Por costumbre es una ventaja que alguien se queje porque toma algún terreno a su favor. Debemos aprender de la Biblia que no podemos estar quejándonos. Cuando nos convertimos al Señor comenzamos a vivir una vida dependiendo totalmente de Dios. Sin embargo, a veces pretendemos tener bendición sin luchar. Mientras no hemos luchado no tenemos nada a nuestro lado. Si somos una iglesia luchadora vamos a ver muchas cosas. Mientras más escuchamos y leemos la Palabra más vamos a ser unos conquistadores y eso será para nuestro bienestar. Detrás de toda lucha en la vida viene una bendición, porque cada batalla es para conquistar. Las batallas no son para nadie morirse sino que ellas son un medio para alcanzar un territorio. Dios tiene para nosotros muchas promesas en el Cielo y cada vez que luchamos Él las deja caer para acá para nosotros. El Cielo está lleno de bendiciones para nuestras vidas, pero depende de nosotros el tirarnos a morir o levantarnos a luchar para tomarlas.
Pablo podía entender que no era prudente entrar en aquella nave cuando sintió la brisa. Como líder podemos oler lo que se está moviendo porque Dios no tiene secretos. Aquellos hombres pensaron que la brisa era para arrancar bien la nave, pero era para una gran tempestad que venía. Pablo iba como prisionero. El trato de Dios con Pablo en aquel tiempo fue solo con él. Dios marca los tiempos para cada uno. Dios había enviado a Pablo a luchar por Roma. Nunca se pensó que un hombre que fue llevado con cadenas pudiera conquistar a un país tan poderoso según piensan los historiadores. Pablo comenzó a luchar por Roma.
En la vida del que Dios llama no tiene por qué temer con movimientos antes o después, sino que Dios vea que es útil. Pablo era un hombre muy valiente para con Dios y con mucha fe. A veces carecemos de valentía porque carecemos de fe. Pablo fue un hombre muy útil aunque estaba encadenado y esto podía haber sido una buena excusa para él, pero tenía que tomar aquella nave y caminar paso a paso para llegar a aquella isla. Caminemos paso a paso. Cuando no caminamos paso a paso vamos a vivir siempre con lagunas, pero cuando lo hacemos cada paso nos va formando. Lo que brincamos, cuando viene la tempestad luego no sabemos qué hacer. Cuando caminamos paso a paso viene el ángel de Jehová y nos libra.
Los llamados no son para fiesta sino para una gran lucha. Aquel que llega a los lugares difíciles lo menos que le gusta es estar en exhibición. Jesús no tenía ningún empeño en ser conocido, exhibirse y Pablo tampoco quería hacerlo. Mientras más escondidos estemos nosotros con nuestro Dios más Él nos va a usar.
Todo aquel que sabe que hay muchos pasos que caminar y muchas situaciones que vivir sabe que tiene que meterse con Dios. En los procesos de nuestras vidas vamos a dejar ver si Dios ha estado o no. Veamos a qué nos enfrentamos y qué nos toca vivir. Las grandes tormentas no nos pueden destruir. Si algo el diablo quiere hacer ver es que la iglesia está en el piso, pero ésta está en grandes luchas. Los enemigos que buscan nuestra muerte no podrán hacerlo porque Dios es quien lleva nuestros días. El ángel de Dios está sobre los que le aman y los libra de todo. Amén.
Cuando dejamos de confiar entonces comienzan las quejas y difícil es ejercitar la fe. ¡Dios, cuán poderoso es Él! Es Él quien va a hacer. La gran tormenta que llega a Pablo y el peligro del mar quería tragárselo y comenzó a darle fuerte. Dios no va a permitir que nadie toque nuestra alma y espíritu porque éstos le pertenecen a él. Si a algo debemos nosotros apegarnos es a esta alma mediante el Espíritu Santo porque ésta es la que permite que el físico resucite un día. Podemos padecer y comenzar a pasar por grandes tormentas y es lógico que se tomen medidas para sobrevivir porque los demonios y la tormenta vienen para destruirnos. Pablo buscó el rostro de Dios y ésta era su forma de sobrevivir. La mujer y el hombre de Dios deben saber que en los grandes peligros se toman medidas para no perecer y éstas son la oración, el ayuno y el leer la Palabra. Mientras más la conozcamos nos vamos a sostener.
La nave necesitaba estar liviana para poder salir de la tormenta. Si nuestra mente está liviana, en búsqueda le dará un buen mensaje a nuestros pies para poder caminar. En los grandes peligros se toman medidas no de astucia sino de oración y el Espíritu Santo nos dirige. Tenemos que quitar cosas de nuestras vidas porque éstas interrumpen el camino que debemos llevar, porque tenemos que saber que en un momento dado va a comenzar la batalla fuerte y vamos a ser probados.
