Mega Zoé
Estudio #0558Iglesia en las casas

Seré Fuerte En Cristo Jesús

Seré Fuerte En Cristo Jesús enseña a vivir en santidad y cuidar la comunión cristiana.

Nuevo TestamentoTito5 min lectura

Tito 3:10,11 Cuando un cristiano peca a sabiendas es como desgarrar un miembro que es parte del cuerpo. Por eso pecar es de mucho mal, porque el que peca corrompe la unidad de los santos y nosotros somos la iglesia santa. Cuando no se está unido a la iglesia no se conocen las verdades, los secretos, el sentir del pueblo de Dios. Los que están separados del cuerpo, cada uno de ellos trabaja para sí. Cuando la unidad se rompe hay mucho mal, dolor, engaño. Cuando hay división en lo que se refiere a la iglesia, es cuando una persona piensa que tiene más autoridad que nadie olvidándose de quien es Dios y por tal razón pone en riesgo la Iglesia causando muchos problemas. Nosotros no podemos promover ni participar en ninguna división sino que debemos ser poderosos en Dios y fieles al cuerpo, al pueblo de Dios. Pablo aconsejaba a Tito que al que causara división después de una y otra amonestación fuera desechado. Una persona pervertida es aquel que se atreve a tocar y manchar lo puro, lo santo de la iglesia. A veces, queremos trabajar con ese alguien que nos está destrozando y haciendo daño. Tengamos cuidado. El tal se ha hecho un serio problema en la congregación. Muchos pretenden ser llamados a ser pastor, pero esto no es de cualquier persona, el tal tiene que tener un oído que nada le afecte. Tiene que ser alguien que vea el peligro en donde está y no se haga de la vista larga. Pablo califica a esta otra persona pretenciosa y ostentosa como un pervertido, un hombre que peca habiéndose condenado a sí mismo. Su conducta es una perversión en la vida cristiana. Al pecar de esa manera, pretendiendo una autoridad que Dios no le ha dado, se convierte en una secta dentro de la misma iglesia. Se condena a sí mismo porque se aferra a su maldad después de ser advertido por los hermanos. Estas personas almacenan en sus corazones deseos de tener cosas, anhela grandezas, etc. las cuales produce en ellos corazones pervertidos. Todo lo que causa división viene a ser como brazos y manos fracturadas en la iglesia, la cual entonces se postra y no sirve para hacer la buena obra de Dios. Temamos. 2 Corintios 13:1-10 Nosotros somos una revolución en este mundo. Cristo en nosotros transforma y todo cambia y es hecho nuevo. Pablo deja ver muy claro que Jesús fue crucificado en debilidad, pero vive en poder. No nos podemos olvidar del poder que hay en Cristo. Pero, debemos acordarnos siempre que están las personas atrevidas que vienen a nosotros por venganza. En lo que parece débil de nosotros debido a algún problema o a una situación, lo convertimos en victoria pues hemos resucitado en poder. Como iglesia debemos prepararnos y respetar el poder de Dios que está en nosotros. Debemos desechar lo que Jehová desecha. Pablo aclara su comportar el cual nunca hace daño, sino que va en contra de los obstinados pecadores. Cuando hay una obstinada situación de querer pecar debemos estar claros en que eso es un gran peligro, pues la iglesia es donde está Dios. Pablo dice que va a ir a lo profundo. El apóstol dejó advertencia clara y precisa de que habría una confrontación al hermano que peca deliberadamente, aunque eso represente que haya pérdidas. Hay situaciones que se hacen crónicas por eso las cosas se tienen que trabajar. Somos una iglesia que a través del mensaje nos vamos preparando. Hay ocasiones en que hay que dar cara a las situaciones desagradables. A veces no nos gusta darle cara a las cosas. Nuestras victorias están al final, no pretendamos tenerlas todas ahora. Pablo quería hacerle ver claro a la iglesia que Cristo murió en su debilidad, pero resucitó con mucho poder. Pablo le quería mostrar a los corintios que el poder que él disfrutaba era la unión con el Cristo resucitado. Hay cosas que nosotros como iglesia debemos estar en contra y no aceptarlas. Pablo tenía difamadores. Le ponían en balanza. Lo querían someter a un examen y pretendían que diera una prueba. Pablo siendo un hombre que pareciera ser débil, era poderoso en lo que era haber conocido al Salvador. El detalle es que le servimos al Poderoso que pareció débil en una ocasión, porque llevó todo nuestro pecado y nuestra condenación. Nosotros estamos en Él y le servimos a Él. Pablo le servía a Dios y no a los hombres, por eso nadie lo pudo persuadir. Cuando somos sometidos a prueba para ver si Cristo está en nuestras vidas, lo mejor es examinar nuestra fe. Si ellos habían creído en la misma fe, ¿por qué le daban lugar a los perversos para traer división? Alguien que tenga una fe sana no hace daño en la iglesia. Pablo nunca fue derrotado, ni reprobado, ni suspendido de este evangelio. Pablo oraba por ellos y les amonestaba que no hicieran nada malo. No para que pensaran que habían salido bien de las pruebas, sino porque fue un deber hacer las cosas bien las 24 horas del día. Pablo, en el ejercicio de su ministerio, siempre se apoyó en la verdad. Todo su afán era que los hermanos, los creyentes, aquellos que nos llamamos siervos de Dios, seamos gratos delante de los ojos de Dios y le seamos fieles. El empeño de Pablo era que los hermanos progresaran en su madurez espiritual y llegáramos a la perfección. Para llegar a la madurez espiritual no se puede llegar meciéndonos todo el día en una mecedora, ejercitándonos en lo espiritual y vistiéndonos con la verdad. Para nosotros poder ser personas maduras hay muchas cosas a las que tenemos que darle cara y hablar sobre ellas de frente. Cuando Dios nos llamó comenzamos el camino y éste es hasta el final. Lo mejor para nosotros es la perfección. Pablo lo que deseaba era poder usar lo que el Señor le había dado para construir y no para destruir. Pablo tenía autoridad y quería que la iglesia de Corinto se levantara como una iglesia poderosa. Igualmente así lo espera Dios de nosotros. Luchemos con todo nuestro corazón para ser fieles y verdaderos, maduros en la fe, buscando ser perfectos como Él es perfecto. No dejemos de luchar por lo que nos ha sido dado, guardemos nuestra fe y así cuidemos la pureza e integridad de la Iglesia del Señor Jesucristo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz