El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad y Él nos quiere tomar para Él; es como decir que le pertenecemos. Jesús iba a venir a la tierra en un cuerpo de una persona con una naturaleza humana en una mujer en la que no había nada sobrenatural. La naturaleza divina es Dios. Esta mujer halló gracia delante de los ojos de Dios. Cuando el Espíritu Santo llega a la vida del que quiere servir a Dios es para tomarlo, para poseerlo. Cuando el Espíritu Santo toma a alguien es porque lo manda el Soberano Dios, ya no nos pertenecemos a nosotros mismos sino al que le posee. El Espíritu Santo vino, tomó a aquella mujer y vino a morar en su vientre con naturaleza divina. Ésta no se había contaminado de pecado, conocía la ley, había conservado su cuerpo en santidad, había sido escogida por Dios para sus propósitos.
Es fácil dejarse llevar por lo que dice éste o aquel, pero muchos no quieren ser guiados por el Espíritu Santo. El Creador vino a nacer en un cuerpo natural, humano, se convirtió en un embrión con una naturaleza de alguien común y corriente solamente por la manifestación del poder de Dios. Un cuerpo santo para que naciera un salvador para que hiciera el milagro para la salvación de nuestras almas. Hoy día Dios escoge cuerpos para que el Espíritu Santo llegue y haga los propósitos de Dios en nuestras vidas. Cuando Dios nos mira del Cielo debemos hallar gracia delante de Él. Estar llenos del Espíritu Santo es para que constantemente estemos viviendo en Él y nos revele los secretos del Cielo. Cuando hay contaminación el Espíritu Santo no puede estar. Dios necesita nuestra naturaleza humana para usarnos. El poder de Dios no está en nuestras fuerzas sino en Él.
A veces creemos que pudiéramos organizar lo que el Padre ha establecido, somos atrevidos, pero siendo nosotros tan mortales el Padre nos ha escogido para hacer a través de nosotros lo que ya Él ha establecido. es Dios es quien se encarga de la tierra y de la vida. No es meramente que Él nos escogió para ir al Cielo sino para lo que Dios planificó en la tierra para nosotros cumplirlo. Dios no buscó multitudes sino que llegó a una mujer con una naturaleza humana para que se mantuviera santa delante de Él para el Dios grande hacer.
A lo que el Espíritu Santo nos quiere tomar no hay porque volverse locos sino estar tranquilos para lo que Él está dispuesto a hacer por eso busca nuestra naturaleza humana. Cuando Dios quiere hacer en nuestras vidas nos preguntamos como se preguntó María: "¿Cómo será y cuando? Necesitamos un milagro del Espíritu Santo. El Cielo planificó confiando en nosotros. El confía que nosotros nos vamos a dejar guiar por Él, porque el Espíritu Santo nos ha tomado para nunca dejarnos. No sabemos de mañana, pero de hoy sí y como ha salido hoy saldrá mañana. Él busca un corazón sencillo, a alguien dispuesto para Él hacer. Tenemos que hallar gracia delante de los ojos de Jehová y conservarnos puros.
El poder del Altísimo iba a cubrir a aquella mujer y es el mismo que nos cubre a través del Espíritu Santo para dirigirnos. ¿Qué Dios busca y quiere de nosotros? Lo que el Padre quiere para nuestras vidas nos sería imposible en este cuerpo humano, pero de la única forma es que el Espíritu Santo nos tome. El Dios poderoso de la Trinidad se convierte en un Salvador, se convirtió en un embrión, en un cuerpo humano. Cuan grande es lo que puede suceder en una persona que busca a Jehová. Lo primero es hacer la voluntad de Dios, es la sumisión para lo que Dios nos ha escogido. El Espíritu Santo se encargará de su obra en nuestras vidas.
María tuvo una sumisión total a lo que era la voluntad de Dios. Cuando en nosotros está el fuego de hacer lo que Dios quiere nuestros pies son ágiles y llegamos lejos. Con una hermosa sumisión María se entregó al Señor para el cumplimiento de sus propósitos. El problema hoy día es que se carece de sumisión y se vive en mucha altivez. Le venían grandes responsabilidades y persecuciones pero a ella no le importaba. Nuestro problema es que queremos agradar a todo el mundo. Mejor es amar lo que Dios ha puesto en nuestras vidas. Se cumplieron los propósitos de Dios en su vida y no puso ningún tipo de oposición al ángel. Si Dios nos llamó Él se encargará de obrar, de curarnos, de hacer en cada detalle. El Dios que llama envía al Espíritu Santo para que posea y se haga cargo de todo. Si tanto es nuestra entrega así el Padre enviará al Espíritu Santo.
María estuvo expuesta al peligro y lo peor que le tocó vivir fue ver a su hijo morir en la cruz como si fuera un vil pecador. Todo llamado que Dios nos ha hecho es difícil. Todos sus días, sus momentos los tenía puestos en su corazón y para nosotros poder llevar esto que es difícil tenemos que estar llenos del Espíritu Santo. La guianza del Espíritu Santo viene a nosotros y podemos ver lo que el Padre quiere. Cuando alguien está lleno del Espíritu Santo y llega a algún sitio también el Espíritu Santo llega y lo llena todo. Dios nos ha escogido y lo difícil es movernos en eso porque el temor afecta nuestras vidas. Es por falta de búsqueda, porque el pensamiento nos agobia y esto detiene que el Espíritu Santo se mueva. El Espíritu Santo se quiere mover, hablarnos, guiarnos para llevarnos a hacer. A María se le dijo "bendita" por haber creído. Entonces en ella estaba la manifestación del Espíritu Santo en su vida y el Salvador en su vientre. Busquemos ser benditos del Padre. Benditos son los que creen que se cumplirá lo que Dios ha hablado. La elección de Dios quiere decir que podemos tener una corona de felicidad y a la misma vez una cruz de angustia. La inquietante realidad es que Dios no escoge a una persona para darle tranquilidad, comodidad ni disfrutes egoístas sino para una misión que va a requerir de nosotros todo la mente, el corazón y las fuerzas. Así es cuando Dios escoge a una persona para usarla. Cuando Dios nos usa nuestra vida ya no es igual que antes.
Si estamos llenos del Espíritu Santo nunca la voluntad de Dios nos puede hacer daño. Las sombras de la vida están iluminadas al saber que también ellas están en el plan de Dios. Así que lo que padecemos, la sombra de las persecuciones y lo que nos toca vivir también están en el plan de Dios para nuestro crecimiento. Hay que estar lleno del Espíritu Santo. Jesús no llega para hacernos la vida fácil sino para hacerse grande en nosotros los hombres. En una muerte, en un problema, no está la derrota porque grande y poderoso es el Dios a quien le servimos. El Espíritu Santo quiere tomar control de nosotros para lo que Él quiere de nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
