá de cordero para el sacrificio." Génesis 22: 8 Abraham sabia que a Isaac le faltaba largo camino en la vida. Dios quiere de su iglesia que entendamos como movernos en la fe creyendo en su grandeza para nuestro diario vivir.
El hombre decide si quiere o no a Dios. ¿Has decidido vivir con tu fe puesta en Él? Pareciera que Abraham no iba exactamente a llevar a Isaac a sacrificio, sino que iba lleno de fe a adorar a Jehová y para hacerle entender a Isaac sobre el Dios proveedor a quien él servía. Por tal razón, las Escrituras hablan sobre el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Los tres conocieron el adorar al Dios Poderoso creyéndole sin reservas. Jehová es Dios de vivos, no de muertos. Mateo 22: 32 La confesión de Abraham sobre la prueba era: FE, FE, FE. No era la prueba su fijación, sino la promesa que Dios le dio a su siervo. Dios multiplica según sus promesas. Ese Dios nos ha dado descendencia a nosotros también.
Más que la prueba, es la fe en Dios lo que debe ser nuestro modo de vivir. Es lo que debemos entender. Debemos conocer y vivir aferrados a las promesas, así nuestra fe va creciendo. De la única manera que alcanzamos las promesas es con una fe activa. Dios quiere que le conozcamos a Él, que le creamos. Aun Abraham muerto, se cumplen las promesas que logró alcanzar. Cuando Abraham escuchó la voz, se estremeció, porque era el Ángel de Jehová que le hablaba. El nombre de Abraham era grato en el cielo. No era cualquier voz, sino era el mismo cielo. ¿No es maravilloso? ¿Quién se atreve a dar el máximo? En los cielos los ángeles conocían a Abraham. ¿Te conoce el cielo a ti por tu fe? Eso es bien importante. Quien se provee sacrificio es Jehová, así que ¿de donde salió el carnero para el sacrificio? No lo sabemos, pero lo maravilloso es que fue así tal como Abraham lo creyó. La fe de Abraham hizo que Jehová proveyera. Las cosas del justo son sobrenaturales. Tomemos también nosotros lo que es nuestro. Tú y yo tenemos el mejor cordero. Jesús fue nuestro cordero. Hermano, Dios multiplica a los justos, no nos llama para destruirnos sino para bendecirnos. Pero, recuerda que tiene que ser con fe. Pide Jehová de nosotros que le creamos y eso haremos siempre. AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Señor Jesús Ya Pagó El Precio Por Mi Bendición
Génesis 22:1-18
“Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.”
La bendición no se paga con esfuerzo humano: todo viene de arriba, por gracia, y Jesús ya pagó el precio. Abraham, probado en lo que más amaba, caminó tres días sin que su fe tambaleara y vio a Jehová proveer. Estos son los puntos para la semana.
- Algunos quieren pagar la bendición con sus propios esfuerzos y piensan que, si llegan al culto con problemas, no recibirán nada. Pero nada viene del hombre: todo viene de arriba, gratuitamente, por la gracia de Dios.
- Dios probó a Abraham pidiéndole la promesa misma, el hijo que tanto amaba. Dios no prueba a quien no tiene fe ni quiere destrozar al hombre: la prueba perfecciona la fe, y todo cambio trae su crisis.
- Dios trabaja con su pueblo por sus promesas, no por lo que nosotros pensemos. Nuestras cosas no están seguras en nuestras manos sino en las de Dios, que lo hace todo bien aunque la prueba parezca asfixiarnos.
- La fe es la certeza de lo que se espera y no se ve. Abraham caminó tres días en silencio, sin nadie que lo consolara; mientras más afirmaba los pies, más fe tenía, y dijo que regresarían.
- Sin fe es imposible agradar a Dios, y por eso el diablo busca quitárnosla. Abraham no se fijó en la prueba sino en la promesa, y declaró: «Dios se proveerá de cordero para el holocausto».
- El Ángel de Jehová lo llamó por su nombre desde el cielo: el nombre de Abraham era grato allá por su fe. La pregunta es para nosotros: ¿te conoce el cielo a ti por tu fe?
- Nadie sabe de dónde salió el carnero, pero fue tal como Abraham lo creyó. Nosotros tenemos el mejor cordero, Jesús, que pagó el precio. Dios nos llama para bendecirnos, pero tiene que ser con fe.
Cuando llegue la prueba, no te quedes hablando de ella: busca una promesa de Dios en su Palabra, apréndetela y confiésala con fe cada día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Carnero en el Zarzal
Génesis 22:1-18
Para leer en voz alta con los niños
“Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Abraham confió en que Dios mismo iba a dar el cordero que hacía falta. Abraham caminó tres días hacia el monte con su hijo Isaac, y allá arriba Dios le mostró un carnero enredado por los cuernos en un zarzal.
- Las cosas buenas de Dios no se compran ni se ganan portándose perfecto. Dios te las regala porque te ama. Eso se llama gracia.
- Dios le pidió a Abraham lo que más quería: su hijo Isaac. Fue una prueba muy difícil, pero Dios no quería hacerle daño, sino hacer crecer su fe.
- Abraham caminó tres días en silencio. Nadie le daba ánimo, pero con cada paso confiaba más. Y dijo: «Volveremos», porque creía que Dios cumpliría su promesa.
- Cuando Isaac preguntó dónde estaba el cordero, Abraham no se quejó. Dijo: «Dios se proveerá». Sin fe es imposible agradar a Dios, y el diablo quiere quitártela.
- El ángel llamó a Abraham por su nombre desde el cielo. Allá lo conocían por su fe. ¿Te conocerán a ti en el cielo por confiar en Dios?
- Jesús es nuestro cordero: él ya pagó el precio por nosotros en la cruz. Dios no nos llama para hacernos daño, sino para bendecirnos, si le creemos.
¿Qué cosa difícil te está pasando ahora?
Esta semana, cada noche, dile a Dios en voz alta: «Yo confío en que tú vas a proveer».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
