Dios trabaja con nosotros todos los días y podemos ver su misericordia. Cuando Dios trabaja con nosotros crecemos en temor a Él, comenzamos a ser personas temerosas para con Dios, a vivir como Él quiere que vivamos. Esto es si queremos irnos con Jesús cuando Él venga a buscar a su pueblo. Los temores de esta tierra; como los son el temor al fracaso, a los accidentes, a que los hijos nos dejen, etc van pasando según vamos conociendo el temor hacia Dios. Comenzamos a desprendernos de éstos cuando Jehová viene a ser primero.
Todo ser humano ha de ser probado. Las pruebas nos hacen crecer y ver más allá. Cuando Dios nos prueba es para ver cómo vamos a actuar en el momento y saber cómo somos cada uno. Cada cual reacciona de distintas formas aun siendo probados en lo mismo. Cuando estamos metidos en pruebas es porque Dios quiere que vayamos directamente a Él. Tenemos solamente un mediador, a Cristo. No debemos buscar nunca a un humano para que sea mediador entre nosotros y Dios. Dios quiere que entre nosotros y Él no haya ningún mediador sino que vayamos directamente a Él a través de Jesús. Ser fiel es principio de Dios y no del hombre entonces seamos fieles a Dios siempre, seamos obedientes. Temer es bueno porque nos va a tener en alerta para el cumplimiento de nuestros deberes, reglas, nuestro comportamiento. Podemos tambalear cuando viene el enemigo pero nos sostenemos en Dios. Él quiere que seamos capaces de decir Dios es nuestro temor.
Dios se presenta como el Dios de la ley delante del pueblo. Quiere que estemos llenos de temor hacia Él para que cuando llegue el momento de la prueba no pequemos. Somos probados porque Dios quiere que crezcamos y seamos más firmes. Dios quiere que vivamos estas pruebas caminando para crecer. Dios está para enseñarnos día tras día a través de las Escrituras para ir delante de Dios y no ser llevados por lo que está a nuestro alrededor. El nos ha preparado moradas, sitio donde vamos a vivir.
Si alguien nos conoce y sabe quienes somos es Dios. Nosotros tenemos que depender totalmente de Él. Porque, ¿de quién nos vamos a agarrar? Tenemos que depender de Él en nuestros días de escasez, de abundancia, de alegría o de tristeza, todo viene de Él. Las pruebas nos hacen crecer en paz y madurar. Nadie puede trabajar por nosotros. Por eso tenemos que depender de Dios, descansar, vivir para Él porque el que trabaja con nosotros es Él. Dios no se cansa en trabajar con nuestras vidas. A veces queremos tomar un receso de Él y buscar un apoyo en alguien, pero Dios quiere que dependamos de Él, que descansemos totalmente en Él.
Cuando nos convertimos buscamos a alguien para apoyarnos, pero Dios quiere que sepamos quién es Él, que haya en nosotros temor para que no pequemos. Lo mejor es que Jehová sea nuestro Dios. No comencemos a apoyarnos en el hombre porque cuando comenzamos a apoyarnos más en el hombre nos olvidamos de Dios y cuando vienen las circunstancias quien nos puede socorrer. Lo único que podamos hacer es en oración el uno por el otro. Si hemos creído en Dios entendemos que hay momentos de estar en soledad con Él. No dejemos de encerrarnos nuestro rato a solas con Dios porque Él quiere bregar con nosotros directamente.
Génesis 22:1,2 Dios probó a Abraham. Él sabía sus deberes. A veces vivimos tan apegados a la gente. Nosotros no sabemos el día que Dios nos prueba. Abraham sabía caminar en prudencia, no iba a pecar. Como tenía comunión con Dios iba a ser fiel. Mientras nos mantenemos en comunión con Dios le somos fieles, pero a veces le somos más fieles al hombre que a Dios. El hombre y la mujer que temen a Dios se mantienen fieles. El temor que le tenía Abraham a Dios le permitía estar sereno. La prudencia tiene que ser parte nuestra siempre.
Abraham tenía que entender que Dios le probaba porque tenía que demandarle algo. Nuestro temor va a evitar que pequemos contra Dios y eso va a probar cuanto lo amamos. Dios le pide a Abraham lo único que tenía. No le pidió corderos, sacrificios porque Abraham tenía demás, era un hombre próspero, pero Dios le pide su único hijo. Cuando Dios nos prueba no vayamos a donde nadie sino a Él. En nuestras pruebas es Dios y nosotros, nadie más. Dios sabe hacia donde nos lleva. Estemos alertas para que podamos abrir los ojos. Abraham entendía que ese era su deber en ese momento para con Dios. Era su deber responder porque estaba alerta, no pecaría y sería fiel. No se peca por la tentación sino porque no se le tiene temor a Dios.
¡Cómo se murmura y se pelea en el momento de la prueba! Cada cual tiene que pasar su prueba. Abraham puso su cabeza muy en alto. Cuando Dios le habla se levanta muy temprano, prepara sus asnos y tomó sus siervos, a su hijo, la leña, porque no podía haber holocausto sin leña, e iba a degollar a su hijo, pero Dios le vio y le dijo que conocía que temía a Dios. Abraham no se rehusó a la prueba. No huyamos en la prueba porque ésta nos va a seguir toda la vida. A veces creemos que lo que Dios nos ha demandado es difícil.
Juan 6:5 Dios sabe lo que va a hacer, pero nosotros desconocemos. De Jesús es el poder por eso tenemos que temer a Dios para no pecar. Cuando Dios demanda no es el hombre sino el poder que viene de Él y no de nosotros. Mientras más Dios nos prueba más Él tiene que salir por nosotros, pero nosotros tenemos que demostrar cuanto le amamos. Por eso mientras más nos metemos en soledad con Él más lo vamos a conocer. Dios nos prueba para ver si somos fieles a sus deberes. Jesús estaba probando a Felipe. Jesús sabía que el milagro lo iba a hacer Él. En ese momento se iba a dejar ver cuanto Felipe creía o no. Desde antes de fundarse la tierra ya estaba escrito ese día cuando Felipe sería probado.
Hechos 16:23, 24 Cuado Dios nos prueba para sufrir queremos soluciones, pero cuando nos toca las tenemos que sufrir. Los azotes de Pablo fueron muchos. A veces nos preocupa lo que la gente piense. A Pablo le tocó lo que era el sufrir, es saber que Dios lo pidió para probarlo.
Santiago 1:4 Debemos saber que las pruebas que hemos pasado fueron para que nuestra fe fuera probada. Si en verdad decimos que tenemos fe sabemos que vamos a ser probados por Dios y no por el hombre. Cada cual va a demostrar si es o no porque al fin y al cabo quien prueba es Dios. Nuestras pruebas nos dejan ver la realidad que hay en cada uno y todo lo que se es capaz de hacer para no caer. Tenemos que entender que las pruebas que nos llegan no son nuestros enemigos sino los amigos para desarrollar el carácter que tenemos que tener como cristianos. Las pruebas nos llenan de paciencia, nada nos ahoga sino que nos vamos a reír porque vamos a conocer la paciencia y el poder de Dios en nuestras vidas. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