La vida del justo le pertenece a Dios. Dios nos deja ver que en nuestra tempestad Él es quien lleva nuestros días, entonces tenemos que descansar en el ayuno, en la oración y en la palabra. Pero el problema es que en nuestra tempestad a veces lo menos que se hace es eso. Nosotros pudiéramos morir si Dios no viene en nuestro amparo y nuestra ventaja es que en nuestra tormenta está nuestro Dios. Para aquellos hombres no había ninguna esperanza, pero para Pablo estaba el Dios del cielo. Cuando no hay esperanza sino que lo que hay son azotes y el mar nos quiere hacer presos de sus fuerzas, hay una Dios poderoso que sale a nuestro favor.
La defensa de Pablo en su lucha para que le nave no pereciera era su seguridad y confianza en Dios. Las demás personas fueron preservadas. Cuando estalló sobre Pablo la fuerte tempestad su grandeza fue reconocida en la nave. En las tormentas según nos movemos dejamos ver lo que somos, nuestro carácter para luchar se deja ver en la tormenta. El carácter de Pablo, su persona, su convicción se dejó ver afuera. Pablo sabía ver. Mientras más luchamos es cuando mejor lucimos porque mejor se manifiesta nuestro carácter. Pablo tomó las decisiones, dio órdenes. Nosotros tenemos que entender que nuestro camino, a pesar de todas las tempestades, es ir rumbo a la voluntad de Dios. Pablo se pudo haber quejado, pero no lo hizo sino que buscó unas ramas para calentarse del frío. Dios le trae alivio a Pablo. Cuando vemos la voluntad de Dios la implantamos, pero cuando nos vienen las quejas no lo hacemos. Las quejas y el lamento no son del justo. Luchemos con la fe y la pasión de Pablo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Grande Tempestad Es Para La Bendición
Hechos 27:13-44
“Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.”
Pablo iba encadenado en una nave que la tempestad quería tragarse, y allí se dejó ver su carácter: buscó el rostro de Dios, dio ánimo y ninguno pereció. Detrás de toda lucha viene una bendición, porque cada batalla es para conquistar. Estos son los puntos para la semana.
- A veces pretendemos tener bendición sin luchar. El Cielo está lleno de bendiciones, pero depende de nosotros tirarnos a morir o levantarnos a luchar para tomarlas; las batallas son un medio para alcanzar un territorio.
- Los marineros creyeron que la brisa era para salir bien, pero venía una gran tempestad. Pablo iba preso y con cadenas, y aun así Dios lo había enviado a luchar por Roma.
- A veces nos falta valentía porque nos falta fe. Caminemos paso a paso: cada paso nos va formando, y lo que brincamos no lo sabemos manejar cuando llega la tempestad.
- Los llamados no son para fiesta sino para una gran lucha. Jesús no tenía empeño en exhibirse, ni Pablo tampoco: mientras más escondidos estemos con nuestro Dios, más Él nos va a usar.
- En los grandes peligros se toman medidas para no perecer, y no son de astucia sino la oración, el ayuno y la Palabra. Pero en la tempestad, a veces es lo menos que se hace.
- La nave tenía que estar liviana para salir de la tormenta. Hay que quitar de nuestra vida lo que interrumpe el camino, porque en un momento dado comienza la batalla fuerte y vamos a ser probados.
- En la tormenta se deja ver el carácter. Pablo se pudo haber quejado, pero buscó ramas para calentarse del frío, y Dios le trajo alivio. Las quejas y el lamento no son del justo.
Identifica una cosa que te pesa y estorba tu camino con Dios, y échala por la borda esta semana, sosteniéndote en oración y en la Palabra.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Echando la Carga al Mar
Hechos 27:13-44
Para leer en voz alta con los niños
“Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Pablo le dijo a la gente del barco que no tuviera miedo, porque él confiaba en que Dios haría lo que le había prometido. En la tormenta, tuvieron que echar la carga al mar para que el barco no se hundiera.
- Pablo iba preso en un barco. Vino un viento tan fuerte que por muchos días no se vio ni el sol ni las estrellas, y todos perdieron la esperanza.
- Pero Pablo oró, y un ángel de Dios le dijo: no temas. Cuando tengas miedo, haz como Pablo: busca a Dios en oración y lee su Palabra.
- Para que el barco no se hundiera, tuvieron que tirar la carga pesada al mar. Tú también tienes que soltar lo que te aleja de Dios, como las peleas o las malas palabras.
- En la tormenta se ve cómo eres de verdad. Quejarse es fácil, pero Dios quiere que confíes en Él aun cuando todo está difícil.
- Pablo no se quejó del frío: buscó ramas para hacer un fuego. En vez de protestar cuando algo sale mal, busca qué puedes hacer para ayudar.
- El barco se rompió, pero todos llegaron a la playa sanos y salvos. Dios cuida a los que le aman, y después de la tormenta viene su bendición.
¿Qué cosa te pesa y te gustaría soltar para estar más cerca de Dios?
Esta semana, cada vez que te den ganas de quejarte, di una oración corta en su lugar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
