Mega Zoé
Estudio #0512Iglesia en las casas

Me Cuidaré De No Menospreciar Las Cosas Santas

Me Cuidaré De No Menospreciar Las Cosas Santas enseña a vivir en santidad.

Antiguo Testamento1 Samuel6 min lectura

Cuando Jehová nos llama no nos olvidemos de santificarnos. A veces parece que hacemos de esta vida como si fuera un juego. Tenemos que vivir en santidad para hacer todo lo que hemos querido hacer. Si no hemos alcanzado otras cosas es porque no nos hemos santificado. La santidad no es igual que la salvación. La salvación se obtiene en el momento que nos entregamos a Jesús, pero la santidad es durante todos los días de nuestras vidas. Si Dios nos escogió es para que comencemos ese proceso de la santificación. A veces en nosotros hay grandes afanes, pero si algo nos debe preocupar es separarnos para Dios. Cuando desconocemos lo que nos corresponde hacer vivimos con muchas malas costumbres.

Santificar significa separarse. Para que todo lo que hay en nosotros entre al proceso de una disciplina. Esto no es un conocimiento de la noche a la mañana sino de acuerdo a cómo dejamos que Dios nos vaya llevando. Quien no vive en santidad no cabe en la Iglesia. Mientras más nos queremos acercar a Dios y que Él no use, ser efectivos cuando vamos a predicarle a alguien, tenemos que saber que estamos separados para Dios. La santidad nos lleva a hacer lo que nos corresponde. Cuando entramos delante de Dios dejamos ver si somos o no somos. Mientras más nos acercamos a Dios más debemos tener santidad. Cuando comencemos a desarrollar nuestro espíritu para vivir en santidad, vamos a marcar nuestro día.

Nuestro corazón es bien traicionero y nos quiere llevar a no amar la santidad y va dirigiendo nuestra vida, pero debemos considerarlo solo para que envíe sangre a nuestro cuerpo. Tengamos cuidado. Mientras más nos acercamos a Dios más nos vamos santificando para lo que somos en la vida, para amar la dirección de Dios y ser mansos. El hombre que se ha santificado muere a todo lo que es la murmuración. Mientras más mansos somos más Dios se santificará en nosotros y nos usará para lo que Él quiere. Sin santidad nadie verá al Señor. Hebreos 12: 14 Cuando Dios nos toma nos prepara, nos va a dirigir a las cosas santas.

Los Filisteos robaron el Arca a los Israelitas. Deciden tenerla, pero no les fue bien porque al tener lo santo sin santidad no le va a ir bien a nadie. El tenerla les estaba causando tumores, grandes problemas y juicios y ellos sabían de donde venían, así que devolvieron el Arca. 1 Samuel 6: 5 Cuidado cuando no nos hemos mantenido en santidad porque llegan las ratas y los tumores. Ellos desconocían con quien era que se estaban enfrentando. Por miedo a los juicios de Dios quisieron hacer lo mejor posible. Cada cual hacía de acuerdo a lo que había en su pensamiento. Estaban metidos en lo santo. Si queremos ser administradores de lo santo sin santidad nos enfermamos y esto es bien peligroso. Ellos reconocieron y dieron honor al Arca.

A veces se provoca lo que malo nos pasa, sean juicios de Dios o meros accidentes. Jehová trata con nuestras vidas fuertemente y si somos verdaderos vamos a poder resistirlo, pero si no, no. Los filisteos estaban probando quien era ese Dios. Prepararon unas vacas y una carreta y pusieron lo santo, el Arca en ella. Vs. 7-9 Jamás una vaca podría dirigir un carro y nadie las iba a guiar porque los Filisteos se escondieron a ver lo que sucedería. Sin santidad no nos podemos meter en lo santo. Ellos pensaron que las vacas se iban a ir detrás de sus crías, pero Dios iba a dirigirlas a ir en contra de su inclinación o instinto natural. Un pueblo debe ser santo. No podemos ir dirigidos por nuestros instintos. Dios estaba dispuesto a hacer un milagro para guiar aquellas vacas a donde tenían que ir. Las vacas llegaron hasta al campo de Josué en Bet-semes, guiadas por Dios. Vs. 6: 14 Aquellas vacas no podían hablar, opinar y el problema nuestro es que nosotros sí lo podemos hacer, porque opinamos mucho. En vez de decir: "Jehová, llévame a lo santo" y allí sacrificarnos y gastarnos.

Las vacas con su yugo desconocido no sabían que iban hasta Judá y así es Dios con nosotros porque los territorios de Jehová, Él los conoce y allí nos lleva. A Dios le interesaba Israel. Cuando Dios envía a una persona a la obra misionera deja todo para hacer la voluntad de Dios. Los verdaderos creyentes están preparados para el servicio y para el sacrificio. Los hombres de Bet-semes se regocijaron al ver el Arca y así somos nosotros cuando Dios nos llama, pero debemos ser buenos administradores. A veces nos gusta tener lo santo para exhibición propia sin sacrificar nuestras vidas. Nosotros somos la leña y las vacas para que se nos sacrifique. Para lo que Dios nos llamó no es fácil, por eso Dios nos pide que nos santifiquemos. Somos buena leña para el sacrificio. Los de Bet-semes no trataron el Arca como cosa santa y ahí es que viene el dudar de los hombres en la tierra. Miraron dentro del Arca y eso estaba prohibido. Lo santo nunca queda expuesto para todo el mundo. Ellos no le dieron la importancia que tenía el Arca. Aquel era el lugar santo que Dios había escogido. Cuando nos metemos en lo santo le tenemos que dar el lugar que merece porque si no hay muerte.

Hay que saber la responsabilidad de tener lo santo. Es por eso que se pierde cuando nos metemos en ello sin darle el debido honor y respeto. No se debe desear lo santo para tan solo regocijo del alma sino que hay que prepararse en santidad para saber la responsabilidad que esto conlleva, enmudecer, llegar donde tenemos que llegar, para allí ser la leña y las vacas sacrificadas. Vs. 6: 14 Busquemos la santidad porque nosotros somos los que tenemos que ser sacrificados. Debemos uncir nuestros lomos para llevar lo santo en nosotros. A veces vamos aflojando el lomo y pensamos que vamos a tener la misma recompensa y nos equivocamos. Para cargar lo santo hay que sacrificarse, tener pérdidas y la dirección de Dios para que nadie nos engañe.

El pecado de la humanidad y de aquella gente se debió a la ambición y al desconocimiento de lo que es prohibido por Dios. Nosotros no tenemos que estar conociéndolo todo porque en Dios hay muchos misterios que son solo suyos. Deuteronomio 29: 29 Mirar dentro del Arca constituyó para aquel pueblo un gran pecado porque menospreciaron las cosas santas. Mirar dentro del Arca es lo que procedía de una opinión menospreciadora de parte de ellos. Se menosprecia lo santo cuando no hay santidad. Santificaron a Eleazar para tratar con las cosas santas. Lo santo no se mira con ojos impuros. Lo que sucedió con todas aquellas muertes fue la justicia de Dios por no tomar las cosas santas debidamente. La muerte no estaba en el Arca sino en menospreciar lo santo. Debemos tener toda diligencia al hacer lo debido, para poner el Arca en decente posición y acomodarla con todo el respeto y reverencia. A lo santo se le da un buen lugar con respeto y reverencia. Profanar lo santo es un gran peligro. Seamos santos y amemos lo santo dignamente. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz