Nuestra búsqueda de Dios debe ser total y completa cada día, debemos buscarlo del todo. En la vida, siempre viviremos en grandes aprietos, por eso es bueno buscar a Dios siempre. David luchó mucho en su vida. A Salomón, Dios le prometió tener un reinado tranquilo, pero Salomón llegó a buscar todo lo que era vano, lo que era pasajero. No luchó por lo que tenía peso y por eso no dio la batalla. Cuando vivimos una vida activa en lucha, al ver el mal huimos. Salomón llevó al pueblo de Israel a vivir con una carga fuerte, porque se obsesionó en sus grandezas. A veces vivimos la vida tan a la ligera, que nos olvidamos que tenemos una descendencia a la que podemos echar a ganar o a perder. En el hijo de Salomón no estuvo el hacer el bien. Roboam pudo cambiar las cosas, debía hacer bien al pueblo, pero no lo hizo. Dios trabaja en nosotros, pero está en nosotros arrepentirnos Roboam hizo lo malo porque no dispuso su corazón a buscar a Jehová del todo. Por naturaleza, las personas reservan aquello de lo que no quieren desprenderse y es ahí donde está su caída. Las caídas no son bonitas ni saludables para el pueblo de Dios, sino que en ellas hay mucha vergüenza.
A veces acostumbramos a echarle la culpa a todo el mundo, pero un justo no debe tener caídas porque vive luchando todo el tiempo. El justo tiene que entregarse del todo a Dios para no tener caídas. Si nos cuidamos, pueden pasar los años y luego viene el lamento. Un justo tiene que creerle más a Dios. Eso que no entregamos nos atrapará cada día más. No nos daremos cuenta y así no podremos definir qué es lo que nos está pasando. Y es que no hemos buscado a Dios del todo y eso que reservamos se habrá convertido en nuestros ojos, en nuestra mente, en nuestras fuerzas y nos tomará nuestro corazón y el alma. Dios pide que lo amemos con toda nuestra alma, fuerzas y corazón. Esas pequeñas cosas que guardamos en nuestras vidas son las que no nos dejan buscar a Dios del todo. Dios siempre está dispuesto a que lo busquemos, pero al pasar los años estas cosas son las que van a decir si buscamos a Dios del todo o no. Dios quiere que nosotros le amemos, pero aquello que está ahí escondido es lo que nos arropa. Por eso, no entendemos por qué no nos hemos dado a Dios del todo.
Roboam tenía todo para ganar, pero nosotros no nos pertenecemos a nosotros mismos. Pertenecemos a Dios y Él nos pide el 100%. Dios tiene una forma de evaluarnos. Somos solamente un instrumento de Dios. Si en algo no lo hemos amado, así se reflejará. El corazón es engañoso, por eso lo tenemos que disponer para buscar a Dios. Nuestro corazón es controlado cuando es alumbrado con el Espíritu Santo. En Roboam no había la disposición de buscar a Jehová en su corazón. Internamente, es como se busca a Jehová.
Isaías 43:22 Cuando de corazón buscamos a Dios nunca habrá una distancia, porque para el justo el oído de Jehová está cerca para oírle cuando invocamos su nombre. La distancia la habrá si uno se cansa de buscar y así no podremos ver la obra de Dios en nuestras vidas, en la tierra. Cuando uno se cansa, lo primero que hace es dejar de llamar a Dios y se comienzan a hacer las cosas con nuestras fuerzas. No se llama a Dios si el hombre se cansó de Él dejando de orar, de amarle, de servirle y ya no depende de Dios sino de sus propias fuerzas. Dios no tiene por qué oírlo. Si nos cansamos de Él, entonces, ¿quién puede librarnos de un cáncer o de un divorcio? Se viven unas cosas adversas porque en el momento que teníamos que luchar no lo hicimos y aquello que se pierde no vuelve. Por que son tiempos que Dios nos da y en cada tiempo, lo vivido.
Para alcanzar mañana, está el hoy. Pero lo que sucede es que nos cansamos de Dios y es más fácil enredarnos en este mundo pasajero y vano que buscar a Dios. Cuando del todo no hemos buscado a Dios, de eso Jehová se cansa. Tenemos que volvernos a Jehová porque del todo no nos hemos dado. Por que hemos mantenido una reserva y con Dios no se pueden tener reservas. Cuando esperamos en nuestras propias fuerzas, entonces se cae en la depresión y ahí no hay fuerzas para comer y menos para batallar. Podemos tener un collar de perlas muy costoso, pero por falta de cuido éste se rompe, las perlas se caen y por mucho que intentemos recogerlas, al menos una se pierde. Por culpa de esa reserva que tenemos, un día Dios viene y pide cuentas. Una razón por la que nos cansamos de Jehová, son nuestros placeres, aquello que del todo no le hemos entregado a Dios. Entonces se cae en depresión y no se puede luchar. En la noche y en el desespero de la enfermedad no hay salida. A veces se piensa que en este presente se tiene el futuro asegurado. Pero, nuestro futuro lo puede asegurar el Dios que buscamos e invocamos. ¿Qué queremos para el futuro, para el mañana; porqué nos cansamos? Lo que no vemos hoy es porque no hemos buscado a Dios en el pasado.
Isaías 64:7 Si algo dejamos en reserva, aunque solo sea un pequeño %, se hará una fiera. El pueblo se destruye a causa del pecado si no invoca a Jehová. ¿Dónde más nos podemos refugiar? En nadie sino en Dios. De la única forma que podemos tener un mañana victorioso es cuando nos levantamos apoyados en Dios. El pecado provoca la destrucción del hombre cuando del todo no lo busca. En la suciedad no hay justicia, es como trapo de inmundicia, caemos como hoja, la maldad nos lleva como el viento. El que está sucio detiene la obra de Dios. Dios no cambia. Lo que parece justicia y se está contaminando es como trapo de inmundicia. Eso hace que no haya una adoración, búsqueda, oración, ayuno. La verdadera oración está abandonada cuando del todo no nos hemos dado a Dios. Se ora por necesidad no por amor. La indiferencia en orar deja ver que no hay pasión. En oración es como único se resuelven los grandes problemas. La indiferencia a Dios nos aleja, Dios esconde su rostro y no hay salida. El orar es agarrarse de Dios, de las promesas que Él tiene para nosotros. No se puede perder la belleza espiritual, entonces la maldad crece y el viento nos llevará de prisa. El que busca se conoce, porque no camina como un tonto. Lo que hay en nosotros es lo que somos, lo que nos sale de adentro. No podemos demostrar que somos siervos si ni siquiera amamos.
Mega Zoé no tiene dos aguas; no nos confundamos. Cuando hay gente que no se dirigen a Dios para honrarle, buscarle para dirección y consultarle, les viene la ira de Dios. A veces decimos que le servimos, pero puede ser mentira si le damos a Dios solo las migajas y no nos damos por completo. El que le sirve a Dios nunca le llega la rebeldía. El que sirve a Dios, donde más lo hace es en lo escondido, donde nadie lo ve. El árbol nunca se seca, sino la hoja. La Palabra debe ser siempre fuerte en nuestras vidas para ver si del todo le buscamos y le entregamos eso que nadie ve. ¿Lo entregaremos todo a Dios para no caer? ¿Lo amamos a Él? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
