No es nuestra capacidad humana sino el llamado que Dios nos ha hecho. Hoy día un ministro no es como en los tiempos de Pablo. Hoy los ministros se dejan ver como amuletos de suerte. Muchos han llegado a pensar que un ministro está para traer bendición y no lo ven como un siervo de Dios y representante de Dios en esta tierra. Nosotros también hoy como en la época de Pablo representamos a Dios. En aquel tiempo de Pablo y Timoteo las cosas eran diferentes. Para un ministro era muy difícil porque tenía muchos problemas. Por tal razón, Pablo le amonestaba a Timoteo su discípulo, en un carácter muy íntimo, como también nos amonesta a nosotros, los "Timoteos" de estos tiempos, sobre nuestro "Llamamiento Santo", el cual tenemos de parte de Dios. Por eso hay que cuidarlo, vivir en santidad y entender que el mundo no es parte nuestra.
Pablo estaba involucrado completamente en lo que era su llamamiento. Si estamos en el Evangelio tendremos muchas aflicciones porque estamos inmersos en lo que es el sufrimiento. Cada persona vive su vida, Dios nos da una vida y nos ha preparado a cada uno. Lo que Él quiere para nosotros es individualmente. Nadie trabaja y vive en lo mismo. No todos tenemos el mismo llamado. Así nos debemos ver, como personas individuales, cada uno para trabajar en lo que Dios quiere. Pablo estaba preparado en muchos sacrificios. Le llegaba a dar un consejo a Timoteo sobre cuánto debía cuidar su estómago. Cuan asustado podría estar Timoteo en cuanto a su responsabilidad de conservar con mucho cuidado la enseñanza que había recibido de Pablo.
Nuestro llamamiento es Santo y como tal tenemos que conservarlo para toda nuestra vida. Pablo estaba detrás de Timoteo cuidándolo, velándolo todo el tiempo. Tenemos que dar cuenta de nuestro llamado. Pablo estaba muy conciente de que un día tendríamos que presentarnos delante del Tribunal de Cristo para rendir cuentas. Al ser humano no le gusta dar cuenta porque le gusta hacer las cosas de acuerdo a su voluntad, de acuerdo al ánimo, pero cuando tenemos un llamamiento santo no es de acuerdo a nuestro ánimo sino de acuerdo al amor, a la fe y a la obediencia. Esto era una sobrecarga sobre el cuerpo de Timoteo. Muchos le habían dado la espalda a Pablo por eso le escribe a Timoteo. Timoteo era un hombre llamado por Dios. Cuando tenemos llamado no podemos darle la espalda a lo que es santo. El llamado es algo sagrado que está sobre nosotros. Cuando éste está sobre nosotros no hay nada que nos lo pueda quitar. Se podía ver que para los que le dieron la espalda a Pablo lo mejor era entonces volver atrás porque al unirse a Pablo iban a tener muchas preocupaciones, por tal razón lo mejor era alejarse y mantenerse limpios de preocupaciones. Timoteo sabía muy bien lo que era el discipulado. Pablo le exhortaba a soportar las aflicciones del Evangelio de acuerdo al poder de Dios. Poderoso es Dios que nos llamó. Pablo le habla muy claro a Timoteo que participaría de las aflicciones del evangelio según el poder en Dios. Dios no es pequeño, pero nosotros si lo somos. Él tiene mucho poder. No son nuestras fuerzas para hacer sino nuestra gran resistencia, porque nosotros podemos resistir y Dios será el que hará. Nosotros no sabemos hacer nada, todo es de acuerdo al poder y a la capacidad de Dios y no es a la nuestra. Bienaventurados nosotros que siendo pequeños y limitados tenemos el poder en el Dios que nos llamó.
Pablo le dice a Timoteo que si algo es grande y honorable es en lo que él estaba participando, en las aflicciones por Cristo. Somos personas honorables cuando participamos en las aflicciones. Tendremos aflicciones y tendremos que luchar. En las nubes no podemos vivir. Sufrir por Cristo es la gloria más sublime a la que un ser humano puede llegar en este mundo. Dios nos llama, escoge y en muchas ocasiones hay aflicciones que tenemos que vivirlas y padecerlas. No podemos huir porque si lo hacemos entonces no somos puros sino cobardes y al que es cobarde se le quitan los honores. Nosotros somos soldados de primera fila porque a los valientes se les envía a la primera fila. Mientras no lo experimentemos seremos desconocedores del poder de Dios. ¿Cómo entonces vamos a ver cuando se manifiesta su poder en nosotros en proporción a nuestra necesidad? ¿Cómo veremos cuando Dios abre puertas, cierra puertas y nos libra de tanto mal? El poder está en Dios. Nuestra carga puede ser del momento, pero nadie nos abrumará. De la única forma que podemos tener ganancias es luchando. Mientras no descubrimos las cosas todo parece llevarnos de aquí para allá. Mientras estamos luchando quienes estamos dando duro somos nosotros. Todo el que guerrea conquista su casa. Hasta que no comencemos a vivir lo que es la batalla nunca vamos a ganar ninguna. No hay nada que temer. Tenemos que dejar de huir y comenzar a experimentar las aflicciones para conocer el poder de Dios.
