Cuando pasamos exitosamente nuestras pruebas, entonces somos más profundos. En muchas ocasiones no sabemos lo que hay dentro de nosotros. Los actos son los dicen lo que hay dentro de nosotros no las pruebas. Dios quiere trabajar en ti y en mí porque somos sus hijos. Job vivió con todo su deseo de estar bien delante de Dios, pero Dios quería trabajar con él. Por eso lo probó. Dios quiere trabajar en nuestras vidas, Él no se ha detenido. Hay cosas que Dios quiere que aprendamos. Una ALEACIÓN es cuando distintos materiales se funden para formar uno solo. En nuestras vidas hay muchas cosas que se funden, pero en nosotros tiene que haber solo oro y no escoria. La escoria es el material sin valor que viene mezclado con el oro y que hay que removerlo por medio del fuego intenso. Aún cuando en nosotros hay muchas cosas juntas, solo tiene que brillar el oro. Por eso, en todo lo que es el proceso de nuestras vidas se podrá ver si hay oro o no lo hay. No podemos tener mezcla de otros materiales. Hemos de ser oro, por eso es necesario que se salga lo que se ha añadido a esta materia prima. Quien saca en nosotros para que haya oro es el mismo Dios. Nosotros tenemos nuestra justicia, pero la mejor justicia es la de Dios y para eso tenemos que orar y llevar su sentir.
Dios trató con Job, sabía la capacidad de él. Conocer a Dios es para temblar. Es Dios con nosotros. Él quebranta cuando quiere y hasta que Él quiere. Dios trabaja en nosotros hasta que Él ve el producto final. Dios estaba trabajando con Job igual como con todo hombre o mujer que quiere bendición. Dios no se ha cansado de trabajar en nuestras vidas y no se va a detener. Cuando llegan las pruebas se las podemos achacar a cualquiera, pero si vivimos una vida santa, cuando éstas llegan, Dios será quien nos dará también la salida. Aprendamos a ver a Dios obrar en nuestras vidas en mansedumbre porque sino se enseñoreará de nosotros la murmuración. Cada uno decide cómo ha de caminar y eso va a decir lo que es nuestro futuro. Cuando la prueba haya pasado seremos más profundos gracias a ellas. El oro sustituirá, dominará todo lo demás. El oro nada lo domina, se puede derretir pero no desaparecer. Sin embargo, el fuego si hace desaparecer la escoria.
Si tenemos una profunda relación con Dios, vivimos en Él y Él en nosotros como sucedía con Job. Bueno es llorar cuando se está en pruebas. Nuestras luchas son hasta que encontramos a Dios y entendemos que no somos como Él quiere. Dios comienza a formarnos a su manera. Si Job no encontraba a Dios no podía presentar su queja. Dios nos cuida y nos lanza a grandes pruebas y por ahí nadie puede meterse ni tocarnos. Como en el proceso sacamos nuestra escoria Dios nos protege. Él sabía de qué estaba falto Job. Cada cual con Dios. El problema es que en nuestras pruebas buscamos quien nos consuele, cuando es tan sencillo buscar la humillación en la soledad. Es lo único que puede producir bien en nuestras vidas. Busquemos a Dios. Al fin y al cabo Job iba a aprender. Dios sacaría de él el oro, no iba a haber otro material, ninguna escoria. Esto es lo que Dios quiere con nosotros. Debemos aprender a como caminar, movernos, qué es lo que debemos alcanzar y hasta donde tenemos que llegar. Job tubo que pasar su prueba, su proceso interior en su santificación. ¡Cuánta escoria hay en nosotros! ¡Está calladita, que si no fuera por la prueba no se sabría lo que hay!
Tenemos una larga vida para santificarnos. Este camino no es para todo el mundo sino para aquel que decide que sin santidad nadie verá al Señor. Hebreos 12: 14 Cuando Dios venga a buscar a su pueblo, será a hombres y mujeres que brillen como el oro. No podemos irnos con ningún tipo de escoria, por eso tenemos que entrar por el proceso que tenemos que vivir. La Palabra de Dios es la que nos alimenta para que en el día de la prueba podamos salir. Job no tenía miedo de la enfermedad. Él sabía que Dios probaría su camino y saldría como oro. ¡Cuánto hemos de amar a Dios! Estemos dispuestos a amarlo como lo amó Job. Dios nos ha dado palabra, pero la tenemos que guardar más que lo que es la comida, cuidarnos de nuestros placeres, de todo aquello que nos llena solo por momentos. Prefiramos perderlo todo que desobedecer a Dios.
Dios le da mandamiento al hombre. Cuando logramos amar al señor ya nadie tiene que empujarnos. Aquí nadie ni nada nos puede hacer feliz. Lo que Dios quiere hacer, ¿quién lo podrá cambiar? Las pruebas son para quemar la escoria. Los designios de Dios son inmutables, nadie los puede cambiar. Dios lo sabe todo, no tiene consejeros. Él quiere lo mejor para nosotros. Él determina lo que hemos de vivir y nadie nos puede quitar su bendición. ¿Por qué luchamos y contendemos con Dios? Él no nos va a pedir permiso para lo que va a hacer en nuestras vidas. Lo que tenemos que hacer es vivir mansos. Él quiere lo mejor para ti, después de la prueba te dará lo mejor. Nosotros necesitamos a un Dios poderoso para vencer a nuestro enemigo, por eso en el momento de las pruebas Él quiere que salga la escoria de nosotros. Dios es el que prueba y es el que dice: "Basta ya". Hay que tener los pies firmes en este camino. Job atesoraba la palabra. En ella es que Dios nos habla. Seamos capaces de amar su palabra y ver que Dios mueve sus labios en cada versículo. ¿Miramos en ella para considerarla? ¿La abrimos para edificarnos o para contender? Se escribió para cada momento de nuestras vidas. No para contender. En cada persona hay un trato de Dios. Nadie puede explicar la prueba. Miramos alrededor y no lo que está dentro. Nuestra solución es Dios. En nuestras pruebas vayamos a Dios. Él nunca nos ha dejado, nosotros sí, porque cerramos la palabra y nuestras rodillas se paralizan para orar. Lo que vivió Job Dios lo había determinado, lo nuestro también Dios lo ha determinado. A veces nuestras pruebas son situaciones del presente que no se trabajaron bien. Lo que son las pruebas no las podemos vivir en pleitos.
¿Qué ha determinado Dios para nuestras vidas? Él lo implementará. Dios sabe las imperfecciones que hay en nosotros y por amor a nosotros nos insta a crecer. Lo que se queda estancado es agua podrida y parásitos. El día de los quebrantos se nos quitan los placeres, nos sentimos en sequedad y oscuridad interior. Entonces nos despoja de todas las imperfecciones y crea la virtud que tenemos que tener. Lo que es la codicia se convierte en sencillez, la ira en contentamiento y se le da gracias a Dios por lo que se tiene.
Para ser profundos en la vida necesitamos las pruebas para poder tener humildad, sencillez, gozo y paz. No podemos entender nuestras pruebas, pero confiemos en que el que nos ayuda y si Él quiere las puede detener, pero no lo hace. Nadie nos puede explicar nuestras pruebas, pero confiemos que Él nos sacará a victoria. No miremos el sufrir sino que Dios es quien controla toda nuestra vida para lo mejor. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
