El Dios a quien le servimos es un dador alegre. Nosotros tenemos necesidad de un Dios que sea dador porque nos conviene. Nosotros somos limitados por eso necesitamos a un Dios dador, por tal razón seamos dadores alegres. 2 Corintios 9:7 Había un gran hombre que en su tiempo había sido muy generoso, pero al pasar el tiempo comenzó a restar lo que daba. Luego, su vida fue en decadencia. El diablo trata de que no lleguemos a la iglesia para que no haya conocimiento y muramos. Cada uno dé como propuso en su corazón como dice la Palabra. Aguadilla es uno de los pueblos que más ha recibido del evangelio, pero aún Dios bendiciéndolo como lo hace, aún así muchos están siempre llorando y quejándose. Esto no debe ser así. Un justo no puede ver las cosas igual que los demás. Cuando nosotros hemos tomado la decisión de convertirnos al Señor tenemos que entender que el Dios que nos ha dado de igual manera pide de nosotros. Nosotros nos adoctrinamos de acuerdo a la Palabra porque ella nos enseña, nos dirige y nos llena de conocimiento para no perecer. Si carecemos del conocimiento perecemos lentamente. Hay muchos temas que pueden ser placenteros y hermosos a nuestros oídos, pero hermano, no vivamos solamente para disfrutar. En este camino se lucha con lágrimas y se recoge con regocijo, no es solo lo placentero lo que buscaremos sino lo provechoso para nuestras vidas. Porque mientras conozcamos todo lo que es la Escritura lo tendremos todo en nosotros, ya que tenemos a un Dios justo. No podemos dar con tristeza ni por necesidad. Lamentablemente, dar no es lo propio del ser humano sino todo lo contrario. Nosotros como pueblo tenemos que ser conocedores de todo lo de Dios. En las Escrituras encontramos muchos temas hermosos que nos edifican y consuelan, pero no todos ellos son promesas. A veces buscamos la Escritura para nuestra conveniencia. La Palabra de Dios en muchas ocasiones no nos hace reír sino que nos redarguye. Ella es útil desde Génesis hasta Apocalipsis porque por su poder trae claridad a nuestra vida. Por eso tenemos que aprender de ella. Dios ama al que da con alegría. Cuando damos con tristeza no se llega a ningún lado. Si como iglesia rehusamos a esta Palabra y no tuviéramos una participación en lo que se está hablando, entonces alguna grave enfermad brotaría en la iglesia. No se puede permitir tal cosa. Como Dios nos bendice, así mismo tiene el derecho de quitarnos. Caminemos como nos es necesario, porque el tiempo se acorta. El dador alegre siempre le da a Dios todo lo que es mejor. Cuando nosotros decidimos por Dios nos damos por completo. Nos tenemos que dar por amor, no esperando nada a cambio. El que le da a Jehová, Él siempre lo va a bendecir, pero el que a Jehová le roba le maldecirá. Malaquías 3: 8, 9 A veces, algunos se valen de trampas, llenándose de argumentos que están lejos de las Sagradas Escrituras. Buscando siempre la excusa y el beneficio solo para ellos. Cuando nosotros nos atrasamos se atrasa la verdad conocida que por derecho le corresponde a la iglesia. El grandioso Dios pesa nuestro servicio como oro, plata, piedras preciosas, madera, heno y hojarasca. 1 Corintios 3: 12 Al altar debemos traer lo que a Dios le corresponde. Un dador alegre no da con tristeza ni por necesitad. Dios nos llama a dar con libertad, con placer. Dios nos ha mandado a dar con proporción, según el Señor nos ha prosperado. 1 Corintios 16: 2 Números 35: 8 No demos conforme a lo que otras personas pretenden que demos sino bajo la mirada de Dios. Marcos 12: 42-44 Tenemos que abrir los ojos como iglesia. Dios nos ha dado con alegría. Al sol le ha tocado darnos un regalo de luz. Nosotros tenemos que dar lo que como seres creados nos toca dar. Cuando carecemos de fidelidad es por la falta de amor. La excelencia de la tierra consiste en todo lo que produce para nosotros. Tenemos en nuestra isla, Puerto Rico mucha bendición, por eso lo que nos corresponde dar, eso damos. Un Dios dador tiene un pueblo dador, porque entonces ¿cómo le vamos a pedir a Él si no sabemos dar? Filipenses 4: 15 No hay nada en este mundo que no viva para dar. En el cielo todo es para servicio. Todo lo que Dios nos ha dado es para llenarnos. Excepto el hombre codicioso que es como arena en el motor de una máquina. A la persona codiciosa Jesús venía a enseñarle justicia. Lucas 12: 21 El gran predicador Spurgeon decía que el diezmo es un deber cristiano que nadie deberá cuestionar ni por un instante. El judío daba mucho más que los diezmos. Le daba al sacerdote, a la casa de Dios, etc. Ellos, los judíos daban un tercio de lo que tenían al servicio de Dios. Vemos que Dios busca y buscará siempre a alguien que le pertenezca solo a Él. Deuteronomio 10:8, 9 Jehová nos bendice. El sacerdote bendice al pueblo en el nombre del Señor. Nosotros hemos poseído, obtenido, adquirido para bendecir en su nombre hasta hoy. Levi no tuvo heredad; Jehová era su heredad. En el Capítulo 12:19 Dios establece que el pueblo tenía que sostener a los levitas y no desampararlos. Se toman precauciones para que los sacerdotes no se enredaran en los negocios de la tierra por eso no tenían heredad. Dios es la herencia del ministro, del levita. Dios es espíritu y el sacerdote es un hombre que no se puede alimentar del aire. Dios nos bendice, nos cuida, nos protege. Pero a veces, de lo que Dios nos bendice, lo queremos y lo tomamos todo para nosotros. Aquello que tomamos que no nos corresponde es una deuda que será un tropiezo en el cielo porque es el deber, el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo. No es nuestra generosidad sino el derecho por ley. Él es la porción de nuestra alma, por eso no tenemos heredad. Todo ministro de Mega Zoé tiene el derecho por ley. Los ministros no reciben heredad, sino que es el pueblo quien le debe cuidar. Hageo 1:9, 10 y Malaquías 3:10 Debemos ser fieles a Dios en todo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
