Algunos de ustedes se me han acercado en estos días y me han dicho "Pastora quiero que me perdone, quiero hacer; quiero cumplir mi compromiso con Dios." Esto es lo mejor que nos puede suceder. Comprender lo que significa "todo pasará" en Cristo, aquí es donde comienza la bendición.
I Ap. 21:1-8 La segunda muerte, los que vencieron no la van a tener; eso si el Señor no viniere antes que nosotros sí tengamos una primera muerte. Pero si el Señor viniera esta noche y somos salvos, seremos elevados. Muchos piensan que el Cielo es difícil de alcanzar, pero yo(la pastora) creo que sí se puede alcanzar. Estaba escuchando hoy un programa (aclarando que yo no lo escucho para seguirlo, sino para poder traer a la iglesia donde está la apostasía) y comentaba diferentes situaciones en las que él (el moderador del programa) estaba dando a entender que algunos ministros estaban haciendo negocio en las iglesias (como condenaba Jesús en los Evangelios) engañando al pueblo. El seguimiento del creyente a estos tipos de comentarios, lo lleva a la contienda y la discordia. Esto se convierte en entretenimiento para la iglesia y no permite que se puedan alcanzar las promesas. El Espíritu se va porque su principio es el amor y la paz. La contienda y las pasiones vienen de nuestras coyunturas, de nuestras entrañas y de lo profundo de nuestro ser. Nos olvidamos que nosotros luchamos por un mañana y que no es el presente lo principal en nuestras vidas. Seguirán enseñando en la televisión la apostasía y engañarán a muchos, las emisoras seguirán pidiendo millones y no se estará predicando a Jesucristo. Un porciento de los predicadores de hoy enseña prosperidad, no discuten los versos para que las personas no anhelen el rapto. Ellos educan a la iglesia para que se mueva en el espíritu de los negocios, cuando sabemos que esta habilidad no la poseen todos. Su predicación se basa en cuentos y mencionan a Dios para apoyar ese cuento que no es la Palabra. Pero la promesa de Dios de que se nos dará un cielo y una tierra nueva cuando todo esto haya pasado, continúa vigente para el que venciere. A la Palabra no se le puede quitar un versículo y de ahí hacer una doctrina, las Escrituras enteras apoyan un versículo. Por eso tenemos que ir a esa Palabra todos los días.
Juan estuvo desterrado en la isla de Patmos. Había mucha soledad en él; no había allí las mejores condiciones de prosperidad, era un tiempo muy difícil donde ya no estaba aquel día grande de Pentecostés. Se le terminaron los milagros a Juan. Todo pasa; si él se hubiese apegado a lo material, hubiera dejado a Jesús. La Palabra dice: "el hombre es como la flor, hoy es y mañana deja de ser." Miserable de nosotros que nos apegamos a la carne, nos apegamos a todo sentimiento y decimos que es amor.
Para lo que tu vives; ese trabajo, la casa, el carro, los hijos, eso será lo que te traerá el desengaño de tu vida, donde pones tu afán y empeño ahí serán las lagrimas y el dolor. Cuando tu y yo descubramos esta realidad, que la vida no es eterna ni lo que la rodea, amaremos su voluntad.
II "El mar no existirá más" Dicen los teólogos que el mar no existirá más porque es un símbolo de inseguridad y tempestad, maldad, traición y rebelión. Este queda excluido de la Ciudad Celestial, donde habrá un mar de cristal, una ciudad santa, la nueva Jerusalén. Luego de toda la tribulación y de los mil años; entonces bajará del cielo esta nueva ciudad para aquellos que no se han apegado a esta tierra. La Palabra dice que en medio de los hombres moraba el Tabernáculo para el tiempo de Moisés; y a los cuatro lados vivía el pueblo. Así será la nueva ciudad, será un lugar santo donde no habrá pecado. No habrán lagrimas, ni muerte, ni más clamor, ni más dolor: no habrá porque desesperarse. Allí serán hechas las cosas por el mismo Dios.
III El que venciere heredará estas cosas y yo seré su Dios y será llamado mi hijo. ¿Conoces los derechos de un hijo? Los que han negado la Iglesia no tendrán los mismos privilegios que aquellos que han vivido negando la carne. Esta herencia solo le corresponde a los que lucharon y se mantuvieron firmes.
Cuando Juan escribía este libro tal parece que se detuvo y Dios le tuvo que decir: escribe. Aquel era un tiempo de persecución para los cristianos, pero tú y yo no tenemos esa persecución, ni gobernantes que nos azoten. Somos libres de predicar la Palabra. Para ser fuerte físicamente necesitamos un cuerpo saludable, de la misma manera para tener un espíritu dispuesto. Tenemos que crecer en fe, en oración y en búsqueda de Dios. La Iglesia del Señor no es cobarde, hay lágrimas, pero de gozo, de gratitud a Dios. El cobarde no puede ser fiel y cae en incredulidad. Según tu crees te será hecho. Nuestra fortaleza crece cuando le creemos.
"Si te allegas a Él, es para que le creas"
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