La razón de nuestra existencia es que somos salvos, que se nos llamó con un llamamiento santo y que como Pablo le exhortó a Timoteo que fuera diligente y valeroso así tenemos que responder a Dios cuando nos llama porque tenemos un llamamiento santo. Un llamado no es fiesta. ¿Cuánto nos damos al llamamiento santo? En el llamamiento tenemos que ser diligentes y valerosos. Dios nos salvó, nos liberó del poder del pecado, del mundo y de Satanás. Somos escogidos desde antes de la fundación del mundo, ya Dios había pensado en nosotros. Entonces ¿por qué no dejamos el poder de Dios manifiesto en nuestras vidas? No lo hacemos porque no estamos dispuestos a las aflicciones. Dios se hace grande, pero tenemos que saber que tenemos que estar involucrados en lo que son las aflicciones de este evangelio. El valiente se involucra hasta padecer. Esto no es por la obra nuestra ni por lo bueno que seamos sino porque Él nos escogió y nosotros somos quienes decidimos, si o no. El quiere que respondamos a este llamado sin ninguna condición ni precio.
Somos para Él especiales, porque antes de los tiempos eternos nos escogió. Entonces no podemos permitir que ningún demonio nos hable y nos diga que no servimos porque tenemos un llamamiento santo y tenemos que responderle aquí en la tierra a ese llamamiento. Dios guardará nuestro depósito para aquel día que estemos delante de Él. Grande y poderoso es ese Dios en quien hemos creído.
Pablo aconsejaba que sostuviera la forma de la palabra que había aprendido. Esta palabra no es para lucir al oído sino para reargüir, enseñar y exhortar. Los días declaran quién es amigo, el de un amor puro. Así ningún esfuerzo es carga sino deleite. En el llamamiento que nos ha dado Dios, quizás nos tendremos que quedar solos, pero eso no quiere decir que Dios nos de la espalda. Siempre hará en nosotros, es su promesa. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Un Llamamiento Santo
2 Timoteo 2:1-13
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”
No es nuestra capacidad humana, sino el llamado que Dios nos ha hecho. Como Pablo amonestaba a Timoteo, nos amonesta a nosotros, los «Timoteos» de estos tiempos: el llamamiento es santo, hay que cuidarlo, vivir en santidad y entender que el mundo no es parte nuestra. Estos son los puntos para la semana.
- Un ministro no es un amuleto de suerte que está para traer bendición: es siervo de Dios y su representante en esta tierra. Nosotros también, como en la época de Pablo, representamos a Dios.
- No todos tenemos el mismo llamado. Dios nos da una vida y nos prepara a cada uno individualmente, para trabajar en lo que Él quiere; así nos debemos ver.
- Tenemos que dar cuenta de nuestro llamado ante el Tribunal de Cristo. El llamamiento santo no va de acuerdo al ánimo, sino de acuerdo al amor, a la fe y a la obediencia.
- No son nuestras fuerzas para hacer, sino nuestra resistencia: nosotros resistimos y Dios es el que hace. Bienaventurados nosotros, que siendo pequeños y limitados tenemos el poder en el Dios que nos llamó.
- Sufrir por Cristo es la gloria más sublime. El que huye de las aflicciones no es puro sino cobarde, y al cobarde se le quitan los honores; mientras no las vivamos, desconoceremos el poder de Dios.
- Un llamado no es fiesta. Dios nos escogió antes de la fundación del mundo, no por lo buenos que seamos, y quiere que respondamos diligentes y valerosos, sin ninguna condición ni precio.
- Que ningún demonio nos diga que no servimos. Sostengamos la forma de la palabra que aprendimos; quizás nos toque quedarnos solos, pero Dios no nos da la espalda y guardará nuestro depósito.
Identifica una aflicción del evangelio de la que has estado huyendo, y enfréntala esta semana confiando en el poder del Dios que te llamó.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Soldado de Primera Fila
2 Timoteo 2:1-13
Para leer en voz alta con los niños
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un buen soldado de Jesús aguanta lo difícil y no se distrae, porque quiere agradar al que lo escogió. Pablo le escribió eso a Timoteo, un joven que Dios había llamado para servirle.
- Dios te llamó a ti también. No porque seas el más fuerte o el más bueno, sino porque te escogió desde antes de que el mundo existiera.
- Dios no le da a todos el mismo trabajo. A cada niño le tiene algo especial que hacer para Él, y no tienes que copiar lo que hace otro.
- Servir a Dios no depende de si tienes ganas ese día. Se sirve por amor y por obediencia, y un día todos le vamos a rendir cuentas a Jesús.
- A los soldados valientes los ponen en la primera fila. Cuando algo difícil llega por seguir a Jesús, no huyas: el que se esconde de la batalla nunca ve cómo Dios pelea por él.
- Tú eres pequeño, pero Dios es grande. No son tus fuerzas las que ganan: tú aguantas firme y Dios es el que hace el trabajo fuerte.
- Si algún día te sientes solo por hacer lo correcto, recuerda que Dios nunca te da la espalda. Esa es su promesa.
¿Qué cosa difícil te da miedo hacer por obedecer a Dios?
Esta semana, escoge una y hazla con valentía, como un buen soldado.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
