Podemos medir cuanto conocimiento tenemos según la medida de nuestro temor a Dios. También lo sabemos según hacemos su voluntad conduciéndonos como él nos dirige y cuánta es nuestra confianza en Él. Lo que hay de Dios en nosotros le debe provocar a otros aun sin que hablemos. Mientras más vamos adquiriendo conocimientos más vamos temiendo. Al no tener conocimiento de Dios no vamos a poder glorificarlo. Cuando glorificamos a Dios lo magnificamos, lo exaltamos y le damos el reconocimiento a su ser. A Él es el honor entonces a Él es a quien alabamos.
Cuánto era el conocimiento de Dios en aquella mujer llamada Ana, lo dejó ver en su carácter, en sus hechos. La gloria que le damos a Dios es a la vez nuestro consuelo y ánimo para seguir hacia delante ante lo que se está viviendo. Mientras más lo adoramos y bendecimos será para nuestro bien. Nuestra alabanza hace que Dios se acerque a nosotros. ¿Cuán profundo somos adorándole? Se lo dejamos ver a Él precisamente cuando lo adoramos. En nuestros momentos malos nuestro sacrificio es la alabanza que le damos, porque Él se merece la gloria. Porque es por Dios que lo hacemos no es por nuestro estado de ánimo. Mientras más lo alabamos en nuestra adversa situación, en nuestros problemas, dejamos ver que lo amamos, así que le alabamos con todas nuestras fuerzas. Mientras más vamos creciendo en conocimiento vamos a saber quién es Dios. El que quiere ganancia tiene que saber que tenemos que crecer en conocimiento.
Ana estaba en grandes aprietos, quería un milagro de Dios y sabía a quién clamaba. Ella entendía que de Jehová es el poder. Cuando nosotros sabemos que de Dios es el poder es porque hemos adquirido sabiduría y que comenzó a entrar a nuestras vidas toda información divina. Ana sabía que Dios le contestaría. Cuando hay necesidades en nuestras vidas éstas nos llevan a la oración y cuando la oración ha sido contestada es porque hemos ejercido la fe, sabemos que vamos a tener una respuesta a lo pedido y por eso damos adoración al Dios que nos escucha y que le hemos creído. Cuando nosotros tengamos burla sobre nuestras vidas sepamos que Jehová ha escuchado nuestra oración. El mundo vive con muchas peticiones, pero el que tiene conocimiento es el que vuelve a glorificar a Dios.
Lucas 17:15 Jesús sanó a 10 leprosos, pero solo uno volvió a glorificarlo porque Él había hecho un milagro. Nosotros no podemos tener nada por nosotros mismos, nuestra capacidad es muy frágil y por algún lado se agrieta porque nuestras fuerzas no están en nosotros sino en el Dios grande y poderoso. Aquel leproso que volvió dejó ver el conocimiento que hay en el hombre cuando glorifica a Dios. En aquel tiempo los leprosos no podían estar cerca de la demás gente, pero aquellos 10 hombres se enteraron de que Jesús estaba pasando por allí. Unos buscaron para su conveniencia, pero uno solo tuvo entendimiento y glorificó a Dios. Ellos sabían que en Jesús podía estar el milagro que necesitaban y luego de ser concedido el milagro, ya tenían lo pedido. Pero solo uno volvió, regresó al Señor y glorificó a Jesús haciéndose una nueva criatura, poniendo su confianza en Dios y comenzó a caminar de otra forma postrándose a los pies del Maestro dándole gracias.
A veces se nos olvidan las cosas por las que hemos clamado. Cuando conocemos a Dios más nos vamos a gastar, lo vamos a glorificar y entonces más Él va a descender y estaremos bajo su gloria. A veces tomamos la palabra de nuestros enemigos como si fueran verdad, pero tenemos que saber que nuestro Dios poderoso seguirá contestando nuestras peticiones. Nosotros no haremos como los que querían solamente una sanidad personal, sino que tengamos una sed de conocimiento de Dios. Mientras más aprendemos menos la gente nos burlará. El buscar que nos humillemos es para que no se multipliquen en nosotros las palabras de grandeza y altanería. Nosotros tenemos que buscar el conocimiento de Dios para no ser engañados.
Cuando hay ayuno y oración Dios lo oye y contesta por aquello que es nuestro aprieto, por nuestra necesidad y por lo que necesitamos que Dios obre. A veces se juega con las palabras, pero el que lucha tiene que saber que no puede multiplicar palabras de grandeza con su boca sino que glorifica a Dios. Nosotros como Iglesia no podemos multiplicar palabras de grandeza y altivez sino glorificar a Dios para que lo que falta por hacer Dios lo haga. El que conoce a Dios le da gloria. Dios nos seguirá bendiciendo, pero si algo como iglesia debemos hacer es cerrar nuestras bocas porque aquello que se exalta en rivalidad, en rebelión se levanta contra Dios. Seamos sabios y temamos a Dios. El que conoce a Dios lo glorifica.
El amor es sufrido y hay muchas necesidades en nuestras vidas. Por eso, quien solamente nos puede contestar es Dios y tenemos que reconocer que el Dios de todo saber es Jehová. Podemos hablar y hablar, pero debemos cerrar nuestra boca para reconocer que el Dios de todo saber es Jehová. Se puede hablar, pero quien conoce lo que hay en nosotros es Jehová y delante de todo su saber toda palabra parece arrogante.
El que tiene el conocimiento de Dios no se deja llevar por las palabras arrogantes que se están hablando. Cada cual busca lo suyo propio. Conservemos el conocimiento de Dios en nuestras vidas. Nosotros como iglesia nos cuidamos. Seamos como Ana. El más sabio es Dios. Y ese Dios maravilloso nos da y muchas veces le damos la espalda. Si el hombre cree puede decir como dijo Ana: "Porque el Dios de todo saber es Jehová y a Él toca el pesar las acciones". Él es más sabio y conoce la intención del corazón. El no conocer a Dios no es bueno para nosotros, pero conocer al Dios que nos contesta lo que le pedimos, es para glorificarle con toda nuestra mejor alabanza. El diablo quiere quitarle la alabanza que es para Dios. Alabemos a Dios todo el tiempo. Si algo el diablo disfruta es que no le demos alabanza a Dios. A Dios le toca pesar nuestros actos no a nosotros. Toda acción debe ser pesada. Donde nadie ve, eso lo pesa Dios y Él sabe por qué lo hace. El Dios de todo saber es Jehová. No nos creamos sabios por nosotros mismos, echemos a un lado las ínfulas de grandeza y la altivez y sea a Él a quien demos la gloria por siempre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
